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Publicado enel Diario El Tiempo de Bogotá-Colombia
Escritor-estratega
Consciente del bajo nivel de popularidad el candidato liberal Rafael Pardo Rueda, le apuesta a apoyar el canje humanitario en las condiciones que quieren las Farc y sus cómplices. No le importa al señor Pardo Rueda cuanto pueda perder Colombia, sino cuanto puede ganar él, en su voraz apetito de sentarse en el solio de Bolívar, aún a sabiendas de su ineptitud funcional para ese cargo.
Y de manera curiosa o quizás inexplicable, obtuvo una elevada votación, para seguir con la curul parlamentaria y la vocería de los mal llamados colombianos por la paz, posiciones que le permitirán despotricar del mismo sistema que le permite vivir a cuerpo de reina y vociferar demagogia proletaria, eso si con dineros recibidos de los impuestos que pagamos los colombianos, incluidos quienes no compartimos su grotesco comportamiento antipatriótico y pro chavista.
De remate este discurso, coincide con las aguas tibias que ha destilado Pardo Rueda como candidato. Sin duda que lo del espejito y los falsos defensores de la Estrategia de Seguridad Democrática a quienes se refiere Uribe, son dardos contra Pardo Rueda. Y quien sabe si también sean para él, los mensajes del conocimiento de la injerencia de un gobierno extranjero en la cuestión electoral. Como dicen los campesinos colombianos: "Por algo será”... La explicación es clara y concreta: Las Farc y los demás comunistas latinoamericanos, creen a rajatabla que el marxismo-leninismo tiene vigencia, que la miseria y tragedia cubana son culpa de los gringos, que Fidel y Lula no son bandidos sino héroes, etc.
Mientras tanto, con la farsa de su fingida lealtad Noemí Sanín juega a ganar avemarías con camándula ajena, gracias a la amnesia del pueblo colombiano, que olvidó, que Noemí fue envida a Madrid y a Londres como embajadora, como si no hubiera personas más capaces que ella para ocupar esos cargos, que desde luego las hay en Colombia; por necesidad política del Presidente Uribe de no tener en Colombia a una enconada y envidiosa opositora, quien durante los primeros meses de gobierno de Uribe se dedicó a despotricar del mandatario, para construir la imagen demagoga y politiquera de la "mujer que cambiaría a Colombia" a partir de las elecciones de 2006. Y a los colombianos también se nos olvida que la hoy febricitante candidata conservadora, regresó hace menos de un año de Madrid a Bogotá, y lo primero que dijo era que venía a ver cual de los partidos le ofrecía la candidatura presidencial. Esto indica que igual a Pardo y Vargas Lleras, Noemí actúa como los girasoles para donde alumbre el sol, o como los camaleones, que cambian de color de acuerdo con las conveniencias del habitat.
En síntesis, por su volatilidad Noemí sería otra presa fácil de la estrategia terrorista de las Farc y sus socios del Foro de Sao Paulo. Al fin y al cabo la definición que de ella hizo López Michelsen es precisa para el momento histórico: "Es como ver a Andrés Pastrana con falda" Segundo, la ambivalente actitud que ha asumido hacia las Fuerzas Militares, porque así se percibe al interior de las instituciones armadas. Poseído de autosuficiencia y egocentrismo altos, Santos se auto atribuye haber golpeado el corazón de las Farc y fantasea con ser el cerebro de la Operación Jaque, acción militar cuyo mérito corresponde en la totalidad al general Montoya y a un mayor de la Dirección de Inteligencia, pero como suele suceder a la hora de las medallas y estímulos, aparecen héroes de todos los rincones. En tercer lugar, a pesar de la cuota de sangre que pusieron las Fuerzas Armadas para sostenerlo en el cargo durante el periodo ministerial de Santos, este ha sido sordo, mudo y ciego frente a las agresiones de la guerra jurídica y política de los comunistas contra las instituciones.
Y lo que es peor, con audacia ha eludido su responsabilidad política en los vergonzosos hechos de los falsos positivos, e inclusive ha sugerido que esto comenzó desde 1984, frase que pone en la picota pública a todos los oficiales y suboficiales que comandaron tropas desde esa época. Pero como hay que decidirse por uno de ellos, Santos resulta la aceptable opción, con la salvedad que debe bajar el tono a su arrogante egocentrismo; aprender más de Uribe en el manejo de la jauría comunista internacional; planear una estrategia concreta que integre seguridad nacional y desarrollo socio-económico, apoyar a las Fuerzas Militares y de Policía en todo, incluida la restauración del fuero militar, para que se acabe la desafortunada demagogia con que Uribe manejó este tema; generar fuentes de empleo; incrementar la inversión en educación e investigación científica; resolver de plano el cuello de botella de la salud; hacer la necesarísima reforma agraria sin Agro Ingreso Seguro para que los terratenientes paguen impuestos y la tierra produzca beneficio social; y además, reformar la paquidérmica estructura burocrática de la diplomacia colombiana en el exterior. En síntesis, lo que se juega en los días venideros con la liberación de Calvo y Moncayo, no es solo la continuidad de la estrategia de seguridad democrática, ni la consolidación del uribismo, ni la confirmación que el bipartidismo pasó de moda. Es algo más serio: Un paso trascendental para la continuidad de la libertad en Colombia, a partir de las opciones políticas que se asuman frente al manejo del espinoso tema de las Farc y la proyección del próximo presidente del país, llamado no solo a continuar la obra de su antecesor, sino a salvar a Colombia de las trama que se teje con los "buenos oficios" de Lula y Piedad Córdoba, pues la jauría comunista dirigida desde La Habana, está ávida de legitimar a las Farc y meter a Colombia en el redil del arcaico comunismo del siglo XXI. Todo eso y mucho mas, es lo que se teje detrás de la liberación de Moncayo y Calvo. Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido Analista de asuntos estratégicos www.luisvillamarín.com |
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