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Segundo balance político-estratégico de las conversaciones de paz con las Farc en La Habana

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    Análisis del conflicto colombiano

   Transcurrió la semana santa de 2013, sin que las autosuficientes advertencias de Enrique Santos se cumplieran, pues luego de meter a su hermano Juan Manuel en el embeleco de un proceso de paz con las Farc, tan o más improvisado que el de Pastrana en el Caguán (1998-2002), el cuestionado columnista de Contraescape, aseveró con tono característico de la arrogante aristocracia colombiana convencida que es dueña del país, algo así como: “conozco muy bien a mi hermano y si en semana santa no hay acuerdos, esto se acaba”.

    Pero pasó la semana santa y los hechos que examinaremos en los siguientes renglones demuestran que el embeleco de paz de Enrique y Juan Manuel, pesará mas para la historia de Colombia, que la debilidad de carácter e ineptitud funcional de Pastrana y su equipo negociador en el Caguán, porque los hermanos Santos metieron la suerte de Colombia en un callejón sin salida, tras la ambiciosa trilogía de Premio Nobel de Paz, reelección presidencial y Secretaria General de la ONU, o por lo menos dos de las tres.

    1.     ¿Cuál es el objetivo de las Farc?, y, ¿Cuál es el objetivo del gobierno colombiano?

    El objetivo de las Farc es claro y concreto: Buscan reconocimiento nacional e internacional como fuerza beligerante sin el rótulo de terroristas, gracias a la complicidad de la dictadura cubana, el Alba, el chavismo y el Foro de Sao Paulo con su apéndices del Alba y el Movimiento Continental Bolivariano.

     En el ámbito interno, las Farc buscan ganar espacio político con el Movimiento Bolivariano Clandestino, el Partido Comunista Clandestino (cuyos jefes no son tan clandestinos), y la construcción de estructuras violentas con las Milicias Bolivarianas, para avanzar en el proceso revolucionario comunista, en las hoy llamadas, zonas agrarias especiales, que fueron activadas y colonizadas de facto, desde hace varias décadas por el Partido Comunista (¿legal?) y las Farc en diferentes regiones del país.

    Por su parte, el objetivo del gobierno es la búsqueda de la reeleción presidencial, con base en la reincidencia en lo mismo de siempre. Creer que manipulará a las Farc con cuatro o cinco delegados nombrados a dedo, sin estrategia previa, sin conocimiento preciso del Plan Estratégico de las Farc y sin capacidad para contrarrestar la intensa campaña propagandística de las Farc y sus cómplices nacionales e internacionales. 

     Todos a la espera que la Virgen del Carmen "haga el milagrito", y permita que las traicionadas Fuerzas Militares  sacrifiquen lo mejor de sus hombres, para que la fronda intocable de Santos y los de su “clase”, perduren empotrados en el poder que consideran propio y a la vez, ajeno a los colombianos comunes y corrientes, que deben votar para legitimarles sus prebendas históricas.

     En ese orden de ideas, Santos como Belisario, como Barco, como Gaviria, y como Pastrana se ha sentado a hablar con los narcoterroristas, convencidos que el brazo armado del Partido Comunista, cambiará su visión totalitaria y anti democrática, por unas curules; a sabiendas que ni los camaradas desarmados ni mucho menos los bandidos encuadrillados, van a entregar las armas.

   Desde siempre, las Farc y sus secuaces han dicho y así lo establece la combinación de las formas de lucha, que las armas son la garantía para que lo acordado en la mesa de diálogos se cumpla, es decir que la aristocracia intocable renuncie al poder y entregue el destino de todos los colombianos, al arbitrio de Fidel Castro, Rafael Correa, Maduro y los bandidos de cuello blanco que apadrinan a las Farc.

   Nunca, para que la gente  decente y con amor de patria, gobierne a Colombia.

