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Indeseable pero real escenario geopolítico venezolano venidero con Maduro todavía en Miraflores

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      Geopolítica

     A juzgar por lo que viene sucediendo en Venezuela, el horizonte geopolítico de la región podría apuntar a que Nicolás Maduro y su séquito en desarrollo de un libreto estructurado desde La Habana por la dictadura cubana, están ganando espacio por tiempo  y que por su parte, la oposición se está viendo avocada al camino de las armas, cada día que pasa sin que caiga el régimen, ni que las Fuerzas Militares venezolanas dejen solos a los castro-chavistas; con un consecuente derramamiento de sangre y el desafortunado escenario de una prolongada guerra civil en la que meterían baza los poderes geopolíticos, mundiales y regionales.

    Muy a la ligera, algunos comentaristas han opinado con el deseo, que pronto caerá Maduro, e inclusive han argumentado más con el fin de desprestigiarlo que por tener conocimiento político-estratégico y geopolítico estructurado alrededor de todo lo que se teje en Venezuela para sostener la narcodictadura, que el séquito criminal del socialismo del siglo XXI está aliado con las Farc, da paso a Hizbolá, es trampolín del narcotráfico, es títere de Cuba, etc.

    Claro que todo eso es cierto y mucho más, pero también es cierto que para desarticular esas empresas criminales legitimadas por un estado paria y desvergonzado, no solo requiere palabras y comentarios en los medios, sino acciones políticas, económicas, sociales, sicológicas y militares.

    Infortunadamente, con el paso de los días, el caso venezolano, parecería tender a asemejarse al de millones de cubanos que huyeron de la isla y se asilaron en Estados Unidos u otros países, y desde allí han creído que por medio de discursos o críticas altisonantes,  se caerá la dictadura castrista, que en contraste acaba de cumplir 60 años aferrada al poder y sin alternativas a mediano plazo.

    Curiosamente los cubanos en el exilio siempre han esperado que sea Estados Unidos, quien de ese paso, mientras la “cubanada” vive en el exterior sin organizarse para regresar a Cuba dispuestos a recuperar la libertad y librar la lucha a muerte, que por su naturaleza demandaría sacrificios, sangre, sudor y lágrimas.

     Lo que ha sucedido en Venezuela es lamentable porque han muerto centenares de inocentes, pero frente a una empresa criminal como la que montaron los cubanos castristas y los chavistas venezolanos, desafortunadamente lo hecho hasta ahora es poco, frente a lo que viene por delante, y que al parecer apunta al inevitable enfrentamiento armado.

     Por muchas razones Estados Unidos no podría intervenir militarmente en territorio venezolano para sacar a Maduro y su banda delictiva del poder. Las experiencias con saldos negativos en Vietnam, Afganistán e Irak, no solo forzaron a la actitud blandengue de Barack Obama en Siria y Libia, sino que han puesto a la administración Trump en retirar las tropas de esas zonas y que cada país libre su propia guerra, para lo cual Estados Unidos les daría apoyo tecnológico, entrenamiento e información de inteligencia en la medida que pervivan alianzas estratégicas favorables para los intereses geopolíticos de la Casa Blanca.

     Tampoco es viable instalar bases militares estadounidenses en Colombia, donde la por siempre oportunista y trapacera dirigencia política se opondría de manera escandalosa, mientras no haya ríos de dólares conexos que taparían la boca de “patrioteros”, izquierdistas y oportunistas electoreros.

     Y aunque el régimen brasileño de Bolsonaro ha demostrado afinidad con Trump, los múltiples problemas del gigante suramericano tampoco ubicarían prioridad inevitable, llevar bases militares estadounidenses a su territorio para desde allí derrocar a Maduro y taifa delictiva.

     La única opción que quedaría a la oposición venezolana es el uso de la fuerza militar en un conflicto civil, no solo las marchas, con concentraciones multitudinarias y discursos patrioteros de la desunida oposición venezolana.

     Para entrenar, dotar y potenciar  un brazo militar anti-chavista en Venezuela, tendrían que recurrir a la CIA y a los países sunitas árabes que son ricos reinos o emiratos petroleros enemigos del chiita Irán, para financiar rebeldes que deben regresar a Venezuela a combatir contra Hizbolá, los comités de defensa de la revolución castrochavista llamada dizque bolivariana, el Eln y las Farc, los internacionalistas comunistas que llegarían de todas partes del mundo, y los narcos, a quienes se sumarían mercenarios que están acostumbrados combatir cualquier guerra y en este caso  contratados por el castrochavismo.

     Lo más obvio y probable de esperar es que Maduro ordene apresar a Guaidó y tome otras medidas represivas  que podrían desatar un conflicto civil. Sin lugar a dudas, cuando la situación se complique Putin instalaría bases militares rusas en apoyo del “legítimo gobierno” para atacar a los “terroristas” de la oposición, tal como hicieron en Siria.

     No es una simple especulación. Es algo obvio que ha sido ampliamente conversado y hace parte de la “guerra fría” que Moscú ha planteado desde hace tres lustros a Washington, pero que por desgracia,  no han interpretado bien ni los “pacifistas” demócratas estadounidenses ni los idiotas útiles del pacifismo farsante, que de remate, se dan silvestres en los cuatro puntos cardinales del planeta.

     El hasta ahora inevitable conflicto armado civil en Venezuela afectaría enormemente a Colombia, no solo por las implicaciones en las exportaciones e importaciones, el desarrollo de la industria petrolera amenazada por esa guerra, la seguridad integral de los pobladores de la frontera binacional, sino por la forma habilitante en que las zonas fronterizas se integrarían de lleno a los teatros de la guerra de operaciones y la presencia de actores armados de todas las pelambres.

