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Condena de la ONU a Israel por asentamientos ¿pone en vilo la paz del mundo?

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     Geopolítica internacional

     La decisión del Consejo de la Seguridad de la ONU de condenar al Estado de Israel por los asentamientos urbanos en los llamados territorios ocupados, es un elemento que agita más y atiza la prolongada volatilidad del Medio Oriente, y, deja más delgada la ya debilitada línea de la paz mundial, debido a la multiplicidad de intereses geopolíticos y geoestratégicos sobre la región y la continuidad de hechos donde confluyen la guerra fría entre Irán chiita y Arabia Saudita sunita, las fuerzas en puja por expoliar a Siria, el auge del Estado Islámico ISIS, la islamización chiita sistemática pro-Iraní en El Líbano, la supervivencia del Estado de Israel como único socio ideológico y político fiable para la Unión Europea y Estados Unidos, los tratados de paz de Israel con Egipto y Jordania, las ambiciones turcas, y la desaforada voracidad geoestratégica del Kremlin sobre Siria y la salida al Mediterráneo a sabiendas de los problemas que hay en el Cáucaso.

    En ese entorno tan complejo del ajedrez geopolítico y diplomático internacional con votación de 14-0 además del voto de la “neutralidad” del delegado de Estados Unidos, el Estado de Israel fue condenado por las construcciones de viviendas en las zonas que eran exclusivamente palestinas antes de la guerra de 1967, pero que por necesidad de defensa nacional y para evitar ser destruido como era el deseo de sus adversarios, Israel ocupó militarmente, asentó kibutz y otras construcciones e implantó sus formas de vida culturales, legales y sociales.

    El asunto ha sido discutido en los múltiples intentos de paz con dos Estados, algo que divide a los palestinos entre moderados de la antigua OLP en Cisjordania y radicales islamistas Hamas de en Gaza y sus sustentadores abiertos o clandestinos desde los demás países árabes, pues los extremistas desean la salida de todos los judíos de la antigua Palestina mientras que los moderados, desean la convivencia de dos Estados.

   Cover Primavera ArabePese a los avances logrados desde 1993 en Oslo, cuando los líderes de Palestina e Israel fueron galardonados con el Premio Nóbel de Paz, la dinámica posterior a la Primavera Árabe y el surgimiento de Al Qaeda e Isis, cambió los puntos de vista de unos y otros, pues como ya se dijo los palestinos se dividieron entre radicales y moderados, continuó el terrorismo yihadista dentro de Israel, Irán hizo un dudoso pacto con Estados Unidos para supuestamente suspender  el proyecto nuclear,  y aumentó la extensión del arco chiita, que bajo la égida de la teocracia de Teherán pretende aislar a los reinos sunitas del Mediterráneo y de Europa Occidental a la par con la destrucción de Israel.

   Entretanto la doble moral y el múltiple juego de intereses geopolíticos y estratégicos de la casa Saud, ha incrementado las mezquitas y madrasas en el mundo, coadyuvado a radicalizar sunitas que por esencia son enemigos ideológicos de Israel, ha estimulado el poderoso servicio de inteligencia pakistaní para entrenar y organizar células radicales en Asia Meridional y el Cáucaso, además de mantener viva la guerra fría contra su archienemigo Irán, para lo cual ha contado con la venia y el apoyo de Estados Unidos, no obstante que algunos jeques sunitas financian actividades de Isis , Al Qaeda y obviamente de los terroristas palestinos que también reciben apoyos de Hizbolá chiita pro-iraní desde El Líbano.

    Por razones obvias, la dirigencia israelí encabezada por el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y otros funcionarios de alto nivel, especialistas en grado sumo en defensa nacional, inteligencia estratégica, geopolítica, estrategia y seguridad pública, han sostenido que mientras persista la agresión iraní latente desde El Líbano y Siria por medio de Hizbolá, que mientras no sea verdad que Irán suspende su fortalecimiento nuclear, que mientras los reinos y emiratos del Golfo Pérsico apoyen y sostengan el terrorismo en la región, y mientras la Casa Blanca continué con la política pacifista y para ellos pusilánime de Obama, Israel no entregará ninguna zona a los palestinos ni devolverá a Siria los Altos del Golán, ni reconocerá el Estado Palestino,  porque de inmediato se convierte en un foco de terrorismo islámico que afecta aún más su supervivencia.

