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Ofensiva militar rusa con fines político-estratégicos después de la guerra fría. ¿Amenaza para Latinoamérica?

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     Geopolítica Internacional

   Luis Alberto Villamarin Pulido Durante la Guerra Fría, el régimen soviético intervino cerca en las antiguas  repúblicas soviéticas y  lejos de sus fronteras en Afganistán, Angola, Cuba y Vietnam; además de apoyar ideológica y materialmente guerrillas comunistas en varios continentes, estimuladas con la teoría de la combinación de todas las formas de lucha. En esa época fuer una amenaza real para la estabilidad y la paz en Latinoamérica, por medio de su satélite comunista en Cuba.

    La intromisión directa de fuerzas militares rusas en la guerra civil siria con el dudoso objetivo de combatir el terrorismo de ISIS, pero sí con el múltiple propósito de sostener en el poder a su aliado Bashar Al Assad a pesar de los crímenes de su régimen contra el pueblo sirio; fortalecer la base naval siria ubicada desde la época de la guerra fría en el puerto sirio de Tartus; ejercer presencia militar efectiva y desplegar influencia en la convulsa geopolítica del Medio Oriente, desafiar frontalmente la política exterior de la Casa Blanca, y por extensión, poner al mundo al borde de una guerra mundial, debido a la complejidad de intereses locales, regionales y mundiales sobre la importante región.

    La intromisión rusa en la guerra siria, sumada al abierto apoyo de Moscú al régimen teocrático de Teherán y la venta de ingentes cantidades de armas militares a Venezuela y Nicaragua, dejó al descubierto que excepto las noticias que llegan por medios internacionales acerca del para muchos, lejanos problemas de Ucrania y Crimea, desde la caída de la Unión Soviética, la presencia militar internacional de Rusia también incluye a algunas vecinas ex repúblicas soviéticas.

    Con la calculada disculpa de que el Kremlin protege sus propios intereses y los de los rusos étnicos en esas áreas, el patrón de conducta rusa para sostener esa presencia militar ha gravitado alrededor de intervenciones en problemas internos, que desde luego inflaman los conflictos y crean "zonas congeladas" tensas e inestables, que de manera calculada permiten a Rusia ejercer influencia geopolítica, político-estratégica, social, económica y militar, además de confundir a sus oponentes occidentales..

    Naturalmente, la actual presencia militar rusa en Siria es clara señal del retorno sistemático a los métodos coercitivos del pasado soviético, debido a que el régimen político asentado en Moscú después de la caída del comunismo, no perdió el apetito por ejercer influencia político-militar en el vecindario y a largo plazo en el resto del planeta.

    De manera concreta y con la intención de extenderse a otros continentes, además de Siria, en la actualidad hay presencia militar rusa en el Oriente de Ucrania, la Península de Crimea, Transnistria, Nagorno-Karabaj, Osetia del Sur y Abjasia,

1. Oriente de Ucrania

    Cerca de 8.000 ucranianos han muerto desde abril de 2014, cuando  separatistas apoyados por Rusia, desataron una guerra de guerrillas contra las fuerzas gubernamentales de Ucrania. En inmediata respuesta y sin que esto haya detenido el voraz apetito expansivo del Kremlin, Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto fuertes sanciones económicas a Rusia.

    Persistente, el gobierno de Ucrania ha denunciado que el Kremlin ha enviado miles de soldados dotados con  armamento de última generación a través de la frontera con Ucrania, pero Rusia lo niega, a pesar de las evidencias, como el derribamiento de un avión comercial por parte de los rebeldes, que para el efecto utilizaron un misil tierra aire de fabricación rusa.

    Sin embargo, Vladimir Putin ha criticado el actual gobierno de Ucrania, al que define como resultado de un golpe de Estado, además de urdir que se encuentra alarmado por supuestos ataques de ucranianos contra rusos étnicos, pero la Organización de Naciones Unidas ha reiterado que esta es una aseveración  exagerada del gobernante ruso.

    En aras de buscar una solución al problema, Rusia, Alemania Ucrania y Francia, han  sostenido conversaciones encaminadas a fortalecer el acuerdo de Minsk, firmado en Bielorrusia en febrero de 2015, que se supone que debe ser puesto en vigencia plena a finales de año e incluye el retiro de tropas rusas de Ucrania, pero por ahora es impredecible el desenlace.

2.  La Península de Crimea

    En 2014, Rusia anexó a su mapa oficial la Península de Crimea y se comprometió a enviar miles de millones de dólares en ayuda, debido a la enorme tensión que causó en el mundo la agresiva acción, que puso los pelos de punta a las potencias en una situación similar a la que se vivía durante la guerra fría.

      La posesión de facto de la Península de Crimea, en gran parte sin derramamiento de sangre, se produjo después de un referéndo, en el que financiada con dineros rusos y altas dosis de propaganda al mejor estilo soviético, la mayoría de los residentes en Crimea votó por pasar bajo el control político y militar de Moscú. Estados Unidos y la Unión Europea condenaron ese referendo como ilegal.

     Para justifiar la agresión contra Crimea y el abierto reto contra Occidente, Putin argumentó que "Crimea siempre ha sido una parte integral en los corazones y las mentes de la gente de Rusia”

     Debido a la caída de los precios del petróleo y las drásticas sanciones económicas impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos a  Rusia como consecuencia de su incursión ilegal y desafiante en Ucrania y Crimea, el desorden es el pan de cada día en la península de Crimea sobre el Mar Negro.

