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Economía de guerra y doctrina de seguridad nacional

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       Conferencia dictada   por el ministro de guerra general Alberto Ruiz Novoa, el 31 de octubre de 1964, en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional.

       Introducción

      Presento a todos y cada uno de los asistentes a esta conferencia mi caluroso saludo.

     Agradezco el honor que significa la invitación para dictar esta charla sobre las relaciones entre la economía y la defensa nacional.

     Debo manifestar mi agrado por encontrarme en esta universidad, en con-tacto con la juventud universitaria, con quienes representan el porvenir de la patria y sobre quienes recaerá muy pronto la responsabilidad de sus problemas.

      Esta satisfacción es especialmente derivada de mi carácter de militar, ya que he estado siempre en contacto con la juventud colombiana y en consecuencia conozco su patriotismo, su generosidad, su nacionalismo y por qué no decirlo, su inconformidad, que no nos asusta porque creemos con Henry Bordeaux, que "La juventud que más motivos da para inquietar, es aquella que no tiene ideas extremistas".

     Entusiasma en la juventud contemporánea su sentido de la Justicia Social y su independencia política en relación con los moldes tradicionales y caducos, independencia que les permite apreciar mejor los problemas sociales y económicos de la época presente.

      Considero que especialmente en Colombia, se han creado entre militares y estudiantes vallas y prejuicios que no tienen razón de ser, y que solo pueden ser superados por un mutuo conocimiento.

     Este es el motivo principal que me ha llevado a aceptar esta invitación y espero que de esta conferencia no so-lamente salga un mejor conocimiento de las relaciones entre la Economía y la Guerra, sino también, tal como es nuestro deseo, un mayor entendimien¬to entre la Universidad y el Ejército.

     En la obra "Maker of Modern Strategy" ("Creadores de la Estrategia Moderna"), Cordón Graig hace notar la doble sospecha que pesa sobre el historiador de las cosas militares: los militares le niegan competencia y los civiles le niegan su aprecio.

     Espero que a mí no me vaya a suceder esto con los economistas y los militares, y adelanto desde ahora que no pretendo exhibir ninguna versación en asuntos económicos.

     Objetivos de la conferencia

     I - La función de las FF. AA. dentro del Estado.

    II - Relaciones entre las teorías económicas y la guerra.

   III - El plan de guerra y sus relaciones con la economía.

      I - La función de las FF.AA. dentro del estado

     Me ha parecido de suma importancia tratar este tema, debido a que el enorme desconocimiento que de esta función existe entre nosotros, lleva aún a personas importantes a sostener opiniones erróneas que acarrean gran perjuicio a la sociedad y al país; y ocasionan también que se mire a la Fuerza Militar y en general a la Fuerza Pública con indiferencia y hasta con animadversión, cuando por el contrario todos los ciudadanos deberían tener por ella y por sus miembros una actitud de consideración favorable a unas Fuerzas Militares adecuadas y a una policía importante y eficiente, como bases indispensables para el progreso del país.

Este desconocimiento no es un fenómeno exclusivamente nuestro y se anota en los países más adelantados, pues como lo señala el historiador americano Edward Mead Earle, "los historiadores militares se creen obligados a excusarse del interés que les inspiran los problemas militares, porque la repugnancia de la guerra y el desconocimiento de su papel en los asuntos humanos han conducido a los pueblos pacíficos a despreciar su significación eminente y la importancia de lo que en ella se juega para nuestro porvenir".

Y así es como sucede, que en los tratados sobre "Teoría del Estado" y en el estudio de las ciencias políticas, se omite o se soslaya la historia del pensamiento militar o de las instituciones militares, y en consecuencia la Función del Ejército dentro del Estado, dando esta falta de información lugar a falsos conceptos sobre la materia, y creando una situación que hizo decir al señor Marcel Megret, alto funcionario del ministerio de Defensa de Francia que esta desconexión entre las ciencias políticas y la defensa nacional era responsable en parte de muchos de los fracasos políticos de la nación francesa, en el pasado."

Es por eso que resulta indispensable luchar contra este desconocimiento, y ninguna forma más apropiada para hacerlo que exponer estas relaciones ante la juventud estudiosa, mientras se implantan como en otros países, las cátedras de Defensa Nacional, en los colegios y universidades, para familiarizar a los alumnos con estos problemas que hoy conciernen a todos los ciudadanos por igual.

1. Antecedentes históricos de las Fuerzas Armadas.

     Es importante darse cuenta de que los ejércitos no son invento de los militares... Su origen proviene de la necesidad misma de la sociedad, por lo que se atribuye a la guerra un origen biológico, que se sustenta en dos leyes naturales: "La supervivencia del más fuerte" y "La necesidad crea el órgano".