    2.    La agenda ha sido manipulada al arbitrio de las Farc y sus cómplices

    Luego del pintoresco embeleco de Enrique Santos, quien de paso cree que desde su privilegiada posición de aristócrata con “pecado y culpa de clase” convertido en izquierdista de oportunidad, ha hecho un enorme favor al país al iniciar el supuesto proceso de paz; Humberto De La Calle jefe de los mudos negociadores oficiales, aseguró en Oslo que “el gobierno no será rehén del proceso”.

     Tras cinco estériles meses de conversaciones en Cuba, sin norte ni puerto de llegada, queda claro que:

    a.                 El gobierno nacional no solo es rehén del proceso de paz, sino del Plan Estratégico de las Farc. Dígase lo que se diga, lo acontecido hasta hoy en la mesa de La Habana, ha sido la repetición de la repetidera de lo sucedido en Casa Verde, Caracas, Tlaxcala, y El Caguán.

    b.                 Con la complicidad del Congreso de la República, como siempre inferior a su reto histórico, y fuera de eso, manipulado por el camaléon Roy Barreras y los camaradas “pacifistas”, las Farc han manejado la agenda los tiempos y la publicidad de la farsa llamada proceso de paz.

    Todo eso, sin que el órgano legislativo haya pedido cuentas al presidente Santos, y lo que es peor sin que los colombianos de a pie, que seremos los receptores de lo que impongan las Farc a los impreprados negociadores de Santos; sepamos que se está negociando, cómo nos están negociando y qué nos espera, en este entorno de conveniencias para los comunistas del hemisferio.

    c.                  La agenda comenzó con cinco puntos. Al iniciar a discutir el primer punto, con las consabidas argucias dialécticas del comunismo, las Farc le metieron diez subpuntos al tema. A juzgar por lo que ventilan los medios de comunicación, luego de cinco meses de escuchar diatribas y afrentas de las Farc contra la institucionalidad, solo se ha llegado a “acuerdos sin concretar, o mejor dicho, coincidencias” en el primer subpunto.

    d.                 En ese orden de ideas se requieren 50 meses para resolver el primer punto y la bicoca de 250 meses para completar los 50 subpuntos, es decir la bobadita de 24 años largos, para firmar la paz. Con razón que los bandidos de las Farc piden que el diálogo se incorpore como norma constitucional permanente.

    e.                 Claro está, sin entregar las armas y previas desmilitarizaciones de zonas agrarias transformadas en repúblicas independientes, a donde solo pueden entrar las milicias comunistas, los emisarios de Maduro, Correa, Dilma y demás cómplices de las Farc, porque en esas zonas seguirá el desarrollo del proceso revolucionario impuesto por la dictadura cubana.

    f.                   De repeso, con optimismo enfocado en sus intereses personales de reelección y Premio Nobel de Paz, a menudo Santos exclama en público que todo va bien, que ya hay acuerdos y coincidencias, pero eso no lo puede probar nadie.  Al mismo tiempo, las Farc salen todos los días ante los medios de comunicación y dicen todo lo contrario.

    g.                 ¿A quién creerle? ¿Al tono intimidante y calculado de las Farc? O ¿al afán mediático politiquero de Santos en pos de su reelección, Premio Nóbel y si no le cuadra la reelección, eventual candidatura a la Secretaria de la ONU?... La respuesta es sencilla: se le debe creer a las Farc pues los terroristas que no han renunciado a su Plan Estratégico, se sentaron en la mesa de La Habana para sacar ventajas en pro de su proyecto, siempre han actuado así.

    h.                En cambio, la verdad ni la lealtad, han sido las características de Santos. Con cinismo y artimañas propias de un politiquero heredero de López Michelsen, o César Gaviria, Juan Manuel Santos traicionó a nueve y medio millones de electores que lo llevaron al inmerecido cargo de presidente, porque engatusados y engañados creían que Juanma continuaría la coherencia de la seguridad democrática, de la cual también hizo parte, por el también inmerecido nombramiento como ministro de Defensa.

    i.                  Lo cierto, de todo esto, es que por indiferencia, apatía, desconocimiento y carencia de preocupación por los destinos nacionales, características reioterativas de los colombianos acostumbrados a dejar todo al garete de la improvisación, ni Santos le ha contado al país, ni el país le ha exigido que explique en detalle, qué y cómo está negociando el futuro del país con los narcoterroristas de las Farc.

