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LA GEOPOLÍTICA

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      Autor: General Julio Londoño Londoño

      Tomado de la obra: Fundamentos de la Geopolítica

      LA GEOPOLÍTICA

      Definiciones

      "La geopolítica es la conciencia geográfica del Estado. Ella proporciona la materia prima de donde el hombre de Estado, de espíritu creador, obtiene su obra de arte".   Karl Haushofer

      La geopolítica es una ciencia nueva. Apareció como algo concreto en 1916 y sólo ahora, después de guerras y tormentosos movimientos políticos, ha surgido como algo real e importante luego de haber tenido que ir decantando su contenido debido a las alabanzas, a veces exageradas, que ha recibido y a los agresivos ataques venidos de fuentes políticamente envenenadas que tardíamente se han ido serenando.

     Su esencia se reduce al estudio de las influencias que determinados factores geográficos ejercen sobre la política externa e interna de los pueblos y Estados.

     El fundador de esta disciplina fue Rudolf Kjellen profesor sueco que quiso sintetizar su contenido Patria: se diferencia de nación en que el término implica un nexo de afección, una voluntad de vivir en una comunidad política.

     Un claro ejemplo es el de Suiza que se compone íntimamente de elementos que han sido tomados de tres naciones diferentes.

     País: denomina en este sentido el conjunto de personas que están asociadas de corazón y de voluntad a la existencia de un Estado independiente y hace pensar principalmente en región física, en el lugar donde uno ha nacido. En el sentido poético País y Patria se confunden.

     Pueblo: sinónimo de nación hace pensar esencialmente en población fija de un país, en cuanto forma un conjunto, un todo solidario bajo un mismo gobierno. Lo que hace la nación es la comunidad de lenguaje, de tradición, de costumbres, de ciertas cualidades naturales, el humor, el carácter, el espíritu. Lo que hace el pueblo es la reunión en el mismo lugar y la obediencia a los mismos reglamentos".

 LAS GRANDES TEORÍAS GEOPOLÍTICAS PARA EL DOMINIO MUNDIAL

     "La historia de la geopolítica como tema de estudio desde sus tempranos principios hasta el presente está tratada en teorías que muestran cómo un Estado puede usar una u otra en busca de una posición en el mundo. Aunque estas teorías han sido examinadas con cuidado solo en épocas relativamente recientes fueron sistemáticamente aplicadas por Estados, gobiernos o líderes que deseaban lograr determinados objetivos" Thersten Kalijarvi

     La idea que más ha preocupado a la humanidad a través de la historia ha sido el dominio del mundo. Desde las hazañas de Alejandro hasta hoy ese pensamiento persiste en los cálculos de los grandes hombres como una tentación sin pausa.

     A partir de la sabiduría presocrática ha quedado establecido que nuestro mundo está compuesto por tres elementos que son agua, tierra y aire, y pasando el tiempo se ha creído que, aislados o en conjunto, podrían servir de base para el dominio completo de la esfera. Pero habrían de pasar muchos años para que esta ilusión se sistematizara y se indicara el camino como una especie de plan que señalara los pasos que deben seguirse para lograr esa desmedida esperanza.

  EL MAR O LA TEORÍA DE MAHAN

      "Tan impresionantes han sido los resultados del poder marítimo británico, que ha habido tal vez una tendencia a despreciar las adherencias de la historia y considerar en general que el poder marítimo tiene, inevitablemente, a causa de la unidad del océano, la última palabra en la disputa por el poder terrestre".   Robert Strausz Hupe

      El primer trabajo estructurado al respecto fue el que contenía el libro del almirante americano Alfred Thayer Mahan, The Influence Of Sea Power Upon History (1660-1783) escrito en 1890 y que lo hizo surgir de repente en los cinco continentes como el primer geopolitólogo, quien abarcando la estructura del mundo, extrajo de la acción naval de la Gran Bretaña los principios que debían servir de guía para un posible dominio del globo.