     La necesidad de supervivir hizo que las sociedades crearan sus órganos de defensa.

     La evolución de los ejércitos ha marchado a la par con la de la humanidad. En un principio el hombre era el protector de su propia familia...

     Posteriormente las tribus organizaron su defensa, dirigidas por los hombres más fuertes y capaces...

      Los motivos de rencilla eran la posesión de la tierra, las mujeres, todo ese conjunto de necesidades elementales, de las cuales el hombre no ha podido desprenderse. Las armas eran sencillas: madera endurecida al fuego, piedra, hueso. Más tarde aparecieron las armas de hierro y bronce y cien años antes de Jesucristo, ya se conocían el casco, la lanza, el escudo, la pica, el hacha y la espada.

     La evolución de las sociedades, de las instituciones armadas y de la guerra, ha continuado a través de los tiempos. La guerra se ha hecho más compleja a medida que ha avanzado la ciencia, a cuyo adelanto ha contribuido por los esfuerzos que ha demandado y que han tenido su estímulo en la guerra.

      Muchos de los grandes descubrimientos se hubieran retardado o no se hubieran llevado a cabo, sin el estímulo de la guerra: Ejemplo: la energía atómica. La era atómica fue precipitada por la II Guerra Mundial. Tal vez esto, fue lo que llevó a Heráclito a decir que "La Guerra es la madre de todas las cosas", en sentencia cuya profundidad es necesario comprender y que tal vez se refiera al esfuerzo que el hombre debe hacer por sobrevivir y que lo estimula a superarse.

     Es necesario entender que la guerra es un arte y una ciencia. Que la profesión militar es una actividad en donde prima el esfuerzo intelectual. Es necesario disipar los prejuicios y creencias en contrario.

      La milicia es una ciencia que está en permanente evolución y un arte que tiene principios que lo rigen pero que requieren la aplicación del genio para su éxito. En vano se aprenderán los principios de la guerra si no se aplican con genio. Recordar sentencia de Dragomirov "Los principios...". Ni un Austerlitz ni una Mona Lisa, se producen solo con el conocimiento de los principios del arte.

      Para entender la importancia de las fuerzas militares y su necesidad en el seno de las sociedades se puede apelar a todas las fuentes. Su objeto es la paz y el mantenimiento de la paz. Ya los romanos decían: "Si quieres la paz, prepárate para la guerra", sentencia que inspira la actual filosofía de la Defensa Nacional de las grandes potencias.

     El filósofo John Ruskin decía a sus alumnos militares: "Todas las artes puras y nobles de la paz se asientan sobre el fundamento rocoso de la guerra.

      Nunca se ha desarrollado hasta ahora en la tierra un arte grande que no haya tenido su origen en un pueblo de guerreros. Ningún pueblo de campesinos o de pastores puede ser portador a la larga de un arte elevado. El comercio, al parecer está ligado a las bellas artes pero no está en capacidad de producirlas. A ningún pueblo le es dado ver florecer un arte si éste no tiene su raíz en los campos de batalla. Me ha parecido extraño tener que descubrir esta verdad y me asusto de ella. Pero me he convencido de que es un hecho inamovible. Descubrí pronto que todos los pueblos reconocían solo en la guerra la exactitud de una doctrina y la fuerza de una idea; que la guerra los robustecía y que la paz los destruía; que la lucha los enseñaba y que la paz era un engaño; que la guerra los endurecía y que la paz los hacía decaer; en una palabra, que la guerra es el elemento protector de todos los pueblos y que la paz los hunde".

      La presencia de estas citas no significa que yo sea un belicista o que haga el elogio de la guerra; deseo reafirmar por boca de personajes que han contribuido a la evolución del pensamiento humano la existencia de un fenómeno social que no ha desaparecido y que es inevitable y por consiguiente debe tenerse en cuenta por incómodo que sea como debe tenerse en cuenta la muerte. Y así come es necesario estar preparados para la muerte, hay que estarlo para la guerra.

      Por otra parte, la guerra es también un fenómeno político:

      "La guerra es la continuación de la política por otros medios", decía Clausewitz, definición que se complementa aclarando que "La guerra es el acto político por el cual dos o más estados no pudiendo conciliar lo que creen que son sus deberes, sus derechos o sus intereses, recurren a la fuerza armada para que ésta decida, cuál entre ellos, siendo el más fuerte, podrá en razón de su fuerza, imponer su voluntad a los demás".

