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Análisis político-estratégico ataque terrorista Charlie Hebdo en Francia

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               Geopolítica de la Unión Europea

    Además del esperado despliegue mediático, el demencial ataque terrorista de un grupo yihadista contra los funcionarios de  la revista de humor político Charlie Hebdo en París, invita a los dirigentes políticos y los estrategas de seguridad nacional en los países occidentales, a revisar las actuales relaciones políticas, económicas, culturales y diplomáticas, con el enigmático mundo musulmán, porque después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, 11 de marzo en España y 7 de julio en Londres, el salafismo cambióla geopolítica del siglo XXI para siempre. Y a pesar de lo sucedido de ahí en adelante, el problema aún se ve como un asunto policial sin la trascendencia estratégica de seguridad nacional que le corresponde.

     El punto de inflexión esta vez fue la reiterada publicación de caricaturas humorísticas acerca de la concepción político-religiosa y filosófica del profeta Mahoma. De inmediato, el entorno periodístico reaccionó con justificada ira por la demencial acción islamista contra los periodistas y caricaturistas, pero muy pocos analistas se han detenido a averiguar ¿por qué ocurrió esto? ¿De dónde surgió la idea? ¿Fue un hecho aislado? ¿Hay otros objetivos? ¿Procede de Al Qaeda o del Estado Islámico (ISIS)? ¿es una respuesta violenta a siglos de expoliación de los europeos a las comunidades árabes? ¿Estamos ad portas del choque de civilizaciones planteado por Huntington? Y mil dudas más…

     A guisa de análisis político-estratégico abordaremos estos interrogantes y trataremos de responder uno a uno:

     1.      ¿Por qué ocurrió esto? Hay varias razones. Una y la más elemental es que la revista Charlie Hebdo especializada en humor político estaba en la mira de los yihadistas, e inclusive ya había sido blanco de un atentado terrorista tres años atrás. Otros argumentos con igual fondo, indican que en el mundo islámico hay incubado un odio insepulto contra Europa y en el caso de Francia por los siglos de expoliación y colonialismo sobre Argelia y Túnez. Y más recientemente sobre Siria y El Líbano, y otras regiones donde hay muslmanes. A esto se suma el espurio tratado secreto Sykes-Picot de 1916 que repartió a su antojo amplias regiones del Medio Oriente, redibujó fronteras y afectó muchos intereses geopolíticos y económicos de comunidades locales.

    De remate cuando la ambición occidental visualizó los efectos de la Primavera Árabe para apropiarse de la riqueza libia, el presidente francés Nicolás Sarkozy, que de paso quería ocultar un oscuro aporte de 50 millones de euros a su campaña presidencial, provenientes del régimen de Gaddafi, presionó y encabezó los bombardeos que destruyeron a Libia y hoy la tienen al borde de ser un Estado fallido, amedrentado por milicianos sunitas, tribus regionales y ansias separatistas por doquier.

     Cuando se produjo el golpe militar en Mali, Francia acudió presurosa con tropas a “restituir” la “democracia”, pero claro con el interés de apropiarse de las riquezas malienses y erradicar el salafismo yihadista, instalado en una república independiente al norte de Malí, los tuareg, los mercenarios de Gaddafi que se quedaron sin trabajo, la rama local de Al Qaeda y yihadistas internacionales que viajaron de Europa, Estados Unidos, China y Australia a la zona para apoyar las guerras conexas a la Primavera Árabe.

     Y como si faltara otro elemento para complicar este ajedrez de resentimientos políticos y geopolíticos, el estallido de la Primavera Árabe, indujo a miles de yihadistas internacionales a viajar a Siria, Egipto, Túnez y Libia, a unirse a ISIS, a Al Qaeda y a las milicias sunitas, extremistas financiadas en parte por jeques del Golfo Pérsico que no las quieren ver en su reinos y emiratos, pero que las estimulan desde niños con el wahabismo o salafismo de predicación, que así se diga lo contrario, induce a algunos de ellos a dar el paso hacia el salafismo qutbista de la guerra santa. Es un delgado límite, que los sunitas ultraconservadores pérsicos no quieren reconocer, pero que con doble moral apoyan.

     En ese ambiente, hay sobradas razones para atacar a los infieles cristianos franceses,  desde la óptica de la Umma sunita (califato único de adoración a Alá y las enseñanzas de Mahoma), causantes de graves lesiones contra la integridad islámica extremista, por ende la yihad contra cualquier objetivo occidental es una obligación moral, máxime en este caso que los “infieles” estaban profanando la sagrada semblanza del profeta.

    2.      ¿De dónde surgió la idea? Aunque todavía ningún grupo se atribuyó públicamente la autoría del macabro hecho, y los servicios de inteligencia de Estados Unidos aseguran que estos terroristas fueron entrenados por Al Qaeda en Yemen, es evidente que la idea y la orden de la masacre salió de las mezquitas donde unos pocos pero muy incisivos imames ultraconservadores sunitas, aprovechan la libertad de expresión y de movimiento que les permiten los países occidentales, para alienar a hijos de inmigrantes musulmanes llegados la primer mundo, a sobrevivir de las desgracias de pobreza, miseria, violencia y opresión en sus pueblos de origen. Los envían de regreso a sus países a entrenarse y ahí crece la cadena del terror, casi imposible de controlar.