     Uno de los grandes errores de los “analistas” del problema, es desconocer tanto el plan estratégico de la dictadura cubana para revivir su proyecto totalitario continental por medio del Foro de Sao Paulo, las guerrillas y las elecciones manipuladas, así como la ignorancia extendida acerca de la articulación que tienen las Farc y el Eln untados hasta los tuétanos de narcotráfico, en ese proyecto socialista del siglo XXI.

   Pacto Farc-Santos Pese a que los hechos lo demuestran, pululan los opinadores útiles al plan estratégico de las Farc que creen en la buena fe del pacto Farc-Santos. Siguen sin creer que el grupo terrorista lo que hizo fue poner a los cabecillas legitimados en el congreso, burlarse de las leyes nacionales e internacionales y no purgar cárcel con el entuerto jurídico de la JEP, aparentar una inexistente ruptura de Márquez y el paisa con Timochenko, coordinar el proyecto de negociación de paz con el Eln; apropiarse del control civil de las zonas cocaleras, mantener intactas las milicias bolivarianas farianas, robustecer el partido comunista clandestino; tener a al mano a mas de tres mil terroristas protegidos por el Estado como escoltas o funcionarios de seguridad privada, y ejercer control geoeconómico mediante las cooperativas Comunistas de las Farc- Ecomún, que a la vez les sirven de lavadero de narco-dólares

     Todo apunta a demostrar que Iván Márquez y el paisa están en Venezuela, y que con el viaje de Granda a Caracas, simultáneo con el atentado del Eln en Bogotá, ambos hechos podrían apuntar a que el régimen de Maduro urdió la idea, las Farc la perfeccionaron y apoyaron a los elenos, una célula del Eln realizó el ataque, y todos ganaron de acuerdo con sus conveniencias político-estratégicas. Las guerras se ganan determinando en cada paso la capacidad de más probable adopción del adversario, no con buenas intenciones, ni suposiciones pacifistas cercanas a la indiferencia o la cobardía.

     Pero claro, la integración de las Farc y el Eln con el régimen de Maduro va más allá, de la coyuntura del ataque terrorista en Bogotá, como lo prueban los hallazgos en los computadores de Raúl Reyes.

     Desde 1999, las guerrillas de las Farc han entrenado en Venezuela a terroristas latinoamericanos de diversos países, y después con el cuento de la paz de Santos, varias estructuras que en apariencia estaban en contra de dejar las armas, se dedicaron de lleno a la organización y entrenamiento de milicianos venezolanos al servicio de la dictadura de Maduro, por la simple y llana razón que el comunismo está en guerra de clases contra el capitalismo y esta guerra solamente se acabará cuando los comunistas hayan derrotado y destruido a los capitalistas.

     Entonces, la presencia en Venezuela de Márquez, el paisa y probablemente de la terrorista holandesa Tanja Niejmejer concubina de Márquez, no es algo coyuntural, sino es un aparte mas del plan estratégico de las Farc y las coordinaciones políticas de alto nivel del grupo terrorista colombiano con el régimen castrochavista.

     Conociendo de antemano la mentalidad comunista de armar y entrenar comités de defensa de la revolución, sería muy ingenuo creer en la buena fe de las Farc y su supuesta desmovilización derivada de la “genialidad estratégica de Santos”, así como ser tan iluso en imaginar, que de la noche a la mañana Maduro entregará el poder, no hará nada contra Guaidó y se irá para la cárcel con la caterva delictiva que lo secunda.

     Maduro no cederá de buenas a primeras. Rusia y China intervendrán a su manera para evitar que Estados Unidos maneje a su antojo el escenario geopolítico regional. Irán, Siria, El Líbano y Yemen enviarían terroristas internacionales chiitas a atacar objetivos judíos, cristianos y de musulmanes sunitas en toda la región. Arabia Saudita terciaría en contra de Irán, y la espiral de violencia no solo afectaría a Colombia, sino que podría desencadenar problemas mundiales de mayor magnitud.

     En síntesis: Los discursos patrioteros de opositores y amigos de Maduro, solo sirven para dilatar su permanencia en el poder del cual no se irá tan fácil, pues entre otras cosas, está azuzado por la dictadura cubana que vende la idea etérea del triunfo del comunismo en el continente, sin importar el tiempo que esto demanda; De paso la dictadura castrista, no quiere perder esa ubre petrolera, que ha minimizado la visualización del drama de miseria que padece desde hace sesenta años el pueblo cubano, enmascarada con el argumento de que en ese país sobran los médicos.

      De seguir imersos en la retórica ilusa de que las sanciones económicas y la supuesta distancia de Moscú y Pekín frente a un régimen paria en Caracas pueden cambiar la situación a favor de la democracia venezolana, habrá Maduro para rato, con la consecuente obligación para los militares venezolanos en desobediencia, que hablan duro desde el exterior pero como conocedores de las ciencias castrenses, saben que los combates se ganan en los campos de batalla, no con pronunciamientos grandilocuentes vestidos con uniforme militar desde miles de kilómetros de distancia del teatro de operaciones, máxime que el adversario está armado, empoderado y aferrado un sistema que ha fortalecido su nomenclatura de corruptos alrededor.

      Tal cual es el indeseable pero real escenario geopolítico venezolano venidero con Nicolás Maduro todavía en Miraflores.

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      www.luisvillamarin.com

      Especialista en geopolítica, estrategia y defensa nacional

      El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 35 libros y mas de 1650 artículos de análisis relacionados con estos temas de su especialidad. Presidente fundador del Centro de Geopolítica Colombia, docente universitario y miembro de varias academias de historia.