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Análisis político-estratégico dos años después del espurio fallo de la CIJ contra Colombia

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     Han transcurrido dos años desde cuando la mano tránsfuga de Hugo Chávez, la habilidosa trapacería de un pirata jurídico nicaragüense de apellido Argüello en contubernio con jueces de la Haya durante 30 años ininterrumpidos, dos sospechosos jueces chinos y un séquito de togados de cuestionable idoneidad, (como suele suceder con muchos de los nuestros en Colombia), así como los intereses geoestratégicos de China y Rusia, articularon el espurio fallo, que pretende robar 75.000 km2 de mar territorial colombiano para pasarlos de manera alegre y abusiva al por siempre garoso gobierno nicaragüense, esta vez encabezado por el terrorista del FSLN Daniel Ortega, ahora convertido en ciudadano honorable y presidente de una nación.

   fallo salomonico la hayaDurante estos veinticuatro meses, el gobierno Santos ha conservado la posición débil, tímida y amodorrada, que además ha sido característica histórica de nuestra cancillería, máxime que en este caso particular, la ministra Holguín está dedicada a hacerle publicidad permanente al Premio Nóbel de Paz de su jefe, y a título personal, atornillarse en el cargo, pues por obvias razones, será mejor pensionarse como ministra del Despacho, que con otro cargo oficial de menos ingresos.

     Pararse en el puesto que corresponde para negar los espurios y sucios intereses nicaragüenses, no es nada conveniente para quien aparenta ante el mundo ser conciliador y digno merecedor del Premio Nobel de Paz, entonces es mejor callar, mirar para otro lado y utilizar términos baratos de semántica leguleya, para disimular que se defiende a Colombia, y que no hay mentalidad camorrera. Por eso es mejor para los intereses vanidosos y egocéntricos de Santos, decir que el fallo no es aplicable, en lugar de tener el carácter y el patriotismo de decir que Colombia no acepta un acto de piratería jurídica tan descarado. Y que eso será hasta las últimas consecuencias.

Hace unos meses, con actitud pantallera, Santos anunció ante los medios que el fallo de la Corte de la Haya no es aplicable, porque se requiere un tratado para aplicarlo, que Colombia detendrá las intenciones expansionistas de Nicaragua, que se defenderá la zona contigua del archipiélago y que se defenderá la flora marina con el anglicanismo de seaflower que tanto fascina a nuestros cultos muiscas políticos, para aparentar superioridad étnica, cultural y académica sobre el resto de los mortales.

     Hasta, un ABC de la posición del gobierno colombiano se publicó en la página web del Ministerio de Relaciones Exteriores, en torno a la desmedida ambición nicaragüense. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho

     1.      Santos no debe contestar a la CIJ que el fallo no es aplicable, sino decir de frente y sin tapujos que Colombia NO Acepta el espurio fallo. Pase lo que pase. Mucho menos tiene porque decir que se requiere un tratado. ¿Cuál tratado? El tratado ya existe y se llama Esguerra-Bárcenas, firmado y ejecutoriado desde 1928. No puede ser que por orden de Fidel Castro, petrodolares de Chavez y presumibles componendas del pirata Argüello con sus amiguetes en la Haya,  se robe mar a Colombia para que China construya el canal interoceánico en Nicaragua, y en consorcio con Rusia instalen bases militares en el Caribe y el Pacífico, proyectadas a seguir vulnerando la soberanía y la integridad de Colombia.

     2.      Es improbable que haya consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU para enviar una fuerza multinacional de las Naciones Unidas que fuerce a Colombia a cumplir la espuria sentencia de la CIJ. La razón es simple: Es imposible que los cinco miembros del Consejo de Seguridad se pongan de acuerdo. Y al no haber consenso no pasaría nada.

     3.      Colombia debe contratar a otros abogados, que sean idóneos y que la defiendan. No los mismos tinterillos que ya perdieron ante las argucias de Carlos Argüello. Y desde luego cambiar la estrategia utilizada en la Haya.

      4.      Es lamentable e inaceptable que el excanciller Fernández de Soto, uno de los principales responsables de este fracaso haya sido después uno de los beneficiados con contratos dizque para preparar los alegatos que concluyeron con el fiasco de hace dos años. Y lo que es peor, que muchos de los que participaron en ese fracaso sigan devengando onerosos salarios, a pesar de su ya probada ineptitud, con el argumento que habrá mejor defensa de los intereses colombianos, porque a los costosos abogados se agregó el exprocurador Arrieta por ser “amiguis” de Samper y Gaviria, de quien en realidad, poco o nada se sabe que sea experto en derecho internacional o en litigios de ese nivel…. Tropicalismo barato en su máxima extensión. Sin duda…

     5.      Por otra parte Colombia no ha ejercido la soberanía como aduce el famoso ABC de la cancillería. Los buques pesqueros y las unidades militares nicaragüenses amedrentan a los pescadores colombianos (como siempre lo han hecho) y ahora traspasan ilegalmente el meridiano 82 que es el único y legítimo límite marítimo entre las dos naciones desde 1928.