      En el caso concreto de Colombia, como en el de todo Estado que aspire a ser soberano, es imperiosa la necesidad de contar con unas Fuerzas Armadas adecuadas. Hay muchos criterios equivocados que descartan la posibilidad de conflictos y por consiguiente la necesidad de Fuerzas Militares. Sin embargo, vemos que en los años recientes se han suscitado en Latino-américa, entre otros, los siguientes: República Dominicana y Haití; Brasil y Francia; Bolivia y Chile; Ecuador y Perú.

     En ocasión reciente, con motivo de la discusión del presupuesto de guerra me permití hacer la reflexión en el sentido de que tal vez guarniciones adecuadas nos hubieran ahorrado los episodios de Panamá, Leticia y La Pedrera, que resultaron a la postre mucho más costosos en dignidad y en dinero que lo que hubiera podido invertirse en los gastos indispensables para su prevención.

Conclusión

      1.Que la guerra es un fenómeno social que tiene un origen biológico.

     2.Que la existencia de los Ejércitos obedece también a la ley natural y a la funcionalización de la sociedad.

     3. Que el fenómeno de la guerra, que ha influido más poderosamente que cualquier otro en la historia de la humanidad no puede ignorarse por falsos prejuicios políticos.

     2. Las Fuerzas Armadas dentro de la organización del Estado.

     La evolución de las sociedades, de la naturaleza de la guerra, de las Fuerzas Armadas, ha dado lugar a la evolución del concepto de Defensa Nacional y a la consiguiente importancia de esta defensa dentro de la estructura del Estado.

      La evolución de la guerra, desde los conflictos entre las tribus, pasando por la época feudal, los ejércitos mercenarios hasta los ejércitos nacionales de la Revolución Francesa, se cumplió con el concepto de que la guerra era un asunto a cargo de los Ejércitos, o cuando más de los ciudadanos en armas, que sólo afectaba en un grado más o menos grave pero no muy importante a la población civil, cuya vida continuaba poco perturbada por los acontecimientos bélicos.

     El alcance de las armas y la evolución de todos los elementos bélicos en general (la aviación, la armada, etc.), permitieron llevar el conflicto a la población civil y al corazón de los países. Inclusive, el principio de la destrucción del Ejército enemigo como presupuesto indispensable de victoria, se vio transformado por el de la destrucción de "la voluntad de vencer y de la moral del pueblo enemigo", cosa que sucedió en cierto grado en la I Guerra Mundial en que Alemania admitió su derrota cuando sus ejércitos se encontraban casi intactos y en territorio enemigo.

     Hoy existe el concepto de Guerra Total y se considera que la Defensa es asunto que concierne a todos los ciudadanos, pues todos están expuestos a las consecuencias de las operaciones, y es necesario la cooperación de toda la nación en el esfuerzo bélico.

     Este concepto se expresa en el sentido de que la responsabilidad de la preparación de la Defensa Nacional, no es solo de las FF. AA., sino de toda la maquinaria gubernamental o estatal, especialmente de las Ramas Ejecutiva y Legislativa del Poder Público.

      Significa también que los problemas de la Defensa Nacional no son separados de las demás actividades del Estado, sino que son interdependientes; aún más, que deben atenderse permanentemente, pues la preparación de la Defensa Nacional debe ser una preocupación permanente y no solo un asunto que surge cuando se presente el peligro de guerra.

     En cuanto se refiere a la resolución de los problemas de la Defensa Nacional, en su discusión deben intervenir tanto los funcionarios políticos corno los militares, cada uno aportando' su propia experiencia y conocimientos.

      La decisión es tomada por el jefe del Estado.

Los Cuatro Frentes

      Para mejor comprender esta interdependencia, expongamos la teoría de los Cuatro Frentes de la Actividad Nacional: Interno, Externo, Bélico y Económico.

Frente Interno.

      Dice relación con la estabilidad de las instituciones; la seguridad interior; la cohesión y moral de la población; la colaboración en el esfuerzo de guerra, etc. Sin un Frente Interno cohesionado no puede librarse una guerra con éxito.

      Su interdependencia del frente bélico es evidente. Se necesita de una fuerza organizada, tanto de Ejército como de Policía para vigilar el frente interno.

Frente Externo.

        Si el objeto principal de las Fuerzas Militares es asegurar la independencia nacional, la interdependencia de los dos frentes es evidente.

      En la toma de las grandes decisiones internacionales es necesario tener en cuenta la potencia militar.

      Ya dijimos que "la guerra no es sino la continuación de la política por otros medios" y se sucede cuando dos o más Estados, que han agotado sus negociaciones diplomáticas resuelven acudir a la guerra para dirimir por medio de las armas quién tiene la razón.