     El primer requisito de Mahan consistía en que la nación que quisiera conquistar el mundo debería ser un país rico; su riqueza la lograría por medio de una gran industria, único procedimiento para lograrlo.

      La industria habría de abastecerse de materias primas traídas con ayuda de una marina eficiente que a su vez llevaría los productos manufacturados a los principales centros de comercio para regresar trayendo más materias primas trazando así una especie de figura cerrada en movimiento constante.

      Sucedía, sin embargo, que aquellas líneas de navegación pasaban muy cerca de lugares donde estarían en peligro de ser interceptados cuando llegasen a abastecerse de agua, alimentos, combustibles o productos naturales.

      Para evitar ese contratiempo no había otro sistema de defensa que adueñarse de las bases por medio de tratados o por la fuerza. Inglaterra estableció para ello varios "ejes de navegación" que se fueron adueñando de determinados puertos, islas o estrechos. Dieciséis sitios cayeron bajo ese dominio:

    Gibraltar, Malta y Suez sobre el Mediterráneo.

     Terranova, Jamaica  y las islas Falkland o Malvinas en América, Suráfrica y Diego Suárez en África.

      Yemen, India, Singapur, Darwin, Tasmania, Srawak y Nueva Zelandia en Asia.

     Pasados los siglos aún se reúnen periódicamente algunos países con la Gran Bretaña a fin de lograr que les sean devueltos los sitios que les fueron arrebatados desde los tiempos de su predominio.

     Después de esta organización móvil, una serie de barcos ayudaba a las islas británicas a su defensa en combinación con las tropas terrestres. Finalmente, un buen número de barcos destructores amenazaban los puertos importantes un tanto hostiles, al mismo tiempo que podían agruparse para atender a una concentración marítima adversa.

      Es claro que la Gran Bretaña contaba con una situación geográfica excepcional y tenía todas las ventajas de su parte para realizar una empresa de esta clase. Pero hay que tener en cuenta que Mahan alcanzó la cumbre de su fama con estas ideas y que todos los países poderosos veían en sus argumentos el camino seguro para alcanzar el dominio mundial.

      Todavía, muchos años después, la ciencia humana iba aumentando en una forma incontenible y los barcos eran entonces el medio de transporte más rápido y eficaz que el hombre conocía, medio que se hacía cada vez más poderoso y seguro.

      Pero pronto la iniciativa científica iba dando los primeros pasos para emplear el ferrocarril en los continentes tratando de unir las capitales y ciudades importantes con el mar y se hacían los primeros ensayos con el avión. El dinamismo interior de los países se iba acelerando de manera que todo parecía anunciar que la teoría de Mahan iba perdiendo eficacia y alejándose de la realidad.

     Sin embargo, durante la segunda guerra mundial Alemania construyó, al tiempo con su inmensa flota, sus famosos acorazados "de bolsillo" cuyas condiciones de resistencia, velocidad y poderío de armamento eran un medio que permitía poner en práctica con eficacia las ideas de Mahan.

      El dominio y peligro para los ejes de navegación y la amenaza para los puertos y puntos importantes a considerable distancia de la costa eran fáciles de sustituir por submarinos cada vez más perfectos, con un radio de acción mayor y con increíbles medios de ataque y defensa.

      Es posible que siguiendo ese camino la humanidad, de mano de la técnica, y pese a los adelantos que se presentan en otros campos, regresara a las que se creía obsoletas ideas de Mahan.

LA TIERRA O LA TEORÍA MACKINDER

       "Cuando nuestros estadistas estén en conversación con el enemigo derrotado, algún alado querubín deberá susurrarles de tiempo en tiempo al oído: "Quien domina la Europa Central controla el corazón mundial; quien domina el corazón continental domina la isla mundial; quien domina la isla mundial domina el mundo".  Harlford Mackinder

      El 25 de febrero de 1904 el profesor inglés Sir Harlford Mackinder director del observatorio astronómico de Greenwich y profesor de geografía en la Universidad de Londres, pronunció una conferencia denominada "El pivote geográfico de la Historia" la cual habría de causar una profunda impresión en todo el mundo y que ha sido señalada como uno de los fundamentos de la geopolítica.            