     6.      La ida de Santos y su ministra Holguín a San Andrés solo sirvió para atornillarla al cargo de jefe de relaciones públicas del mandatario, pues según sus palabras su renuncia no remediaría nada. Y para hacer politiquería reeleccionista, con anuncios y envío de mermelada que por obvias razones fue recibida con altísima satisfacción por los dirigentes políticos locales del archipiélago.

     7.      No hay ningún proyecto geoestratégico de largo plazo  sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia, que potencie ese rico espacio marítimo en el epicentro turístico, ambiental y de explotación pesquera e industrial que debe ser. En realidad, san Andrés sigue siendo un rincón olvidado de Colombia, su destino geopolítico está abandonado al garete y a cobrar un peaje a los visitantes, etc, etc.

     8.      Es tal la negligencia y el desinterés del gobierno colombiano por el Archipiélago de San Andrés, que a pesar del torvo fallo de la CIJ contra el país, este asunto ni es tema de estudio en las instituciones educativas, ni preocupación geoestratégica para las Fuerzas Militares, ni tema de debate académico por los sabihondos en relaciones internacionales en las universidades, ni siquiera punto de preocupación para el paupérrimo congreso colombiano, en el que son palabras cantantes y sonantes personajes como Roy Barreras, Benedetti, Cepeda, los Robledo, los comunistas, y otros más, quienes están más empeñados en la rapiña burocrática, la mermelada y otras trapacerías que en los intereses nacionales.

    9.      Nicaragua pretende robar 75.000 km2 de mar colombiano y eso al parecer no es preocupación para el Ministerio de Educación, ni para el sindicato de Fecode concentrado en exprimir el presupuesto para obtener mayores gabelas laborales y para vivir a cuerpo de reyes con los aportes de los educadores afiliados. En ese sentido nos parecemos a muchos cubanos y venezolanos  que viven exiliados en Estados Unidos. A la espera que venga la superpotencia del norte o el espíritu santo a arreglar un problema que es propio.

    10.   Por física ignorancia de lo que es y significa la geopolítica, esta materia es casi desconocida en las universidades, en las Fuerzas Militares y en los centros educativos. De manera increíble el mapa colombiano que se enseña a niños y jóvenes sigue siendo el croquis terrestre sin incluir mares y límites con once países. Por demás, la enseñanza de geografía e historia son pobres por no decir inexistentes en Colombia.

    11.   A la comisión de acusaciones del Congreso, o mejor dicho de absoluciones, nunca se le ocurrió sentar en el banquillo de los acusados a los expresidentes vivos responsables de ese fracaso y a sus folclóricos cancilleres. De manera increíble Colombia salió a deberles. Pastrana se negó a asistir a una “invitación” el congreso. Y a Noemí sanín se le ocurrió escribir un libro para achacarle la culpa a los chinos, y con eso enmascaró su ineptitud. Uribe siguió empeñado en su pelea personal con Santos y viceversa. El excanciller García Pardo se lavó las manos como periodista que pregunta opiniones ajenas acerca del tema.  Desubicada, María Emma Mejía dijo que ahora Colombia debe pedirle permiso a Nicaragua. Y la actual canciller dice que ella advirtió que habría un fallo salomónico. Mediocridad rampante por todos lados. Y todos se arropan con la misma cobija.

     12.   La lista continúa. Entretanto China, Rusia, Venezuela, Cuba y Nicaragua se están saliendo con la suya, mientras el Estado colombiano navega en la mediocridad, la ineptitud y la inacción, consuetudinaria de lo que Indalecio Liévano Aguirre denominó la fronda aristocrática, integrada por unas familias que se creen herederas y dueñas del poder político del país, del que no les importa el destino sino los privilegios que les pueda dar, gracias a un circulo de lagartos y lame suelas que les coadyuvan a sostener esa especie de logia nefasta, que desangra el país y sus finanzas públicas.

    Dos años después del espurio fallo de la CIJ a favor de Nicaragua, el gobierno colombiano sigue dormido en los laureles, no hay concepción geopolítica, no hay sentido patriótico; importa más la suerte de la selección de fútbol de Colombia, que la pérdida de soberanía sobre ese amplio espacio marítimo, y para Santos prima su imagen personal de conciliador y pacifista pro-Nobel de Paz, que los objetivos nacionales, los cuales a juzgar por su veleidosa conducta ni conoce ni le importan.

     Cruda realidad.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Analista de asuntos estratégicos

www.luisvillamarin.com