      La necesidad de que los Estados que aspiren a ser soberanos tengan su propia fuerza de defensa se ilustra con una frase del senador Goldwater, refiriéndose a la política de los Estados Unidos y en la que afirmó que aunque estaba resuelto a apoyar a las Naciones Unidas como un instrumento de paz, "las Naciones Unidas no habían sido creadas para servir de sustituto a una política clara y resuelta de los Estados Unidos, en materia internacional...".

      Este es un ejemplo más de que no podemos adoptar como política la creencia de que otros Estados u organismos internacionales van a luchar y a defender nuestros intereses, en caso de conflicto. En materia internacional, cada país defiende sus propios intereses. Creer lo contrario es tener mentalidad colonialista.

       Frente Económico.

      Adam Smith, en su libro "La Riqueza de las Naciones" juzga que "una buena defensa es más importante que la opulencia". Podríamos agregar que sin una buena defensa no habría, no ya opulencia sino siquiera seguridad económica.

       Ya vimos que el origen primo de la guerra es de tipo "biológico", producto de la ley natural de "la supervivencia del más fuerte", y que las Fuerzas Armadas son igualmente la respuesta natural a esa necesidad de supervivir. en cumplimiento de otra ley natural "la necesidad crea el órgano".

      Auncuando las causas de la guerra se clasifican de diversa manera: (dinásticas, religiosas, de reivindicación territorial, ideológicas, etc.), lo cierto es que en el fondo de todos los conflictos hay una razón económica.

      Y si una nación desea defender sus intereses económicos, debe tener una Fuerza Armada capaz de hacerlo. Ahorrar por este concepto es vender la propia libertad e independencia.

       La existencia de esa Fuerza Armada, recompensa con creces lo que en ella se invierte, además de las labores que en otros campos cumple en tiempo de paz, especialmente en los países subdesarrollados, en lo que se refiere al mantenimiento de una estabilidad política que favorece el desarrollo y la prosperidad.

      En el caso colombiano, en que ha existido por razones ya analizadas en otras ocasiones el fenómeno de la violencia, cabe preguntarse:

     ¿Cuánto le ha costado la violencia al país?

      ¿Cuánto le representa al país, que se hayan recuperado, gracias a la acción de las Fuerzas Armadas, inmensas y productivas zonas agrícolas?

Seguramente muchos millones más de los que se gastan en la seguridad nacional.

      Conclusiones:

       1. Las Fuerzas Armadas son indispensables para la existencia del Estado;

       2. Para la defensa de su soberanía.

       3. Para la existencia de sus instituciones.

      4. Para su estabilidad política, social y económica.

II  - Relaciones entre las teorías económicas y la guerra

Introducción

      Ya hemos visto que a la guerra se atribuye, entre otros, un origen biológico y que aunque en la clasificación de las guerras se tienen en cuenta las causas llamadas aparentes, puede afirmarse que el fondo de las causas reales, de la mayoría de las guerras, es económico.

      Intentaremos un breve repaso de lo que los economistas han expresado en relación con la guerra, que nos permitirá constatar el estrecho enlace que existe entre los fenómenos bélicos y los económicos, tomando como guía la obra de Edmund Silberner, doctor de Ciencias Económicas de la Universidad de Jerusalem, intitulada "La Guerra en el pensamiento económico".

A.— Las Escuelas Económicas y la Guerra.

      Todas las escuelas económicas han tenido una actitud definida hacia la guerra: los mercantilistas, quienes se distinguieron por su belicismo como los liberales por su pacifismo: los proteccionistas, quienes a diferencia de los liberales, no creen que la guerra se produzca por intereses nacionales mal entendidos; y los socialistas, que aborrecen de la guerra tanto como los liberales pero que la consideran como "consecuencia de un orden social vicioso, erigido en podridas bases, especialmente la institución de la propiedad privada". Pag. 374.

        1. El Mercantilismo

      El mercantilismo se funda en la convicción profunda de la incompatibilidad de los intereses económicos de las naciones y su influencia se extiende desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII. El belicismo es la faceta principal del mercantilismo y de acuerdo con esta doctrina una nación sólo puede enriquecerse a expensas de otras. Esta concepción teórica sirve para mantener una política internacional económica basada en la violencia y en consecuencia todos los partidarios de esta teoría son partidarios de una política belicista.

      La política mercantilista predica la autarquía para que la nación sea completamente independiente del mercado internacional. La meta de los mercantilistas es convertir a su Estado en e) más rico, lo cual según ellos, es sinónimo del más poderoso.

      Considerando que en su época, las guerras civiles eran más gravosas eco-nómicamente que las internacionales, los mercantilistas no vacilaban en provocar éstas con el fin de evitar las guerras civiles.

