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Venezuela transita sobre polvorín que quieren explotar los comunistas

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    Geopolítica

     Cada día que pasa es más obcecada y concisa la posición del régimen de Nicolás Maduro frente a las sanciones políticas, económicas y diplomáticas, que le fueron impuestas por parte de los países que reconocen a Juan Guaidó y catalogan ilegítima la auto-elección de Maduro para seguir ocupando el palacio de Miraflores.

     Y cada día que pasa, también es más clara la estrategia de sus cómplices internacionales en los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Uruguay y México, para dilatar la salida de Maduro, quienes al consuetudinario estilo comunista aplicado por las Farc en Cuba, pretenden manipular, manipular y manipular los sofismas de diálogo, paz, no a la guerra, vigencia del socialismo y ser víctimas del capitalismo.

     En ese escenario, es indudable que Venezuela transita sobre un polvorín que quieren explotar los comunistas, con la circunstancia agravante que la desunida oposición, está mas ansiosa por sacar a la dictadura del poder, que de llevar un plan de reconstrucción sistémico, organizado y estratégico.

     Mientras la dividida oposición venezolana habla con el deseo e imprime mucho de triunfalismo a lo sucedido hasta ahora, el régimen cubano ha activado en Venezuela todos los componentes del plan estratégico para la defensa de la revolución socialista del siglo XXI, previsto desde hace 20 años cuando Hugo Chávez asumió la presidencia de ese país.

     Este plan contempla desatar la guerra de guerrillas y la violencia “popular” contra los “capitalistas y oligarcas enemigos del socialismo”, con el apoyo de las Farc, el Eln y Hizbolá, que actuarán a la par con las milicias bolivarianas y los internacionalistas comunistas armados, que llegarán de diversos lugares del mundo, a defender la “justa causa de la revolución bolivariana”.

     Esto lo saben perfectamente José Mujica que fue terrorista y cometió muchas atrocidades en Uruguay contra su propio pueblo; Evo Morales que es socio de las Farc; Daniel Ortega que además de dictador es comunista y cómplice del castrochavismo contra Colombia; y el morrongo presidente mexicano López Obrador, que a conciencia niega el drama de Venezuela con el espurio argumento de la autodeterminación de los pueblos, porque es consciente, que en su estrategia a largo plazo de afectar a Estados Unidos e imprimir el izquierdismo radical en México, necesita a la dictadura venezolana y a los demás regímenes similares de la región, como aliados estratégicos para legitimar a Cuba, y de paso, volver al jurásico y trillado argumento de la vigencia del socialismo en Latinoamérica.

     Es necesario llamar las cosas por su nombre. Mojica, López Obrador, Evo Morales, Ortega y la dictadura cubana están buscando ganar tiempo y oxigenar una inevitable guerra civil en Venezuela, en caso de que la Fuerza Armada siga actuando como cómplice de Maduro, pero como son comunistas formados en las escuelas subrepticias del materialismo dialéctico, y de las estratagemas de engaño marxista-leninistas, acuden al artilugio de abogar por la paz, el respeto, el diálogo, la tolerancia y la supuesta autodeterminación de los pueblos.

      Entre tanto, en los teatros de operaciones donde el pueblo venezolano padece los verdaderos dramas derivados de tantas estratagemas, la paciencia de los afectados se va agotando y las consecuencias tienden a ser impredecibles, algo que desafortunadamente sueñan y desean que suceda,  los pacifistas del “grupo de Montevideo”, para dar espacio a que en Venezuela se desaten los mil Vietnams que suspiraba el che Guevara.

    Todo esto, con la circunstancia anexa que el conflicto se extendería a Colombia y Brasil, y daría pie para que Rusia instale bases militares en territorio venezolano, con la disculpa que están defendiendo a un gobierno legítimo atacado por “terroristas”.

      Con el mismo cinismo ya los rusos hicieron algo similar en Siria y les funcionó. No sería extraño entonces, que repitieran la dosis en Venezuela.

