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Carta abierta: Canciller Holguín, renuncie y sugiérale a su jefe que haga lo mismo.

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        Geopolítica y Defensa Nacional

      cover fallo salomónicoColombia es un país de tragicomedias, absurdos y vivencias macondianas. Hace casi cuatro años la CIJ de La Haya produjo un espurio fallo contra Colombia, mediante el cual y luego de las transfugadas de un politiquero nicargaüense de nombre Carlos Argüello durante 30 años seguidos embajador de su país en La Haya, el contubernio CIJ-Managua pretende robar 75.000 km2 de mar territorial, para pasarlos por arte de la trampa, a los intereses geopolíticos y geoestratégicos de China y Rusia en el Caribe.

     Como suele suceder en Colombia, nadie respondió por nada. Los excancilleres actuaron de acuerdo con sus escasos índices de neuronas y patriotismo. Uno se hizo pasar por periodista, otra más descriteriada dijo que ahora tocaría pedirle permiso a Nicaragua para transitar las aguas expoliadas y otra más oportunista descubrió que el agua moja y que en el mar, el preciado líquido es el mejor aliado de la navegación, para publicar con fines comerciales a cuatro manos, un libro señalando los intereses de China. Y los expresidentes ni sonaron ni tronaron, porque todos sin excepción cargan su fardo de culpa por la pésima visión geopolítica y la ineptitud diplomática de ellos, sus cancilleres y sus cuerpos consulares acreditados en el exterior.

      Pero la más pintoresca de todos fue la canciller Holguín, heredera de una familia de ineptos y dueños de todos los fracasos diplomáticos y geopolíticos de Colombia con el vecindario, que producto de su poca capacidad para ejercer el cargo, premonizó que el “fallo sería salomónico” y luego del estruendoso fracaso se atornilló al ostentoso puesto oficial en el que cuenta carro, escoltas choferes, celulares, gastos de representación, viajes gratis por el mundo, viáticos, cenas, champagne, lagartería a la redonda y ausencia de conocimientos de la realidad geopolítica y diplomática regional y mundial.

    Todas esta prebendas, por la sencilla razón al mejor estilo de las logias de la dinastía Habsburgo de Austria, María Angela Holguín está emparentada con Juanpa, y además necesita completar el tiempo de pensión con dineros oficiales de los "guaches contribuyentes", a la altura que corresponde a la aristocracia de una Holguin Mallarino.

      Ni mas faltaba que la "chirriada china María Angela" se fuera a pensionar con salario de funcionario burócrata del común, si la canciller Holguin tiene ablolengo, sangre azul,  y los demás colombianos le debemos reverencia permanente y gratitud eterna por habernos hecho el favor de atornillarse en ese cargo hasta completar su jugosa pensión, mientras sirve de relacionista pública personal de la inconmensurable vanidad de Juanpa.

     Con todos esos pergaminos y cretinismos, la canciller Holguín se apoltronó en el Ministerio de Relaciones Exteriores  y tuvo la desvergüenza de decir ante los raizales que si su renuncia arreglaba el problema ella se iría. Pero claro, Juanpa la sostuvo en el cargo porque necesitaba enviarla a hacer show circense en el Vaticano con audiencia ante el Papa, preparar la parranda de 250 sinvergüenzas en la Casa Blanca al cumplir 15 años del Plan Colombia, arrodillarse ante el amo Obama, arrodillarse ante el pelafustán de Venezuela, y legitimar con su presencia el “buen viento” de la farsa de La Habana.

     Mientras toda esa fruslería sucedía en la cancillería y consulados, donde ya la idolatran y la ponen como la madrina de los colombianos en el exterior, la por siempre bandoleril dirigencia política nicaragüense adelantó otras dos demandas garosas contra la integridad territorial de Colombia. Pero en lugar de asumir ese problema como el más importante de su cartera, la señora Holguín siguió dedicada a hacer publicidad al Premio Nobel de Juanpa, que lo demás no importa, pues eso le garantiza a ella permanecer atornillada al cargo hasta completar la pensión a la altura de una Holguin-Mallarino. ¡Ni mas faltaba que se nivelara con la guacherna del pueblo que la sostiene!