     Los mercantilistas más destacados fueron Bodino y Montchretien, ambos franceses.

     Bodino, es autor de una obra económica famosa intitulada "La República", publicada en 1576 y que según Silberner fue inspirada en el deseo de remediar el desorden, la miseria y la debilidad de Francia. En esta obra Bodino defiende el derecho de hacer la guerra no solo como un medio de defensa legítimo, sino para evitar la guerra civil y para proveerse de bienes para el Estado a expensa de los vencidos. A este respecto dice:

      "El príncipe que ha conquistado un reino por la fuerza de las armas, justa o injustamente, tiene derecho a él con tal de que lo gobierne equitativamente".

      En cuanto a las guerras civiles, se da perfecta cuenta de que su causa son las desigualdades económicas y políticas pero a pesar de esto cree en la efectividad de los conflictos exteriores como medio para evitarlas. Dice:

      "El único medio de distraer el espíritu popular es hacer la guerra y crear enemigos si no los hubiera".

     Montchretien es "el representante más brillante y genuino del mercantilismo francés". Escribió un "Tratado de Economía política" en el que afirma que "no sabría separar la economía de la política" y si tenemos que según Clausewitz, "la guerra es la continuación de la política por otros medios", podríamos agregar que no es posible separar la economía de la guerra.

      Montchretien coloca la gloria militar y la grandeza territorial por encima de la prosperidad económica y coincide con Bodino en su temor a la guerra civil. A este respecto es interesante anotar que para este autor las revoluciones nacen "de la pobreza extrema de unos y de la riqueza excesiva de otros".

      Montchretien hace un alto elogio de la profesión militar: "Esta, dice, ha sido siempre estimada como heroica y lo es en verdad más que cualquier otra cosa en el mundo. Los hombres, ejercitándola, adquieren gloria y obediencia; ante ella las leyes se callan y los magistrados se someten; a ella rinden homenaje las artes y las ciencias; por ella se consigue la paz y el mantenimiento de la tranquilidad; de ella proceden el bien y la felicidad de los hombres".

      Estos dos autores ejercieron una poderosa influencia sobre el Cardenal Richelieu, hombre de estado y economista, como puede apreciarse especial-mente en su Testamento Político.

El mariscal Vauban.

     Fue otro mercantilista importante, mariscal de Francia (1633-1707). Fue el fundador del cuerpo de ingenieros militares de Francia, como Comisario General de Fortificaciones.

      Fue un estadista y un guerrero antes que un economista y sus proyectos a primera vista económicos, encierran primordialmente fines de orden militar.

2. El liberalismo.

      El liberalismo, comienza a prevalecer sobre el mercantilismo, a mediados del siglo XVIII como una tendencia opuesta, es decir, pacifista. Predica la libertad de comercio y la ventaja de la colaboración económica de los pueblos. Solo acepta la guerra como medio de defensa y admite medidas contrarias a la libertad de comercio exclusivamente con el mismo fin. Para los liberales la economía no puede estar subordinada a fines políticos y el bienestar de los individuos es el bien supremo en contraposición a los mercantilistas para quienes el bien supremo es la potencia del Estado.

      Según los liberales, basta observar el "laissez faire, laissez passer", para que el mundo conozca de una prosperidad verdadera y de una paz permanente. Según Quesnay (1), el fundador de esta escuela, basta con observar las leyes naturales para asegurar la paz permanente a la humanidad.

     Fue adversario de la guerra lo que no le impidió estudiarla a fondo y aconsejar sobre la forma mejor de organizar la defensa nacional de Francia. También afirmó que la economía del país era la base de la potencia militar de los Estados.

     Dupont de Nemours (2), discípulo de Quesnay, escribe lo siguiente que explica la actitud de los fisiócratas ante la guerra y el comercio:

      "Los pueblos, aún los más juiciosos se han hecho guerras sangrientas por pretensiones insensatas y ruinosas: ninguno ha querido ver que una guerra comercial no es más que una bárbara extravagancia contraria al objeto perseguido; que es imposible atacar el comercio de los vecinos sin disminuir el propio, y que oponerse a las ventas del enemigo es limitar las compras que pudiera realizar; es hacer desaparecer el medio de que paguen las cosas que se desean o se tiene necesidad indispensable de vender".

      3. Los fundadores de la economía científica.

      Adam Smith, el creador de la economía política dedica varias páginas en sus cursos y en la Riqueza de las Naciones, al estudio de la guerra. Partidario de la libertad económica, Smith limita la intervención del Estado a tres funciones: la defensa nacional, la administración de justicia y el sostenimiento de ciertas instituciones o ejecución de ciertos trabajos públicos que ningún particular emprendería atendiendo a su interés privado.