       Sostenía Mackinder que Mahan estaba equivocado. Los ferrocarriles habían avanzado técnicamente, se adivinaba la tendencia a formar continentes compactos. Según el profesor la parte enjuta del globo era el medio único para lograr la conquista mundial.

      Era esa mitad seca donde se encontraba lo grande que había hecho el hombre, la cultura, la riqueza, la ciencia y donde se hallaban también los elementos dominantes de la humanidad. Sostenía igualmente que los medios o ele-mentos que en esos momentos existían en cuanto a comunicaciones permitían llegar a los puertos oportunamente fuerzas suficientes para alejar a los barcos que a ellos llegaran.

      Valiéndose de mapas cuidadosamente elaborados demostró que existía una extensa área situada en la parte occidental y continental de Rusia que estaba al norte ceñida por el Ártico, al sur y al sureste por grandes cadenas de montañas de Europa y Asia y al oeste por la fosa del Volga.

     Fue a esa área a la que llamó "Pivote geográfico de la historia", nombre que sus comentadores cambiaron por el de "Europa Central". Esa área no podía ser atacada por mar como deseaba Mahan y para defensa por tierra contaba con poderosos ejércitos terrestres.

       Ese pivote se hallaba rodeado de una serie de penínsulas que formaban una especie de reborde protector al que Mackinder llamó "La región marginal creciente" la cual a su vez estaba protegida por una serie de islas continentales algunas y lejanas otras, y a esa faja casi circular que envolvía desde lejos el pivote la denominó "La tierra de la región insular creciente".

       Las acciones que se desarrollaban en esa área central, desde las invasiones de los mongoles hasta las operaciones fundamentales de la primera y segunda guerra mundial, tenían una repercusión enorme sobre el resto del mundo; pero en cambio, lo que sucedía fuera de ese tablero histórico no afectaba ni a Europa ni al resto del orbe.

       Esta importancia definitiva en la política cosmopolita hizo que se le diera por la semejanza de sus funciones con el corazón humano la denominación de “corazón mundial”.

      En sus mapas el profesor hizo notar el error común de hablar de tres continentes al mencionar a Europa, Asia y África ya que los tres están física y estrechamente unidos por la extensa región del Medio Oriente. Ese espacio formaba en vez de tres continentes una gigantesca isla que se denominó “La isla mundial” En ella cualquier potencia podría encontrar todos los medios necesarios para la conquista del mundo: hombres, dinero, materias primas, la más apta y numerosa juventud, así como la industria y el dinero que pudiera necesitar.

      Una vez estudiadas y evaluadas estas tres áreas, Mackinder formuló la ley que lleva su nombre y que los críticos elogian o combaten de continuo:

      “El que domina la Europa Central, controla el corazón mundial. El que controla el corazón mundial, domina la isla mundial. El   que domina la isla mundial, domina el mundo".

       Al esparcirse por todas partes la teoría de Ma kinder surgieron defensores y adversarios pero especialmente aparecieron destacados analistas. Entre ellos sobresalió Nicolás Spykman, profesor emérito de la universidad de Yale y quien sostuvo sus puntos de vista en un libro denominado "Geografía de la Paz" que aunque escrito en 1944 sigue siendo base de consulta para los principales aficionados a la política mundial.

      Spykman sostenía que esta política mundial por firme que parezca cambia con suma facilidad y que Mackinder había dado a su ley un carácter permanente lo cual era inadecuado para los tiempos modernos. Además, concebía la geopolítica en una forma diferente.

      “La geopolítica —decía— es el planeamiento de la seguridad política de un país en términos geográficos". Los dos términos fundamentales, para él son espacio y tiempo. Por espacio entendía la localización del Estado que variaba con el crecimiento o decrecimiento de los centros mundiales de poder o con el crecimiento o decrecimiento de las  grandes potencias que tenían relación con el Estado.

