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Maduro caerá pero de seguro correrá mucha sangre en Venezuela

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     Geopolítica

     La decisión de Donald Trump de reconocer como presidente interino de Venezuela a Juan Guaidó, seguida por el secretario de la OEA, y los gobiernos de Canadá, Brasil, Colombia, Chile y Perú, con la inmediata reacción desafiante y agresiva de Nicolás Maduro, invitando a la lucha popular de milicias y la defensa de la revolución bolivariana, a la par con el creciente descontento de la oposición y el aumento progresivo de manifestaciones populares, indicarían que a mediano plazo, Maduro caerá pero de seguro correrá mucha sangre de inocentes en las calles de las ciudades de Venezuela.

    Es obvio deducir que el anuncio de Trump no se limitará a una declaración política, sino que debe ser respaldada con acciones humanitarias y económicas en favor de la población civil venezolana que quedará sometida a mayor miseria y hambre de la que han venido padeciendo durante los últimos años en la patria de Bolívar.

    La previsible ruptura de relaciones diplomáticas anunciada por Maduro, implicará la probable presencia de un porta-aviones de Estados Unidos en el Mar Caribe con la ayuda humanitaria, al tiempo que de seguro Maduro ordenará a sus cortes de justicia de bolsillo que apresen a Guaidó y a quienes pongan la cara como integrantes del gobierno de transición y quienes sean dirigentes de la oposición, así traten de evitar publicidad en estos difíciles momentos de la libertad y la democracia en Venezuela.

     No es clara la forma como China y Rusia acudirán en apoyo de Maduro pero lo harán, porque eso ya está coordinado. De lo contrario Maduro no estaría tan desafiante, ni hubiera cohonestado el ataque terrorista del Eln y las “disidencias” de las Farc en la Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá.

      Por razones obvias, el gobierno y las Fuerzas Militares de Colombia no pueden bajar la guardia, pues no es descartable una salida desesperada de Maduro ordenando alguna acción militar significativa contra Colombia para desviar la atención interna, y desde luego, incrementar los actos terroristas en Colombia para bloquear la acción internacional encabezada por el presidente Duque contra el régimen de Maduro y al mismo tiempo utilizar miles de milicianos del Eln y las Farc que viven en Venezuela, cobijados por el régimen chavista, para defender su revolución bolivariana del siglo XXI.

     Para nadie es un secreto, que la dictadura cubana es la primera afectada por la  debacle económica y social de Venezuela en los últimos tres años, debido a que Caracas no volvió a enviar chorros de dólares que sostenían la satrapía castrista en La Habana, pero los burócratas cubanos afines al totalitarismo de la familia Castro Ruz, acostumbrados a oprimir el pueblo cubano y saquear sus recursos, aprovecharán el escaso seso que caracteriza a Maduro, para incentivar la continuidad de la dictadura chavista en Caracas, con el trillado argumento del intervencionismo imperialista de Washington.

      Encerrado en su propio marasmo, carente de visión para lograr soluciones inteligentes y ante la evidencia que su permanencia en Miraflores es cada día que pasa mas incierta, Maduro y el cartel criminal de narcotraficantes, corruptos, y tramposos funcionarios públicos que lo secundan, recurrirán a la violencia y los abusos de poder contra su propio pueblo, con la obvia respuesta popular, que entrará en un peligroso e impredecible escenario de violencia.

     Debido a que las posiciones de los opositores y del régimen de Maduro, son cada día mas radicales y demuestran que la oferta de diálogo del gobierno, es sola una estratagema de dilatación ordenada por la dictadura cubana, necesariamente la diplomacia y los poderes económicos de Estados Unidos deberán encabezar la cruzada internacional para coadyuvar a la oposición a constituir el gobierno interino, derrocar, juzgar y encarcelar a Maduro, trazar un sendero de retorno a la libertad y la democracia y estructurar un plan estratégico para reconstruir a Venezuela.

     Lastimosamente por ahora el escenario señala que el camino por recorrer conducirá la necesaria salida de Nicolás Maduro del poder, pero que correrá mucha sangre de venezolanos, porque la violencia oficial del régimen dictatorial desatará respuestas similares, y así crece impredeciblemente la espiral de la violencia, como ha sucedido en el mundo en todos los países donde condiciones similares de crisis financiera, inflación, pobreza, miseria, señalamiento internacional como país paria, nexos con terroristas del tercer mundo. Ni más ni menos.

     Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      www.luisvillamarin.com

      Especialista en defensa nacional, estrategia y geopolítica