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Lo obvio es que Maduro se posesionará e ignorará advertencias del Grupo de Lima

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    Geopolítica

     Con amenazas del Grupo de Lima o sin ellas, con anuncios y búsquedas de consensos internacionales por parte de Duque para “cercar a la dictadura” de Maduro o sin ellos, el pintoresco mandatario venezolano se posesionará nuevamente como presidente de su país el próximo 10 de enero, y seguirá empeñado en desarrollar el libreto que le impone la dictadura castrista desde La Habana. Todo indica que así será.

     En  ese orden de ideas, pronto volverán a visitar Venezuela  y sobrevolar el área fronteriza y el mar territorial colombiano los aviones supersónicos rusos de última generación; la guardia nacional chavista volverá a violar las fronteras colombianas y de paso a agredir ciudadanos colombianos; en respuesta el Palacio de San Carlos enviará la nota de protesta N° 8888888 a la ene potencia, Diosdado Cabello dirá que su país está listo para contraatacar cualquier invasión yanqui desde Colombia; Delcy Rodríguez dirá que hay complots de la “oligarquía bogotana” contra la revolución bolivariana; las Farc y el Eln continuarán con sus santuarios en el vecino país; Iván Márquez y el paisa seguirán planeando atentados contra Duque a nombre de las disidencias; Caracas seguirá siendo el puente de narcotráfico de las Farc y Maduro… Y la lista sigue.

      Aunque por regla general los analistas políticos y geopolitólogos coinciden en afirmar que la diplomacia y los acuerdos son los caminos más adecuados para resolver problemas políticos, no es así, en el caso de la miseria y el drama humanitario que ha desatado el gobierno de Maduro contra su propio pueblo cuya consecuencia más evidente, son más de dos millones de venezolanos desplazados por diversos países y casi todos en condiciones paupérrimas.

     Maduro obedece lo que le ordena la dictadura castrista desde Cuba, lo que le impone Rusia que está detrás del petróleo y de la valiosa posición geoestratégica de Venezuela, y lo que le dicta China que fiel a su actual estrategia de comprometer regímenes corruptos en obras faraónicas o préstamos exorbitantes, planea a mediano plazo cobrar la deuda y como no se la podrán pagar, apropiarse de amplios sectores de la economía y la infraestructura venezolanas.

     En el hemisferio, Maduro cuenta con la solidaridad de Bolivia donde el indígena cocalero pretende eternizarse en el cargo, con la dictadura nicaragüense, con la ambivalencia siniestra de los comunistas uruguayos, y ahora con la doble moral del populista López Obrador de México, quien acaba de lanzar un salvavidas a Maduro, al negarse a firmar la declaración del Acuerdo de Lima ayer 4 de enero de 2019. Además, con el respaldo de algunos países del Caribe atados al Alba y a la dependencia petrolera de la cada vez más exigua producción venezolana.

     La estrategia, la geopolítica, la defensa nacional y la inteligencia estratégica enseñan que para determinar mejor cuál es el curso de acción de más probable adopción por parte de una fuerza política o militar en una guerra, siempre se deben examinar los hechos desde la óptica del agresor y no desde la concepción de justicia, buenos modales o buena conducta del agredido.

     Para la dictadura cubana, la corrupta dirigencia venezolana y sus socios internacionales armados y desarmados, la “revolución chavista” está en guerra contra el capitalismo y el imperialismo y además, aunque parezca un chiste de mal gusto, está siguiendo la “heroica senda trazada por la revolución cubana” que en 2019 acumula 60 años de miseria y tragedia contra los cubanos sometidos a la férula comunista de la autocracia castrista.

     Internamente Maduro tiene graves problemas de corrupción, mafias, narcotráfico, nexos con el terrorismo comunista, violaciones a derechos humanos de su propio pueblo, una insuperable crisis financiera con abultados índices de inflación, desabastecimiento y recesión económica, además de enemigos políticos a granel, ansiosos de encarcelarlo en compañía de todos sus compinches.

     La Fuerza Armada Venezolana está permeada por la corrupción, la falta de liderazgo, la ideologización comunista y los nexos con el terrorismo comunista y el narcotráfico colombianos. En realidad, es una vergüenza mundial, la fuerza militar que “orgullosamente” hoy se declara “seguidora de los ideales bolivarianos”.

     Entonces, frente a los fuertes intereses geopolíticos de Rusia, China y los compadrazgos con los comunistas de Latinoamérica títeres de la dictadura cubana, a los que se suma el peligroso y poco claro populismo del mexicano López Obrador, es obvio deducir que Maduro se posesionará desafiante y que la línea de conducta seguirá siendo la agresión verbal y hasta armada contra Colombia y el traslado de la responsabilidad de la enorme incompetencia administrativa de todo su equipo de gobierno achacada a la “intervención yanqui”

     Por lo tanto, los gobiernos del pacto de Lima deben pasar de las amenazas generalizadas a los hechos concretos. Deben romper relaciones internacionales y expulsar de sus países a los diplomáticos venezolanos, cubanos, bolivianos y nicaragüenses que se alían con Maduro, denunciar ante la CPI el régimen venezolano por apoyo al terrorismo comunista e islámico, congelar las cuentas y propiedades de los dirigentes chavistas, vincular a la ONU en la solución al drama humanitario de millones de venezolanos, y lograr que la Unión Europea en pleno haga lo mismo.

     Por otro lado es necesario que el pueblo venezolano se levante en protesta popular permanente hasta que Maduro entregue el poder. Los venezolanos no pueden repetir la vergonzosa experiencia de miles de cubanos que han huido de la dictadura castrista en la isla hacia Estados, y al llegar allí se han dedicado a hablar mal y cuestionar al régimen castrista, sin propiciar una parálisis nacional que obligue de manera definitiva la salida de los comunistas del poder, porque entre otras cosas están esperando que Estados Unidos lo haga por ellos.

    Ya que los comunistas venezolanos y cubanos, definen la actual situación del régimen de Maduro como una guerra revolucionaria del pueblo contra el capitalismo salvaje”, en consecuencia tienen una estrategia acorde con la línea conductual del marxismo leninismo. Por lo tanto, para derrotar esa estrategia se requieren medidas conjuntas e integrales de orden político, diplomático, geopolítico, económico, social, sicológico y militar. No basta ni con la permanente alocución de Duque al respecto, ni con declaraciones conjuntas como la del grupo de Lima sin acciones coordinadas y complementarias a esa buena intención.

     Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      www.luisvillamarin.com

      Especialista en estrategia, defensa nacional y geopolítica

El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 35 libros y mas de 1650 artículos relacionados con los temas de su especialidad. Además es el presidente fundador del Centro de Geopolítica Colombia.