Y por el "tiempo geopolítico" entendía el poder del Estado en comparación con los demás. De esta manera la geopolítica era una ciencia completamente dinámica y nunca estática.

      No admitía la importancia del pivote geográfico de la historia como núcleo único para el dominio mundial pero sí la idea del corazón mundial y la isla mundial.

        El "Rimland" (borde-cerco-orilla) como él llamaba el exterior creciente era una zona de inmenso valor por ser invulnerable a la marina, pese a la teoría de Mahan. Pero como la prescripción fundamental de la constitución americana es la defensa de la nacionalidad, era indispensable una inmensa lucha de la nación para conseguir bases aéreas para poder saltar en cualquier momento al corazón mundial, sede del comunismo y primer enemigo de los Estados Unidos.

      Así se hallará en condiciones de poder caer con la rapidez del rayo a los puntos de peligro. Después de estas consideraciones Spykman establece su ley:

      "Quien domine el Rimland, domina a Eurasia. Quien domine a Eurasia, domina el mundo".

       Completaba su principio con la idea de que la • "operación de marina y aviación eran indispensables puní obtener el éxito deseado.

        Es preciso advertir que Spykman publicó su libro "Geografía de la Paz", cuando la aviación no había alcanzado los grandes progresos que hoy ostenta ni se habían cumplido las tremendas experiencias americanas sobre Hiroshima y Nagasaky efectuadas en agosto de 1945, por lo cual la inteligente teoría de Spykman tiene que ser revisada.

EL AIRE O LA TEORÍA DE REIGNER

      "El crecimiento de la gran ciudad es la característica distintiva de la moderna civilización. Es la expresión de su poder y de su vulnerabilidad. La moderna ciudad, por otro lado, es posible por la especialización. Por causa de ésta el individuo en la moderna sociedad desarrolla una gran eficiencia en sus conocimientos prácticos que comparte con otros grupos y su importancia en cada parte de la sociedad se hace más pronunciada. Los hospitales, las escuelas, las universidades, los bancos, las instituciones de crédito y todo aquello que forma el tejido de una ciudad está concentrado en ella. Y el derrumbamiento de los sistemas nerviosos acentuará el marasmo y la carencia de alimentos aumentará la parálisis". Henry A. Kissinge

      Es difícil decir que es imposible porque el sueño de ayer es la esperanza de hoy y la realidad de mañana". Afirma el gran investigador Robert Hutchings Goddar. Con esto quería indicar que las especulaciones relacionadas con el dominio del globo por medio del aire juegan un papel de importancia suma especialmente en estos momentos en que el hombre empezó a dar sus primeros pasos en el dominio de espacio, campo en el cual ha hecho en diez años un adelanto no soñado en los diez siglos anteriores y avanza con una rapidez espectacular que ha dejado muy atrás a todos los progresos logrados por medios en que se elaboraron las ideas de Mahan y de Mackinder.

      Hasta tal punto llega esta diferencia que a nadie se le hace extraño el sentido de la frase que Hutchmgs cita atrás. Además la física y la química han llegado a producir medios de destrucción ante los cuales las bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades japonesas, son juguetes comparados con las actuales dada su inmensa capacidad de destrucción sin tomar en cuenta los medios secretos que ocultan celosamente los adversarios para un caso decisivo sin olvidar un hecho que empeora tremendamente la situación y es la explosión demográfica que aumenta las posibilidades de muerta en una forma incalculable. La tendencia irrefrenable de la gente a agruparse en las grandes ciudades permite a los medios actuales destruir una urbe millonaria en pocos segundos.

       El poder destructivo de los elementos inventados por el hombre ha ahecho pasar a la historia las antiguas victorias guerreras de las grandes potencias, porque hoy no se ve un conflicto en busca de una victoria sino de una supervivencia.