    j.                   De contera, unos y otros se creen dueños del país y de su destino. Santos está empecinado en su juego de “espejito, espejito, dime ¿quién es el mas lindo?, porque la aristocracia de su realengo debe seguir intocable y propietaria de las leyes, del país, de sus recursos y de su eterno olvido.

    k.                 Por su parte las Farc, inmersas hasta los tuétanos en el narcotráfico, el terrorismo interno y externo, y la paquidérmica visión comunista colectivizante de la propiedad con la consecuente privación de todas las libertades individuales, se auto ajudican el nunca creíble título de representación de los más pobres, a los que sin misericordia, a diario asesinan, secuestran, expolian, destrozan o torturan .

    l.                   Pero claro unos y otros niegan que eso sea cierto. Y para el efecto cuentan con escuderos y “formadores de opinión”.  Por un lado los dueños de los recursos que no entienden que la propiedad privada es fundamental, pero que debe tener finalidad social.

    Y por el otro, los camaradas sin fusil, comunistas y paquidérmicos hasta la médula, convencidos que la desgracia cubana, o la patanería y despilfarro chavista, son la solución para los problemas socioeconómicos de Colombia. Ciegos ante la realidad ni siquiera ven que al terrorista Gustavo Petro, le quedó grande gobernar a Bogotá, y que ese estilo de desgobierno o mejor dicho peor,  es el que impondrían los bandidos de las Farc. Ver para creer.

    m.                 Y los medios de comunicación colombianos, livianitos como siempre. Sin análisis, sin visión estratégica y sin ni siquiera conocer la calidad de tránsfugas que son los comunistas cada vez que se sientan a hablar de paz, para sacar nuevas ventajas.

    n.                   Por el contrario, los mismos medios de comunicación hacen eco a los cómplices de las Farc o a sus idiotas útiles, hábiles en propaganda para señalar como enemigo de la paz o guerrerista a quien intenta desenmascarar este sainete; pues ilusos creen que esta vez las Farc no engañarán al país.     ¡Bienaventurados los mansos porque les harán la cirugía de pie!

3.     Las Zonas de Reserva Agraria

    Sin ruborizarse, las Farc no solo niegan que son narcotraficantes, sino que piden cerca de un millón de hectáreas de territorio autónomo, es decir cientos de republiquetas independientes en una copia actualizada pero esta vez legitimada, de las guaridas criminales que construyeron Tirofijo y el Comité Central del Partido Comunista en Marquetalia, Riochiquito, el Guayabero y las demás zonas de colonización armada.

    La intención de zonas autónomas agrarias desmilitarizadas es clara y tiene proyección estratégica calculada: Las Farc y los camaradas desarmados, planean meter gato por liebre con esa macondiana propuesta, manipulada con el cuento chino de la titulación de la tierra para campesinos sin propiedad, como si en la práctica muchas de estas zonas, no fueran feudos ocupados de facto, por cuatro o cinco generaciones de miembros del Partido Comunista y las Farc; que además de apropiarse ilícitamente de estos terrenos, han sembrado coca, marihuana, amapola y lo que es más grave asesinado contradictores políticos, desterrado a otros colonos y entrenado a miles de terroristas.

    El propósito de la autonomía campesina en estas zonas, apunta a crear otro Estado dentro del Estado, tener espacio para fomentar mas milicias y guerrillas, continuar la preparación para la toma del poder, entrenar mas cuadros políticos, enlazar estas zonas con los gobiernos proterroristas de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Ecuador y Brasil; y continuar el proceso revolucionario hasta la toma definitiva del poder y la imposición de una dictadura similar a la cubana. Ni más ni menos.

    Entretanto, esas zonas desmilitarizadas, también les servirían para incrementar los cultivos ilícitos; manipular la producción agropecuaria, esconder secuestrados, hacer escuelas de terrorismo, etc.  A eso apuntan las Farc, mientras Juanma y su equipo están engolosinados con la reelección.