      La defensa nacional es la más importante y es ajena, según Smith, a cualquier consideración de orden económico. "La defensa nacional es más importante que la opulencia", afirma. El primer deber del soberano es la defensa del Estado.

      En su libro estudia la evolución de la guerra y se da cuenta de que "el arte de la guerra, que es sin contradicción el más noble de todos, se convierte naturalmente a medida que avanza la sociedad, en una de las artes más complicadas". De la misma manera prefiere y recomienda los ejércitos permanentes a las milicias, a las que da muy poco valor combativo.

      Adam Smith justifica los gastos militares pues ofrecen como contrapartida la seguridad indispensable para la prosperidad.

       Anota cómo en las guerras modernas, las armas dan una ventaja a las naciones que las poseen y cómo han dado la ventaja a las naciones ricas y civilizadas sobre las pobres y atrasadas. Dice que antes, las naciones ricas encontraban dificultad para defenderse de las pobres y atrasadas, pero que ahora a causa del costo de los armamentos, las ricas y civilizadas se encuentran en mejores condiciones que las pobres y atrasadas.

       Para Adam Smith la guerra no es admisible si no es justa. Son guerras justas aquellas que se basan en la civilización de la propiedad de los Estados, en la defensa de sus súbditos, en la violación de los tratados o en la reclamación de las deudas.

       4.  La Escuela Clásica.

      No sería posible pasar por alto las opiniones de Malthus (3), sobre la guerra, el autor del famoso "Ensayo sobre el principio de la población" y quien analiza especialmente el aspecto demográfico de la guerra. Según Malthus, la función económica de la guerra es restaurar con otros controles positivos el equilibrio entre la población y los medios de subsistencia.

      Como otros autores, afirma que la miseria producida por la falta de alimentos y espacio vital es una de las causas principales de las guerras y aboga por el control de la natalidad como único medio factible para conseguir la disminución de la oferta de mano de obra, que según Malthus es la única manera de conseguir el progreso económico de la clase trabajadora.

     No cree, como otros liberales, que la libertad de comercio por sí sola es un remedio para los sufrimientos económicos ni para la guerra, auncuando opina que ella reportaría una considerable ventaja al mundo. Estudia el fenómeno económico de la transición de la guerra a la paz que en ocasiones produce depresión económica y se pregunta si la guerra no será, en con-secuencia preferible a la paz, para contestarse negativamente diciendo que los fenómenos de prosperidad que trae la guerra son transitorios y artificiales.

     Malthus concibe así su sociedad ideal, como una comunidad equilibrada y que no tenga exceso de población para la guerra. Es interesante como la describe. Dice:

     "Esta sociedad, inhábil para la guerra de tipo ofensivo, sería tan fuerte e impenetrable como una roca diamantina en una guerra defensiva. Donde cada familia poseyese lo necesario para vivir con abundancia de alimentos y confort, no se anhelaría con esperanza un cambio. Ni las clases humildes dirían: "Dejad que venga lo que sea, ya que no podemos estar peor de lo que estamos". Una sociedad así, dice Malthus, se uniría para repeler la agresión".

      Vemos que con pequeñas diferencias, es poco lo que cambia la sicología popular en estas materias. Pero aún hay quienes no lo entienden.

      Otro de los economistas más importantes fue Gustavo Molinari (1819-1912). De origen belga, desplegó su principal actividad en Francia.

      Es el economista que probablemente ha dedicado mayor atención al fenómeno de la guerra. Según él: La guerra, al dejar de ser la salvaguardia de la civilización, ha perdido su razón de ser. Esta fue su tesis. Entre sus numerosas publicaciones escribió un libro intitulado "Grandeza y decadencia de la guerra" (1898).

      Molinari da la razón a quienes sostienen que la causa real de la guerra es de origen económico y que las demás causas (conquistas, unificación, sucesión, etc.), son solo aparentes.

      Es un sostenedor del origen biológico de la guerra. Y afirma que pudiendo superarse esta situación por medio de los adelantos modernos de la producción y no siendo la guerra moderna productiva, debido a la destrucción que causa, sino por el contrario perjudicial para todos los contendientes, en consecuencia, no se justifica.

       Por último tiene el mérito de haber estudiado y propuesto la constitución de una "Asociación para el establecimiento de una Liga de Neutrales", idea que indudablemente fue precursora de la antigua Sociedad de las Naciones.

5. Los Proteccionistas (o el Nacionalismo Agresivo como lo llama Silberner).

       Los proteccionistas consideran la guerra de un modo diferente a los liberales y en contraposición a éstos no creen que la guerra se produzca por intereses nacionales mal entendidos. Por el contrario, la consideran como una manifestación inevitable de la lucha entre las naciones por obtener rea-les y no quiméricas ventajas.