      Además el crecimiento de las ciudades que llegarán a convertir a Europa en una sola urbe transformando a estas metrópolis a las que se ha llamado "protofenómeno de la sociología", que pasada la segunda guerra mundial han hecho que los medios defensivos empleados en ellos ya no tengan vigencia.

      En la gran ciudad actual todos los medios y servicios son interdependientes, la falla de uno de ellos acarrea la paralización de casi todos los demás: electricidad, agua, transporte, salud y muchas cosas más.

      No hay que olvidar que en todo esto no existe hoy lugar alguno en la superficie de la tierra a donde no pueda llegar el poder destructivo de los aviones. De otro lado, las velocidades permiten actuar por sorpresa, el más tremendo de los principios estratégicos.

      Las potencias buscan a todo trance encontrar un medio para evitar esto pero sin encontrarlo porque cuando parece que se ha llegado a un resultado efectivo, la técnica ya ha obtenido la manera de burlarlo eficazmente. 

      Las evacuaciones ciudadanas, sólo para poner un ejemplo, son sistemas obsoletos que aumentan más la mortalidad humana. La evacuación de una ciudad de diez o doce millones de habitantes —tan abundantes hoy en todos los continentes— es un hecho imposible.

      De otra parte el impacto síquico que produciría en los que pudieran quedar aparentemente ilesos sería de tal magnitud que los especialistas lo estudian con pocas esperanzas y con una dedicación que no tiene descanso.

       La mente no alcanza a soportar lo que se vería en un conflicto, con los nuevos caracteres de violencia, en grandes o pequeñas naciones de enorme densidad como son la Gran Bretaña y Japón en donde según los especialistas, los efectos genéticos a que quedarían sometidos los sobrevivientes, producirían seguramente una raza inútil cuya propagación sería peor que la muerte.

       Los sabios que estudian estos problemas como los profesores Lewis Montfort y M. Cario que ven con espanto el crecimiento urbano se expresan así con relación a los efectos de los artefactos termonucleares:

       “Nuestra  civilización  para lo  mejor  o  lo peor esta edificada sobre las ciudades y no puede sobrevivir en la forma actual sin ellas. Ellas son el corazón palpitante de la sociedad que por largos siglos hemos levantado sobre los residuos de la Europa feudal.

       Son el punto de máxima concentración del poder y la cultura de una comunidad. La ciudad es el símbolo de la integración de las relaciones sociales”.

       “Allí está el tiempo, el mercado, la administración de justicia y los establecimientos de aprendizaje. Aquí en las ciudades los dioses  de la civilización han hecho prosperar sus bienes. Es aquí donde la  experiencia  humana   se  transforma  en signos visibles,  símbolos,  modelos  de  conducta y desorden. Aquí, es donde se ve el florecimiento de la civilización".

       Estas consideraciones, más los progresivos adelantos de la técnica destructora, han llevado a la clara concepción geopolítica de que una verdadera conquista mundial debe dejar la tierra y el agua y basarse en los postulados reales del momento.

      El profesor francés De Reigner acompañado por un amplio grupo de técnicos ha planteado la situación en la siguiente forma: El gran "blanco estratégico" actual es la gran ciudad y de su destrucción depende la victoria.

      El mundo, dice, con la desordenada distribución humana en la corteza terrestre, ha hecho que los tres continentes, Europa, Asia y América reúnan sus grandes masas terrestres en el polo norte. De ciento cuarenta ciudades de más de un millón de habitantes, más o menos ciento veinte están al norte del trópico de Cáncer.

      El resto se dispersa en fajas verticales separadas hacia el sur sin mayor comunicación entre ellas. Por eso el casquete norte mundial es la base de la actual civilización y la parte que va adelante y dirige la historia del mundo. Por otra parte hacia allá las vías aéreas son las más cortas y aptas para la sorpresa y las que ofrecen más dificultades a la defensa.

      En un universo polarizado como el de hoy, la destrucción de las ciudades principales llevaría, si es posible la respuesta del contrario, a la total destrucción de la civilización actual y siguiendo la tentación de las naciones a destruirse se llegaría de acuerdo con indicado por Ratzel a que en la tierra sólo hay lugar para una gran potencia.