      En ese orden de ideas, la señora Holguín mantuvo en la defensa jurídica de Colombia ante la CIJ de La Haya a los mismos abogados ineptos que ya habían perdido la primera demanda, pero como la repartija de poder con los dineros que pagamos los colombianos en impuestos, tiene que alcanzar para satisfacer a todos los dueños del país, que son muy pocos por cierto, Cesar Gaviria puso una ficha en ese equipo de mediocres: El exprocurador Arrieta, quien a juzgar por lo que dicen los medios ni siquiera es internacionalista. Escogencia macondiana con olor no de guayaba ( ¿sino de mermelada?)

      No hubo estrategia coherente, ni lobby, ni embajadores con conocimiento del problema, ni ideas de la canciller pues parece que tampoco las tiene, ni dirección estratégica, ni valoración geopolítica, ni intercambio con los encargados de la defensa nacional, ni inteligencia estratégica. Mejor dicho nada que tuviera que ver con el problema. Los sabelotodo abogados elaboraron un listado de excepciones preliminares, y Juanpa les dio la bendición. Que pobreza y que vergüenza, pero eso es lo que da la tierra y escasea el abono para mejorar la cosecha.

      Entretanto el tramposo abogado nicaragüense Carlos Argüello, que si estaba en sintonía con los intereses geopolíticos y geoestratégicos de China y Rusia, siguió en La Haya y en contubernio con sus viejos amigos propició otro revés diplomático y geopolítico para Colombia, pues queda a expensas de esa corte internacional, la posibilidad de un nuevo fallo espurio que le entregaría a Nicaragua la soberanía marítima casi hasta las costas de Cartagena.

      Hoy Santos dijo que Colombia no comparecerá a la próxima audiencia ante la CIJ, pero en honor a la verdad de los hechos ¿habrá un solo colombiano que cree en la palabra de un presidente mentiroso, camaleónico y falto de carácter, que en aras de su estratosférica vanidad, cambia de opinión y de puntos de vista con la misma frecuencia que cambia de trajes para cada evento público al que asiste?.

     De seguro que si enviará delegados a atender el siguiente paso de la CIJ, y ahora dice lo contrario, porque en este momento le conviene aparentar dignidad de vitrina, debido a que su hermano Enrique se comprometió con las Farc a que el 23 se autoriza el cese bilateral y tal vez el ingreso del Eln al show en Cuba, entonces necesita distraer la atención y esperar que la parranda santa de la semana santa, haga a los colombianos olvidar la gravedad del asunto. Al fin y al cabo en Colombia pasa de todo, pero no pasa nada con los responsables de los fracasos.

     Además, no obstante la gravedad de lo sucedido, la folclórica canciller Holguín, que cada vez que habla ante el país acerca de asuntos trascendentales profiere sandeces o nefastas noticias, dijo que no fue una derrota sino un empate. Como nos hace falta Jaime Garzón para reeditar su sección en Qac también hay tiempo para el humor, que generan los estultos.

      Cínica, desvergonzada y carente de neuronas, pero además convencida de que su linaje aristocrático la debe sostener allí en el Palacio de San Carlos, ni por imaginación la señora María Angela Holguín entiende que por dignidad, por respeto a los colombianos y por su pésima gestión debería renunciar y dejar a un lado el servilismo a su jefe, en aras de un veleidoso Premio Nóbel de Paz que cada día que pasa, nos sale más caro en todos los sentidos, a los colombianos de a pie, que no tenemos ni poder ni medios para encarrilar la defensa nacional, la seguridad nacional, la integridad territorial y la institucionalidad, como corresponde a quienes ejercen cargos públicos.

     En síntesis, señora canciller María Ángela Holguín, su linaje y porte aristocrático le dan para que sirva de modelo de ropa, joyas y perfumes para damas de su edad y alcurnia, sus neuronas le alcanzan para justificar su oficina con algunos “diplomas” y su gestión como canciller para corroborar que su familia ha sido un verdadero descrédito para la diplomacia colombiana.

     En consecuencia, tenga un poco de dignidad, de respeto por los colombianos y por la majestad de la república de Colombia y renuncie a un cargo para el que no estaba preparada pero tampoco ha podido ejercer. Complete su pensión por otro lado y permita que alguien que tenga capacidad adecuada ejerza ese cargo. Y de paso inste a su incapaz jefe a que renuncie también. Colombia no los necesita ni a usted ni a él en los inmerecidos altos cargos públicos que ocupan.

Cordialmente,

      Luis Alberto Villamarín Pulido

     Colombiano adolorido

      www.luisvillamarin.com