    Por esta sencilla razón, es fácil comprender porque los dirigentes políticos y sociales que claman por legitimar el Movimiento Bolivariano Clandestino de las Farc con un estrambótico nombre, sean los mismos que  promueven el Foro Agrario, además de viajar por el mundo despotricando de la democracia colombiana, que en contraste les alcahuetea su intención criminal. También son abanderados de los “derechos humanos” y eso sí de la paz, porque todo comunista es un convencido a ultranza de la necesidad de la paz.

   Pero claro, de la paz que se produce cuando los marxistas-leninistas han destruido el orden vigente, impuesto una dictadura férrea y criminal como la cubana, desparecido las clases sociales y doblegado a un pueblo a sus arbitrios. Lo demás es guerra de clases.

4.     Lo único tangible por negociar son las Fuerzas Militares

    Es de suponer que el alto mando militar ha sido claro con el ministro Pinzón y con el veleidoso presidente Santos, que las Fuerzas Militares no solo no son negociables, sino que no pueden ser mas traicionadas por Santos, quien  en su sucesiva condición de ministro de Hacienda, Defensa y luego presidente, se ha hecho el de la vista gorda, con el pago de los legítimos derechos salariales de los militares y policías ordenados por la ley 4 de 1992; con la improrrogable mejoría del vergonzoso servicio de sanidad militar, el deplorable estado del Hospital Militar y con la defensa jurídica de quienes entregan hasta sus vidas por tenerlo en la inmerecida posición, a la que de remate aspira a ser reelegido.

    No son simples especulaciones pues los hechos lo demuestran. Tropas mal pagas, sin liderazgo político-estratégico, sin la certeza que su comandante constitucional juega limpio o es claro frente al problema; sin dirección doctrinaria, con pésimo servicio de salud en dispensarios y Hospital Militar y fuera de eso con el espejo del drama de las reservas; simple y llanamente no pueden tener confianza en que Santos dice la verdad, y más bien podrían deducir, que en su afán re-electorero y vanidosa figuración, Santos esté dispuesto a negociarlas en la mesa de diálogo en La Habana.

    La esperanza de los militares está cifrada en lo que pueda hacer el general Jorge Mora Rangel, que en la práctica no es mucho, pues este general fue escogido a dedo y no como una elección entre los militares a los que dice representar.

    Segundo porque las neuronas, el carácter y el temple no han sido exactamente las cualidades que ornen la personalidad de Mora Rangel. Cuando era comandante del Ejército (1998-2002) con el fin de conservar las prebendas de su cargo, Mora fue incapaz de evitar que Pastrana entregara medio país a las Farc y permitiera que la sede de un batallón fuera mancillada, pues se arrió el pabellón nacional, para que los terroristas izaran un trapo con las insignias de las Farc.

   Cuando las Farc desocuparon la Zona de Distensión, Mora demostró que no había ningún plan militar preconcebido para retomar el área. Al extremo que allí fueron secuestrados Ingrid Betancur, los tres contratistas estadounidenses, y las Farc continuaron con el control del narcotráfico desde el Medio y Bajo Caguán, además de la presencia de las cuadrillas del Bloque Sur.

    De remate durante el periodo en que Mora se desempeñó como comandante del Ejército, la institución armada padeció los peores fracasos operacionales de toda su historia, verbigracia Pavarandó, Dabeiba, Juradó, Coreguaje en el Putumayo, Gutiérrez-Cundinamarca, El Dorado y San Juanito en el Meta, las tomas de Mitú, Miraflores, Uribe,  etc, con un elevado número de secuestrados del Ejército Nacional.

    Lo único visible durante su comando fue la operación Berlín, cuyo mérito completo pertenece al general Martín Carreño (q.e.p.d.) cuyo liderazgo y decisión condujoeron a la desarticulación en Santander de una columna móvil enviada por el Mono Jojoy desde la Zona de Distensión al Magdalena Medio. En esa exitosa operación militar no hubo ninguna influencia personal de Mora Rangel. De ello son testigos los coroneles y mayores que asesoraron al extinto general Carreño.