LA INFLUENCIA GEOPOLÍTICA DE LOS FACTORES GEOGRÁFICOS

      Puesto que la Geopolítica se basa en la influencia de los factores geográficos en la política, es preciso tener en cuenta que no todos los factores geográficos tienen ese valor y por consiguiente es necesario analizar cuáles son y en qué forma ejercen su influjo.

     Estos factores son:

      Espacio:extensión superficiaria que se expresa generalmente en kilómetros o millas cuadradas.

      Clima:conjunto de condiciones atmosféricas o meteorológicas que afectan un país o región.

      Forma:figura o configuración que ostenta el perímetro de una nación.

     Riqueza:cantidad de recursos renovables o no y capacidad para efectuar su explotación y transformación. El hombre es el elemento fundamental de la riqueza nacional.

      Situación:colocación con relación a otros países o regiones.

     Accidentes:formas o elementos que distinguen el suelo, como la orografía, hidrografía.

Cada uno de estos factores se verá separadamente.

EL ESPACIO O LA EXTENSIÓN SUPERFICIARIA

      "Un gran espacio mantiene la vida. Todos los pueblos han sido educados de acuerdo con un concepto de espacio que va de menor a mayor. La actitud de un pueblo respecto al espacio es la piedra de toque de su capacidad para su supervivencia. La decadencia de todos los Estados es el resultado de una decadente conciencia de espacio en sus respectivos pueblos". F.  Ratzel

     "El espacio es destino". Rohmbach

      Estos principios deben entenderse en el sentido de superficie. Hoy la palabra espacio se confunde con el campo de experimentación del infinito cuya conquista crece vertiginosamente.

      Los antiguos grandes espacios se rompían. Eso sucedió con Grecia, Persia y Roma. Hoy los pequeños países para poder sobrevivir deben entrar en la órbita de un gran Estado.

      En busca de espacio las invasiones masivas tenían una proyección lejana. La invasión de Napoleón a Rusia en 1812 es un ejemplo clásico. Pero hoy con la aparición y el perfeccionamiento de los aviones el sentido de la distancia ha cambiado de manera notable. De otra parte, hay países en los diferentes continentes que tienen grandes vacíos.

      Con el gigantesco crecimiento de la raza humana esos campos "muertos" son una constante tentación. La Amazonia, El Sahara y otras regiones africanas, así lo demuestran. Piénsese también en el hecho de que en el continente europeo, por ejemplo, en donde las medidas de salubridad han alcanzado altos índices, la vida se ha prolongado de tal modo que son verdaderas multitudes las que alcanzan la longevidad.

      La mayoría de estas personas que no están física-mente constituidas para resistir el frío que año tras año, va avanzando hacia el sur aunque se trata de organismos sanos, que debido a las bajas temperaturas, emprenden migraciones hacia la zona tórrida para regresar a fines de la primavera a su país de origen después de haber contribuido a formar insoportables aglomeraciones.

      Es necesario recordar también que hay por todas partes ciudades que crecen como el viento. Los medios de subsistencia que requieren deben ser traídos cada vez de más lejos y a causa de los transportes aumenta el costo de la vida y constituyen un problema gravísimo para las clases pobres en las cuales el hambre se transforma en pasiones agresivas.

     En ese gigante que es Buenos Aires, para tomar un solo ejemplo, fue preciso cortar de lado a lado la ciudad con grandes avenidas para acortar el transporte de los elementos de consumo entre los linderos de la ciudad y los sitios de repartición sin que esa medida pudiera moderar la tendencia actual que copiaron de Europa y los Estados Unidos, y aún la exageraron los países subdesarrollados, de buscar remedio en los edificios que se elevan hacia el firmamento abusando de la verticalidad que desespera a las gentes que los habitan.