    El asunto se enreda más porque el voraz apetito expansivo de Rusia, llevó al Kremlin a entrometerse en la guerra civil siria, para atacar directamente  no al Estados Islámico (ISIS), sino a las milicias financiadas por la CIA, la Unión Europea, por Turquía y probablemente por Israel, que pretenden derrocar el sanguinario régimen de Bashar Al Assad. Para colmar el enredo, el presidente electo Donald Trump ha manifestado ser pro-israelí en el tema, deshacer el tratado de suspensión del proyecto nuclear con Irán, nombró como Secretario de Estado a un exembajador estadounidense en Israel (proclive a la política de asentamientos en áreas ocupadas), apoyó la tesis de instalar la embajada estadounidense en Jerusalén como capital israelí, pero al mismo tiempo sostiene una extraña y poco clara para los analistas políticos, relación de amistad con Vladimir Putin, a sabiendas de la personalidad fría y patrañera del líder ruso.

    En ese orden de ideas y de riesgos para los barriles de pólvora a punto de estallar en la convulsa región, el gobierno israelí manifestó que Obama los traicionó, que su gobierno desconocerá la resolución de la ONU, que suspende las donaciones en dinero que Tel Aviv envía a FAO, Unesco, Unicef y otras organizaciones de las Naciones Unidas, retiró embajadores de los países que votaron en su contra, y para resarcir su política autónoma y soberana, dispuso la continuidad de la construcción de proyectos urbanísticos en los asentamientos ubicados en los “territorios ocupados”, que para la diplomacia israelí son “territorios en disputa”

    Esta cadena de acontecimientos desafortunados, sumada a lo que a diario ocurre en Siria, Irak y Turquía donde bregan hombro a hombro las potencias sunitas y chiitas para sacar ventajas, con al desafortunada intromisión rusa y la ambivalencia de la Casa Blanca o la Unión Europea, no solo es poco clara cual fue la verdadera intención de Obama para patrocinar esta decisión tan candente en la ONU, a menos de un mes de dejar el poder en Washington; sino que multiplica las alertas de los gobiernos y las Fuerzas Militares de las potencias, porque dicho en términos claros, la paz del mundo está sentada sobre un barril de explosivos, cuya mecha lenta, aunque larga ya está encendida y sino se detiene a tiempo, podría desencadenar males mayores.

    Israel había logrado mantener neutralidad, por lo menos aparente en lo que sucede en Siria, Irak, Libia y el África, pero el nulo entendimiento entre Obama y Netanyahu, auspició el crescendo de las llamas. Como es de esperarse, Israel cumplirá sus amenazas, entonces Irán ordenará a Hizbolá atacar por el norte e intensificar apoyos al terrorismo de los palestinos. Escudado por Rusia, Bashar Al Assad podría cambiar el foco de su guerra genocida contra los sirios y reclamar los altos del Golán. Isis y Al Qaeda, ingresarían a Israel por Gaza y Cisjordania, Israel retaliaría dentro y fuera, vendrían ataques terroristas contra objetivos israelitas en los cinco continentes; Turquía ingresaría a la guerra siria, Rusia enviaría mas contingentes militares a la zona, y Estados Unidos con sus alianzas, terciarían en la eventual guerra forzados por las circunstancias.

    No son especulaciones, ni admoniciones tremendistas. En la guerra, en la estrategia, en la geopolítica, en las grandes negociaciones, un error táctico puede conducir a estruendosos fracasos estratégicos. Para la muestra un botón. Hay muchas preguntas al respecto y muy pocas respuestas convincentes. Por ejemplo ¿Porqué Obama hizo esto? ¿Pretendía Obama dejar un problema inmanejable a su sucesor? ¿Podrá Trump solucionar este problema? ¿Qué harán las demás potencias de la Otán al respecto? ¿Cuál será el curso de acción de los palestinos? ¿Realizará Israel ataque s preventivos contra Hizbolá? ¿Pretende Putin desatar una guerra mundial? ¿Cuál es la posición de China al respecto?

      Estas y muchas preguntas sin respuesta clara indican, que por lo pronto fue un error garrafal de Barack Obama, desquitarse de las desafiantes actitudes de Netanyahu, lavándose las manos como Poncio Pilatos, frente a una decisión populista de la ONU, que pone en vilo la paz mundial y compromete muy seriamente el futuro de Estados Unidos en la estabilidad del planeta.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Especialista en Geopolítica, Estrategia y Defensa Nacional

www.luisvillamarin.com

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