      Los proteccionistas ven la guerra como una lucha inevitable entre las naciones, donde la fuerza es uno de los principales factores que deciden su independencia política, su grandeza o su decadencia.

     El principal exponente del proteccionismo es Federico List (1789-1846), n. en Wurtemberg y Profesor de economía de la U. de Tubingen.

      El problema de la guerra ocupa por entero el pensamiento de List y según su concepto la existencia de una nación está estrechamente unida a la lucha continua entre los pueblos, para la que cada uno debe estar siempre dispuesto.

      Según List, "las naciones civilizadas y cultas no podrían renunciar a la protección armada y a la guerra en tanto que haya poderes que buscan, en vez de la prosperidad del género humano, la conquista y dominio de otros países y naciones". Ninguna nación puede dejar de lado la posibilidad de la guerra y debe prepararse para ella.

      Para ello necesita de una industria poderosa. Esta es la razón que impone una política proteccionista a las naciones. Es en consecuencia, la protección nacional y no la aversión a la paz, lo que impele a List a abogar por el proteccionismo.

      List reconoce la utilidad de la guerra y a ella le atribuye la prosperidad inglesa como también reconoce que los Estados Unidos fueron favorecidos en su desenvolvimiento por la guerra de la Independencia.

       List justifica su proteccionismo por la "teoría de las fuerzas productivas", la que es de sumo interés para el estudio de la economía de guerra ya que afirma que la protección es necesaria para el incremento de la defensa nacional, al favorecer la industrialización. En este aspecto fue precedido por muchos de los liberales importantes, que aceptaron estas excepciones a su teoría del libre cambio.

       6.   Los socialistas materialistas.

      Engels, más conocedor de la materia que Marx, se preocupó por la guerra y pronosticó con notable previsión la I Guerra Mundial, desde 1888. Engels estaba convencido que una guerra mundial, cualquiera que fuese su efecto inmediato, traería a la larga el triunfo del comunismo.

      Por otra parte, la concepción comunista es la de una sociedad sin clases en donde no habrá explotación del hombre por el hombre. Tampoco habrá luchas sociales ni conflictos políticos internacionales. El fin de la lucha de clases en las naciones pondrá fin a la actitud hostil de una nación frente a otra. En estas condiciones, habiendo eliminado las causas de las guerras, el régimen comunista no tendrá necesidad de ejércitos permanentes.

Conclusiones:

      Esta rápida mirada sobre las teorías económicas nos sugiere las siguientes consideraciones:

      1. El estudio de la situación que hoy contemplamos, nos lleva a concluir que existe en el mundo una situación en que en diferente grado y con criterio casuístico se aplican los distintos principios de las escuelas económicas, en relación con la guerra.

     Las grandes potencias, que en su época pudieron salir del subdesarrollo gracias a las guerras de conquista y a la explotación de las colonias, siguen manteniendo una disfrazada política mercantilista con el sostenimiento de una relación de precios de intercambio que es notoriamente desfavorable a los países subdesarrollados y que los reduce a un régimen de verdadera esclavitud económica.

      Por otra parte, las grandes potencias siguen buscando la autarquía como condición indispensable para su defensa nacional, ya sea dentro de su propio territorio o dentro de su órbita de influencia.

     Rusia busca el petróleo de Rumania, los Estados Unidos en el del Medio Oriente, etc.

       Cuando la política de un país trata de entrar dentro de la esfera de influencia de otro, se producen las tensiones o la guerra.

       Por otra parte, aún existen las esferas de influencia del dólar, de la libra, del franco y del rublo, que no son sino nuevas modalidades de una política mercantilista sostenida en úl-timo término por la fuerza de las armas. Esto es lo que Adam Smith llamaba "el espíritu de monopolio" como fuente de las denominadas guerras comerciales.

      Inclusive, estamos viendo la práctica del bloqueo comercial, en plena vigencia, como manera de atacar a un enemigo político, contradiciendo en forma flagrante las más puras ideas liberales al respecto.

      Todo lo anterior nos lleva a concluir que aún existe una gran dosis de mercantilismo en las relaciones económicas entre las naciones.

      2. Por otra parte, vemos que casuísticamente se están aplicando las doctrinas liberales del libre comercio, que según esta escuela eliminaría todas o casi todas las guerras, o al menos reduciría sus riesgos. Esta tendencia la vemos en el creciente comercio entre las naciones democráticas y el bloque comunista que evidentemente ha con-tribuido a reducir la tensión internacional.