      La velocidad de la luz obligará a los hombres a pensar en las modestas distancias de millas y kilómetros. La política se hacía sin tener en cuenta ese tipo de espacio. Este cambio de espaciamiento está muy bien expresado por Hans Weigert:

      "Antes de la segunda guerra mundial la concepción de la geografía en su relación profunda con el destino del hombre seguía siendo superficial. Había sido enseñada durante demasiado tiempo por hombres que no lograban comprender que la política es destino y la política había estado dirigida y también enseñada por hombres que no lograron comprender que los espacios terrestres y marítimos son, igualmente destino".

      Con relación a su espacio los países se dividen en gigantes, cuya superficie sobrepasa los ocho millones de kilómetros cuadrados; grandes, cuando sobrepasan el millón; pequeños si no alcanzan a esta última medida y mini estados a los poseedores de una superficie muy reducida que generalmente es inferior a los doscientos cincuenta mil kilómetros. Hay cinco países gigantes en el mundo: Rusia, Canadá, China, Estados Unidos y Brasil.

      Pero existe la tendencia a pensar en que van parejos la extensión y la cultura. El error puede provenir de que Rusia, Estados Unidos y China llevan paralelamente a su extensión una gran densidad de población y una elevada cultura. Pero cultura y extensión no pueden emparejarse en los momentos actuales; quizás esto se pueda hacer en el futuro.

     En el sentido cultural Rusia y Brasil no son comparables. Igual cosa sucede con Canadá y los Estados Unidos y saltan a la vista muchos contrastes semejantes cuando se habla por ejemplo de Suiza, Uruguay y Angola. Como antes se dijo, los países grandes son aquellos cuya superficie sobrepasa el millón de kilómetros cuadrados.

     Por lo general son los que en el mundo parecen guardar un equilibrio actual entre hombres y suelo y por ello ofrecen menos problemas en materia internacional.

      Los pequeños países están, en cuanto a superficie, en un escalón inferior a los anteriores, y finalmente vienen los mini estados, pequeñas naciones autónomas I, que estuvieron casi todos, después de la segunda guerra mundial al cuidado de países grandes cuyo compromiso fue el de ayudar a educarlos y organizarlos de tal manera que pudieran un día manejarse por sí mismos como países independientes. Para los poderosos presentan un inconveniente que consiste en que, cuando son admitidos en la ONU tienen derecho a voto y pueden, con su fuerza minúscula anular o cambiar las decisiones o ideas de las grandes potencias. Un arreglo en este sentido tendría que venir pronto; de allí el derecho al veto que tienen los grandes para cortar definitivamente las propuestas e intentos de los mini estados cuando les son inconvenientes.

      Después de la segunda guerra han ido cristalizando diversos conceptos en cuanto a la constelación de los términos Hombre y Extensión tomando como punto de partida las llamadas grandes potencias. Hay países en que la población y la extensión ostentan un conveniente y cómodo equilibrio. En Francia, por ejemplo el crecimiento vegetativo es tan pequeño que casi iguala a la mortalidad y de esta manera la vida no ofrece dificultades, ni hay exigencias internas mayores.

     Hay otros en donde el equilibrio existe pero un índice de natalidad rompe la igualdad y en poco tiempo tendrán que hacer frente a un problema que no habían sospechado entre los dos factores hombre y tierra ya que en estos el primero es fijo y sólo el mío es variable.

      Ya durante la primera guerra mundial la escuela geopolítica alemana vio cómo la lucha iba creando conceptos no tenidos en cuenta desde mucho antes. Entre ellos figuraba el de las grandes potencias:

      "Nos enfrentamos hoy con un tipo de grandes potencias totalmente cambiado. Solamente un síntoma permanece sin alteración: la voluntad de poder y expansión. Una estabilización de poderes en equilibrio no ofrece una solución final. Allí donde falta la voluntad de poder la gran potencia carece de sentido, inclusive cuando haya nacido en grandes espacios".