    Para el efecto los imames utilizan algunas valederas razones históricas atadas al fundamentalismo religioso. Así  convencen a los futuros terroristas, que los occidentales son causantes de muchas de esas desgracias, entonces la solución es la yihad o guerra santa contra infieles, hasta que el islam sea universal, al costo que sea, justificado en este caso, por la posición satírica de la revista parisina contra los credos islámicos extremistas.

     3.      ¿Fue un hecho aislado? No. Al Qaeda, Isis y los yihadistas que pululan en el Medio Oriente y el Norte de África, o que crecen exponencialmente en Occidente, están convencidos que hay un enemigo infiel poderoso al que se debe destruir mediante actos de terrorismo, vistos por ellos como martirio.

     4.      ¿Hay más objetivos? Lo anterior indica que hay más objetivos similares en los países occidentales, con la circunstancia agravante que miles de yihadistas van a Siria, Afganistán, Pakistán, Libia, Malí, Túnez, Sudán, Yemen, Somalia, Nigeria, etc; se entrenan, participan en acciones terroristas o en combates de guerrillas, se perfeccionan en la guerra y regresan a sus países de origen a formar más y mejor tecnificados  yihadistas, con la mira puesta en destruir a Occidente al precio que sea

     5.      ¿Está el mundo ad portas de un choque de civilizaciones?. En el futuro inmediato aún no, pero de continuar el incremento de acciones terroristas contra civiles occidentales, con las dificultades legales y físicas que experimentan los gobiernos y los servicios de seguridad para combatir las células terroristas islámicas, la obvia reacción de fundamentalistas cristianos e islamofobos que ya han aparecido en Estados Unidos, Europa y Australia, se multiplicará por el planeta con consecuencias impredecibles.

     En conclusión, el sangriento ataque yihadista contra la revista francesa Charlie Hebdo que es parte de una cadena de acciones, y por desgracia probables ataques en otros lugares del planeta,  tiene profundas raíces en resentimientos de vieja data contra los países occidentales, esta vez por unas caricaturas “ofensivas” a sus ojos contra el profeta, pero siempre habrá una justificación social, cultural, histórica, geopolítica o económica para hacerlo, porque en la mentalidad ultraconservadora del salafismo yihadista, la única versión valedera de la vida humana es la de los sunitas ortodoxos, que conciben la violencia como el medio para lograr sus fines.

     Los servicios de inteligencia occidentales deben poner mayor énfasis en la investigación acerca de las actividades y planes de los imames extremistas en las mezquitas y el desenmascaramiento de yihadistas incrustados en las comunidades inmigrantes musulmanes, asentadas en los países occidentales. Los musulmanes que son líderes cívicos y religiosos de esas comunidades deben apoyar decididamente el esfuerzo occidental para combatir el terrorismo y castigar penalmente a los salafistas incrustados. Y los  islamistas moderados que gobiernan el Medio Oriente, deben combatir sin tregua al terrorismo no solo con represión, sino con apertura mental hacia otras concepciones religiosas atenuadas por el buen sentido, sin caer en el peligroso extremismo.

     De lo contrario, cada vez serán más y permanentes, las acciones terroristas perpetradas por yihadistas dispuestos a morir en nombre de Alá, el Corán, la suna, el Hadiz y el odio insepulto contra los poderes occidentales, que en el pasado expoliaron su suelo, llevaron ideas contrarias al extremismo musulmán y los minimizaron como cultura.

      Obviamente, esta y cualquier acción terrorista merece repudio total y exige castigos ejemplarizantes, pero un fenómeno terrorista nacido e incubado en raíces históricas, culturales, religiosas y de odios insepultos, no se soluciona con solidaridad, ni con manifestaciones de rechazo, pues entre otras cosas, a los terroristas sean comunistas o islámicos, no les importan las críticas, ni las manifestaciones populares de rechazo. Su mente está enfocada en causar el impacto publicitario y golpear al adversario, lo más cerca posible de su corazón político-estratégico.

      Entonces, la solución es mucho más compleja que la acción policial o militar en el campo de batalla o en la previsión de inteligencia. Exige inteligencia, sindéresis, análisis y acciones atadas a objetivos político-estratégicos. He ahí el reto.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Analista de asuntos estratégicos

www.luisvillamarin.com

    El coronel Luis Alberto Villamarín es analista especializado en asuntos de terrorismo internacional, defensa nacional, geopolítica y guerra de guerrillas. Las obras de su autoría son referente académico para universidades, centros de estudios políticos y medios de comunicación de los cinco continentes.

     Para leer los escritos del coronel Villamarín haga click aquí