   En la actualidad Mora hace parte del sainete en La Habana, como integrante de un equipo de mudos, que por incapacidad o sumisión por ignorancia, no hablan nada y depositan toda la responsabilidad en De La Calle; sin que el país sepa en que han cedido ante las Farc, porque lo que menos se puede suponer es que las Farc hayan cedido en alguna de sus ambiciosas pretensiones, amén que antes de comenzar las secretas charlas, todos los días un terrorista  dice algo al respecto, sin demostrar que han cedido en algo de su discurso cenozoico.

     En síntesis, las Fuerzas Militares deben tener la claridad que Santos puede firmar mil decretos y el Congreso aprobar mil leyes, para tratar de satisfacer el voraz apetito de las Farc y sus cómplices; pero la realidad demuestra que en Colombia casi todas las leyes se quedan en el papel y no se cumplen, razón por la que estamos como estamos, y desde luego, que las Farc no van a ceder en sus pretensiones a largo plazo, porque les interesa el proceso, no para terminar la guerra si no para ganar tiempo y psoicionamiento político en la medida que el conflicto continúa.

     Entonces, lo único tangible para negociar, es desmovilizar parte de las Fuerzas Militares, reducir su pie de fuerza, minimizar sus beneficios sociales, de bienestar y salariales; ponerlas en la picota pública ante comisiones internacionales de la verdad, entregarlas a la justicia politizada como ocurre con el general Arias Cabrales, el coronel Plazas Vega y otros oficiales; etc., etc.

    Con un mandatario como Santos que ha demostrado que la única lealtad que lo rodea, es con sus intereses personales, mal podrían pecar de ingenuos los militares en creer que dice la verdad y que es sincero, cuando exterioriza ante los micrófonos, que ni el modelo de Estado, ni las Fuerzas Militares son negociables... Por sus hechos los conoceréis dice la Biblia.

    5.  Mientras el país obra de buena fe, en la Habana se refina el complot contra Colombia

     El histórico maridaje de la dictadura cubana con todas las formas de terrorismo internacional, infiere que durante el año y medio que llevan en Cuba diversos delegados de las Farc (legitimados por Santos), allí se han reunido todos los cabecillas de bloques y cuadrillas; a menudo viajan otros bandidos colombianos y extranjeros a refinar el Plan Estratégico, negociar armas y coca, blanquear dineros, coordinar actividades políticas internacionales y ayudar a engañar al país con cuentos chinos tales como la resurrección de la UP para legitimar el deseo político de las Farc, y, el supuesto deseo de paz de los narcoterroristas.

    La nueva dilatación de dos semanas para reiniciar las conversaciones, en las que las Farc imponen lo divino y lo humano, frente al silencio cómplice de los negociadores mudos, favorece una vez más  al grupo terrorista y afecta a Colombia.

    Por eso mientras el gobierno que intente negociar la paz con las Farc, sea este u otro, no conozca su Plan Estratégico del grupo narcoterrorista, ni llegue a la mesa de conversaciones con un programa estratégico integral a largo plazo para desarticular el de las Farc y con negociadores preparados no nombrados a dedo; el desangre se prolongará indefinidamente, y las Farc con sus cómplices tendrán a mano, todo tipo de argumentos para justificar su farsa de la paz, sus estratagemas para utilizar gobernantes ineptos ansiosos de protagonismo egocéntrico y desde luego, avances significativos en su proyecto revolucionario marxista-leninista contra Colombia.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Analista de asuntos estratégicos

www.luisvillamarin.com

 

El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es analista de asuntos estratégicos, especialista en geopolítica, estrategia, defensa nacional e historia militar colombiana, temas de los cuales ha escrito y publicado 20 libros y mas de 700 artículos. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y son referencia en tesis doctorales en universidades tales como Harvard, Tecana, Georgetown, Pensilvania State, Complutense, y San Martín de Buenos Aires, etc.

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