      Haushofer

       Pese a haber constado el hecho, la definición de gran potencia no es fácil de establecer. Se han aceptado casi mundialmente dos que parecen delimitar el concepto: la primera es la de la privilegiada investigadora Lucile Carlson:

      “Una gran potencia —dice— puede ser definida como "un Estado que tiene el poder suficiente para jugar un papel decisivo en cualquier lucha para mantener la influencia y el control dentro de la agrupación de naciones de la cual es miembro.

      Un ingrediente fundamental de su poder es la fuerza y especialmente la fuerza física que es el factor primario que es lo que señala a los Estados Unidos y a Rusia como grandes potencias".

      De otro lado, sin embargo, la coerción es muy usa-da para fortalecer e incrementar la fuerza. También así se consigue la cooperación. Es esta una definición un tanto cruel pero, creo que encierra una gran dosis de verdad”.

     Por su parte, los estudiosos en la actualidad sobre “el fundamento del poder nacional” se expresan así: "Gran potencia es el nombre que merece un Estado capacitado para obtener grandes objetivos a la vista de otros Estados.

      Este poder se basa en tres conceptos: el primero es la técnica del Estado y la inteligencia y el adiestramiento para manejar los numerosos elementos con que cuenta.

     Segundo, la capacidad del esfuerzo que puede desarrollar y resistir con medios técnicos empleados, y tercero la aptitud para llevar en un sentido imprevisto la potencia con que cuenta el Estado.

      Un fenómeno no muy claramente explicable consiste en que... "a medida que aumenta el espacio de j un gran país, crece en él la sed de espacio".

       Algunos afirman que la tendencia a satisfacer este apetito aumenta con la fuerza del Estado.

       "Un gran espacio —aseguran— conserva la vida". Si se recorre la historia política de los países fuertes se nota cómo cuando su población empieza a aumentar, aunque hayan espacios vacíos, quieren presionar la frontera y adueñarse de áreas importantes de un país que sufre el despojo.

       Ratzel, quien estudió detenidamente esa tendencia agresiva, llegó a concluir que había circunstancias que se repetían tanto en este sentido que podrían establecerse principios fijos que más tarde se denominaron “Las Leyes de Ratzel”, las cuales pueden sintetizarse así:

      1.El espacio crece con la cultura. Los países han alcanzado una cierta cultura tienden siempre a aumentar su territorio afirmándose en la idea de los espacios vecinos deben ser culturizados y por tanto sumarse a la superficie de la gran potencia.

      2.El idealismo del   ensanchamiento viene de fuera. El país que intenta crecer hace preceder el despojo por una intensa propaganda política, comercial, religiosa, o en fin, por todos los medios ideológicos posibles.

      3. El ensanchamiento se produce por la absorción de entidades políticas menores.

      4.La frontera es el órgano periférico del Estado. Es allí donde se estudia la fuerza de resistencia que  puede oponerse al planeado crecimiento.

      5.El crecimiento del país se hace apropiándose áreas que tengan verdadera importancia: lugares ricos en petróleo, minerales, gran riqueza agrícola, nudos de grandes líneas de comunicación, deltas de ríos y otros objetivos por el estilo.

      6.A muchos Estados las ideas de ensanchamiento le llegan de fuera, de países poderosos cuyos sistemas de explotación parecen los más convenientes a naciones menos poderosas, pero agobiadas por el crecimiento de la población o urgentes necesidades de materias primas.

       7. Los abusos espaciales son contagiosos. El espacio despierta la sed de espacio. La historia lo comprueba ampliamente. "Un gran espacio conserva la vida". "El espacio es poder". "El espacio es destino...".

      Después de estos países gigantes que sobrepasan los ocho millones de kilómetros cuadrados vienen los grandes que van más allá del millón, como Colombia Argentina y México; los medianos que se aproximan a esta última cifra, como Venezuela y Bolivia y después están los pequeños que escasamente llegan a doscientos cincuenta mil y terminan la lista los mini estados  que están muy  atrás de los pequeños, como Granade, Andorra o las Islas Seycheles con sus trescientos setenta y seis kilómetros cuadrados.