     Los habitantes de la península afirman que han disminuido la libertad de expresión, mientras que la corrupción gubernamental y la incompetencia se han mantenido constantes.

3. Transnistria

     La región de Transnistria es una extensa franja de tierra localizada entre el río Dniester y Ucrania, habitada  en gran parte por eslavos rusoparlantes. La mayor parte de los países del mundo reconoce la zona  de Transnistria, como parte integral de Moldova, región donde predominan etnias rumanas.

    La ambiciosa presencia militar rusa en Transnistria se deriva del hecho que  tras la caída del Muro de Berlín, esta región declaró su independencia en 1990, razón por la cual, dos años más tarde estalló la guerra dirigida desde Moldavia.

     El conflicto armado terminó cuatro meses después, cuando negociadores encabezadas por delegados de Rusia crearon una fuerza de paz internacional en la que por razones obvias, Moscú consiguió protagónico rol político, militar y económico.

        4. Nagorno-Karabaj

Las antiguas repúblicas soviéticas Azerbaiyán y Armenia, han permanecido en un latente estado de guerra durante más de dos décadas, desde cuando la región de Nagorno-Karabaj con habitantes de mayoría armenia, que declaró su independencia tan pronto se derrumbó la Unión Soviética, pero la zona es reconocida internacionalmente como parte integral de Azerbaiyán.

     Sin embargo, aunque no es reconocida por ningún Estado miembro de las Naciones Unidas la autoproclamada República de Nagorno-Karabaj ha actuado como un país independiente de facto desde principios de 1990.

     En medio del caos geopolítico y geoestratégico surgido en esa región, Rusia ha optado como el líder mediador en el prolongado proceso de negociaciones de paz para poner fin al conflicto, pero los hechos indican que el papel de Moscú frente al asunto Nagorno-Karabaj se ha enfocado en avivar las llamas.

     Por estas razones, existe preocupación en Azerbaiyán porque Rusia podría intervenir militarmente para ayudar a Armenia e instaurar allí un gobierno títere del Kremlin a cambio del favor.

     5. Osetia del Sur y Abjasia

     Osetia del Sur y Abjasia, dos empobrecidas regiones separatistas de Georgia declararon la independencia después de la caída de la Unión Soviética, pero por necesidad de supervivencia y dinámica geopolítica regional se mantuvieron dependientes de Rusia en los campos político y económico.

     Los líderes georgianos acusan a Rusia de intervenir en el conflicto para alejar a su país de la búsqueda de vínculos estrechos con Occidente, pero con doble moral característica e histórica, sin reconocer que la intención geopolítica del Kremlin es fraccionar sus vecinos y construir paulatinamente alianzas que le permitan retornar al poderío imperialista soviético, el régimen de Moscú ha descrito su política en Osetia del Sur y Abjasia, como la defensa de ambas regiones del opresivo dominio georgiano.

          Osetia del Sur ha librado tres guerras contra Georgia -en 1991, 2004 y 2008. En el último de los tres conflictos, Rusia terció en defensa de Osetia del Sur, declaró la guerra a Georgia y en cinco días de combates, ayudó a las fuerzas de Osetia del Sur a consolidar el control de su territorio. Después de la guerra, Rusia reconoció tanto Osetia del Sur y Abjasia como países independientes.

    En 2014, Rusia y Abjasia firmaron un tratado que entregó a Moscú rol dominante sobre sus asuntos militares y económicos, y formalizó la creación de una fuerza militar de Rusia y Abjasia conjunta.

    Como se evidencia a lo largo de este escrito,  la ambición expansionista del Kremlin con la intención de regresar a la palestra internacional como una de las dos superpotencias con todos los arsenales de última generación e influencia geopolítica en los cinco continentes es una realidad con todas las connotaciones teóricas y prácticas de la geopolítia y la geoestrategia.  En ese orden de ideas, Nicaragua y Venezuela, dotadas con armas y doctrina militar rusa y con lazos ideológicos y compromisos reales con Moscú, constituyen una amenaza para la estabilidad de la paz en el hemisferio americano.

    Además, la ambición rusa no se limita a Siria, Ucrania, Crimea, Transnistria, Obsetia del Sur y Abjasia. Se proyecta a los cinco continentes, pero parece ser que en persistente repetición de la miopía geopolítica del pasado, los dirigentes políticos de turno en el continente, están más preocupados por sus intereses personales que por la suerte y destino del hemisferio.

     Antes, los rusos tuvieron en Latinoamércia un títere gobierno  satélite en la empobrecida Cuba. Ahora lo tienen en Venezuela… Y con riqueza petrolera a disposición. Esta realidad complica más la situación, máxime que con su intromisión en Siria podrían desatar un conflicto armado de inconmensurables proporciones, en el que terciarían todos los poderosos y por extensión los "aliados" de menor calado. 

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    Analista de asuntos estratégicos

    www.luisvillamarín.com

    El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es analista de asuntos estratégicos con énfasis en geopolítica, defensa nacional, estrategia, contraterrorismo e historia, temas sobre los cuales ha publicado 26 libros y más de 900 artículos.

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