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Tertulia acerca la influencia geopolítica china en Colombia y el hemisferio

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     Geopolítica de Colombia

     En entrevista con el periodista Julián Parra director del programa Nocturna de la cadena básica radial RCN, el 4 de octubre de 2018, el coronel Luis Alberto Villamarín Pulido presidente del Centro de Geopolítica Colombia, disertó en un amena tertulia acerca de temas relacionados con la geopolítica colombiana, la geopolítica continental y la ambiciosa expansión geopolítica de China en el mundo actual.

      cover fallo salomónicoRespecto a la proyección geopolítica de Colombia, el coronel Villamarín enfatizó la miopía y pobreza conceptual de los cancilleres a lo largo de la historia republicana, pues desde esa cartera ninguno de esos personajes ha interpretado la ebullición geopolítica mundial de cada momento, ni ha ubicado los intereses geopolíticos colombianos por encima de sus intereses personales, ni mucho menos se han preocupado por justificar los elevados salarios que perciben.

        El entrevistado hizo hincapié en que desde comienzos de la república, la familia Holguín ha tenido como un patrimonio particular la cancillería de la nación, que muchas de las élites siguen el ejemplo de los Habsburgo de Austria, pues se casan entre si y con el mayor cinismo circulan por los altos cargos diplomáticos como si este fuera un derecho hereditario que solo corresponde a ellos.

     De contera durante los periodos en que los Holguín han sido cancilleres se han presentado vergonzosas pérdidas de territorio, soberanía o recursos nacionales. Por ejemplo el “ministro plenipotenciario” en Europa Jorge Holguín regaló a la reina de España, los tesoros de la etnia Quimbaya entre ellos el famoso poporo.

      Medio siglo después otro Holguín regaló a Venezuela los islotes de Los Monjes, y en 2012, la muy escasa de neuronas canciller María Ángela Holguín cohonestó con la Corte Internacional de la Haya, para que ese tribunal produjera un espurio fallo en contra de Colombia, mediante el cual se expolian 75.000 km2 de mar territorial colombiano a favor del bandoleril régimen nicaragüense. De remate, salió del cargo, dejando al país embromado en otra demanda de Nicaragua, en la misma corte de dudosa rectitud.

      Detrás del canal interoceánico que se pretende construir en Nicaragua están los intereses geopolíticos y geoestratégicos de China, cuyo gobierno está empeñado en desarrollar un proceso de crecimiento comercial denominado la nueva ruta de la seda, que pretende crear canales, puertos vías de comunicación y “colonias” favorables a la multiplicación de los puntos de abastecimiento y compradores de los millones de productos de baja calidad que a diario produce China.

      Es tan corta la visión geopolítica de la cancillería colombiana, y tan pobre la argumentación de quienes contrató el Estado colombiano para defender sus intereses ante la corte de La Haya, que un sujeto nicaragüense con aspecto bandoleril de apellido Argüello, quien lleva más de cuatro décadas viviendo en La Haya, tiene “mucha amistad” con los magistrados de esa corte, por la cual y en los fallos que tuvieron que ver con las demandas de Nicaragua contra Colombia siempre han estado  magistrados chinos, sin que Colombia objetara eso, pese a ser claro que a los chinos les convenía ese fallo, dada su complicidad con la dictadura comunista de Daniel Ortega en Managua.

      Y de manera incomprensible, el periódico El Tiempo, cuenta entre sus columnistas a un sujeto de apellido Ramírez de nacionalidad nicaragüense, cuya mentalidad bandoleril se hizo manifiesta en 1980, cuando la junta sandinista firmó un documento, mediante el cual desconocía la soberanía de Colombia sobre el Archipiélago de San Andrés y de paso desconocía de paso, el tratado Esguerra-Bárcenas firmado en 1928.

      La esencia del problema es que los cargos diplomáticos casi siempre son ocupados por mediocres funcionarios diplomáticos o consulares, a quienes se les nombra allí, no para representar los intereses del país, ni porque tengan claros los conceptos geopolíticos, sino para pagar favores y satisfacer compadrazgos politiqueros.

      Respecto a la geopolítica continental, el entrevistado anotó que desde el río Bravo hasta la Patagonia, existe un amplio territorio unido por una historia común de expoliación extranjera, y de rampante corrupción de las élites locales de cada país, que nunca han dimensionado ni las potencialidades de estas tierras, ni lo valioso de sus mares, ni los graves peligros que se ciernen sobre la seguridad nacional y continental.

       Cuando los gobernantes locales no son comunistas súbditos de la dictadura cubana, casi siempre son corruptos politiqueros de “derecha” a quienes solo les interesa obtener prebendas, mentir a sus pueblos y aparentar que son “grandes estadistas”.

       En ese orden de ideas, el desarrollo que ha alcanzado la parte del hemisferio denominada América latina, ha gravitado más alrededor de la dinámica mundial y de lo que ocurre en Estados Unidos, pero no de planes estratégicos integrados. La OEA es un organismo figurativo pero sin mayor capacidad de influir en la proyección geopolítica de la región.

      Respecto al proyecto estratégico de la nueva ruta de la seda orquestada desde Pekín, el coronel Villamarín resaltó que China ha aunado a ese propósito una poderosa fuerza naval, dotada con la tecnología militar más avanzada, ha incrementado la cantidad y calidad de sus cargueros comerciales, y de manera calculada ha expandido su apetitosa ambición geopolítica a todos los puntos del planeta.

       Mediante una calculada estrategia, ha utilizada a gobernantes corruptos de diversas latitudes para construir obras faraónicas que son verdaderos elefantes blancos e impagables, con las cuales se hipotecan esos países a los arbitrios del prestamista, hasta forzarlos a ceder su soberanía en las zonas construidas por los chinos del siglo XXI.

       Así han manipulado a Malaya, Sri Lanka y Checoslovaquia, e inclusive han incursionado a Somalia, con el sospechoso argumento que pretenden luchar contra los piratas somalíes que secuestran a ciudadanos de todo el mundo que viajan por aguas internacionales en cercanías del Golfo Pérsico.

      Y como si esto fuera poco, China se apropió ilegalmente de una amplia zona del mar Meridional, y allí construyó seis islas artificiales con fines de expansionismo militar en la región, para desafiar a la política exterior de Estados Unidos y para demostrar al mundo que los chinos son una gran potencia en todos los órdenes.

      Esta situación se complica más durante la era Trump, debido a las fuertes medidas arancelarias tomadas por la Casa Blanca contra China con el consecuente desencadenamiento de una guerra comercial entre los dos gigantes, y las continuas fricciones diplomáticas y militares, mediante amenazas de ataques chinos contra aeronaves o buques de guerra estadounidenses, que patrullen por aguas internacionales en el mar Meridional, que para la desmesurada ambición de China, son parte de sus aguas territoriales.

       En ese orden de ideas, Colombia está en riesgo, pues China y Rusia están apropiándose de la debilitada economía Venezuela, y por razones obvias, el régimen dictatorial de Pekín ansia a largo plazo apropiarse de la costa caribe  colombiana, sus aguas territoriales y los incalculables recursos que yacen en el subsuelo marítimo del país.

       Esa realidad impone estructurar el pensamiento estratégico de geopolítica dentro de las nuevas generaciones de colombianos, desarrollar serias y sólidas políticas de fronteras, fortalecer la defensa nacional y estructurar a funcionarios diplomáticos capaces, con suficiente carácter y con sentido de pertenencia para defender los derechos de Colombia, en todas las instancias internacionales.

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

       Especialista en Defensa Nacional, Estrategia y Geopoítica

        www.luisvillamarin.com