     No son alarmismos, ni criterios guerreristas, ni especulaciones. Son conclusiones lógicas deducidas del más probable curso de acción de Maduro y sus coequiperos, luego de casi tres semanas de la proclamación de Guaidó, la obsecuencia del régimen para permitir el ingreso de la ayuda humanitaria, la férrea posición pro-chavista de Rusia en la ONU, y la tramposa invitación al diálogo y la paz del terrorista Mujica y su combo de aliados.

        Asi como Trump dice que todas las opciones incluida la solución militar están sobre la mesa para facilitar la caída del castrochavismo, también es cierto que para Maduro, Mojica, las Farc, el Eln y los demás cómplices de la satrapía venezolana, todas las opciones de dialogar sin fin, simultáneamente con la guerra popular prolongada y el desangre de civiles, también están dentro de sus planes totalitaristas.

    En síntesis: ni Maduro saldrá de Miraflores por la presión política, diplomática y económica internacional, ni tampoco lo hará por la persistencia de marchas populares que serán reprimidas cada día con mayor salvajismo. Lo hará por razones militares. La primera y mas deseada sería que los corruptos generales y almirantes se pusieran del lado de su pueblo, pero esa es improbable porque todos esos altos mandos, están impregnados de narcotráfico, violaciones a los derechos humanos y corrupción administrativa a la orden del día.

    La segunda opción es que coroneles y tenientes coroneles se levanten en sus cuarteles contra Maduro y apresen a los cabecillas de las milicias bolivarianas;  capturen a Iván Márquez, el paisa, la terrorista holandesa Tanja y toda la cúpula del Eln que vive a sus anchas en Venezuela y expulsen a todos los iraníes y sirios que están preparando actos violentos en Venezuela en apoyo de Maduro.

    Pero esa opción es casi improbable porque resulta curioso escuchar la estulticia de muchos militares venezolanos de esos grados que dicen que están contra Maduro pero que siguen la línea ideológica de Chávez, como si no se dieran cuenta que Cuba es la fuente de la agresión y que fue Hugo Chávez quien puso a Maduro en el poder, y que Maduro sigue su misma línea de pensamiento.

      La cuarta opción sería una revolución de capitanes y sargentos, pero por lo visto entre los militares desertores que aparecen en los medios de comunicación, en ese espacio falta mucho, para si quiera suponer, que se pudiera urdir algún proyecto contra la dictadura desde esa instancia.

      Obviamente, Mujica, López Obrador, Evo Morales, Ortega y la dictadura cubana saben que además de la carencia de unidad política y la ausencia de plan estratégico de la dividida oposición; entre los militares venezolanos, no hay líderes estructurados para dirigir una revuelta contra Maduro y sus cómplices.

       Pero si saben, que por el contrario y en contraste con la lógica de los “pacifistas” que se autodenominan demócratas en el continente, la verdadera y óptima opción militar es seguir hablando de paz, de diálogo, del enemigo capitalista etc, mientras se los elementos irregulares armados se preparan para la guerra civil, la desatan y luego se declaran en legítima autodefensa porque fueron agredidos, con la venia de Rusia que estará presta a mover su potencial militar geoestratégico al vecindario de Estados Unidos. Como siempre lo han deseado.

     En conclusión el problema geopolítico de Venezuela no se solucionará pronto. Al ritmo que van las cosas habrá Maduro para rato. Y, de persistir como parece que quizás sucederá, que los militares seguirán inmersos en la complicidad con la dictadura de Miraflores, la dinámica de los acontecimientos desencadenará las espirales de violencia, que por debajo de la mesa ya tejen el “grupo de Montevideo”, el Foro de Sao Paulo, las Farc, el Eln, Hizbolá, los gobiernos de Irán y Rusia, así como los “pacifistas” de todos los partidos comunistas del continente.

     Todos ellos están conscientes que Venezuela transita sobre polvorín que quieren explotar a nombre de la controversial paz, consuetudinariamente conexa con la violencia terrorista del marxismo-leninismo, en su camino hacia la consolidación de la revolución socialista.

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     www.luisvillamarin.com

      Especialista en Geopolítica, Defensa Nacional y Estrategia.

      El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 35 libros y más de 1650 artículos relacionados con los temas de su especialidad muchos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas y son textos de consulta para tesis de grado, postgrado y doctorados en diversas universidades, centros de estudios políticos y academias militares en los cinco continentes.