      3.Por último, después del auge del proteccionismo  en todos  los  países, contemplamos la constitución del Mercado Común Europeo, la integración del bloque comunista y la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, como una mezcla de las doctrinas liberales y las proteccionistas, que seguramente contribuirán al afianzamiento de la paz, al eliminar las tensiones creadas por   las   restricciones aduaneras.

      4. Como la conclusión más importante para esta distinguida audiencia quisiera extraer la de resaltar la importancia de la guerra como fenómeno social y en consecuencia la necesidad que toda persona culta tiene de estudiar sus implicaciones para el funcionamiento del Estado y de la Sociedad.   Estas   implicaciones son políticas, sociales y económicas, y dicen relación con toda la organización de la Defensa Nacional, de las Fuerzas Armadas, de la política internacional, de la seguridad interna, etc., etc.

         Es un problema que no podemos ignorar y que por el contrario, debemos tratar de conocer en cuanto nos lo permita su compleja problemática.

III - El plan de guerra y sus relaciones con la economía

      El Plan de Guerra Económico. Introducción

     Como ustedes lo saben, la moderna organización tuvo su origen en la organización militar. Tanto la organización de línea o vertical como la organización de estado mayor, son producto de la organización militar. Estos procedimientos se emplean hoy en todas las actividades tanto públicas como privadas.

     En todas se encuentran las tres funciones esenciales de la dirección:

      Mando, Asesoría y Control.

      También fueron los militares los primeros en la planeación. Y a los planes militares, han seguido los de desarrollo, en todos los órdenes. Precisamente uno de los prejuicios que se esgrimen contra la planeación es el peligro de la regimentación.

      Prejuicio desde luego equivocado.

      Los planes militares surgieron de la creciente complejidad de las operaciones; en consecuencia, así como se hicieron necesarios cuando los Ejércitos crecieron, también se hacen necesarios ante el crecimiento de las sociedades.

     En las organizaciones militares, la función de los Estados Mayores, es elaborar los planes de defensa nacional.

      En consecuencia existe un Plan de Defensa Nacional. Este se puede definir como el programa que debe cumplirse durante la paz para acondicionar a las fuerzas totales de la Nación con el fin de hacer frente a un conflicto bélico.

     Ligado a éste, está el Plan de Guerra, también preparado para la paz pero que comprende las previsiones que es necesario tomar durante la contienda.

      Existe un plan de Guerra para cada Hipótesis de Guerra. Se llama así, cada una de las posibilidades de conflicto que pueden considerarse.

     Ejemplo: un país x, que tenga tres vecinos, puede considerar entre otras las siguientes hipótesis: contra cada uno de los vecinos separadamente; contra los tres unidos; contra uno o dos de los vecinos teniendo al otro u otros como adiados.

     A cada hipótesis, corresponde una variante del plan.

   División del Plan de Guerra.

     El Plan de Guerra tiene subplanes, que son:

     Plan Político Exterior

    Plan Político Interno

    Plan Político Militar

    Plan Político Industrial y Comercial

    Plan Político Económico

    Plan Político Financiero.

      Como el objetivo de esta conferencia es demostrar las conexiones entre la Economía y la Defensa, veremos cuales son los principales problemas que consideran estos planes, de cuya exposición ustedes pueden darse cuenta de esta interdependencia.

Notas

      (l) Francisco Quesnay. 1694- 1774. Cirujano. Médico de Madame Pompadour, y del rey.

     (2)  Pierre Samuel Dupont de Nemours. 1739-1817. Nació en París y murió en los Estados Unidos. Economista y político.

      (3) (Malthus (1766 -1834). - Se graduó de clérigo en 1788. La lectura de La Riqueza de las Naciones de A. Smith y los Ensayos de Hume, le despertaron su vocación de economista).

CUADRO No.  1

        Los cuatro frentes de la actividad estatal

     Frente Interior: Min-Gobierno, Min-Justicia, Min-Educación, Min-Salud, Min-Comunicaciones

     Frente Exterior: Min Relaciones Exteriores

     Frente Bélico: Min-Guerra

     Frente Económico: Min-Hacienda Min-Fomento Min-Agricultura Min-Obras Min-Minas

CUADRO No. 2

Plan económico

      I- Consumo probable del país

     II- Población y recursos

        a)—Fuentes de Producción

       b)—Normas de Explotación

       c)—Cálculo de las importaciones necesarias.

    III- Organización de la producción

      a)—Organización del Trabajo

      b)—Movilización del personal.

      IV- Transportes

        a)-Terrestres

       b)—Aéreos

      c)—Marítimos.

      V - Medidas económico-sociales

       a)—Contra encarecimiento de la vida

      b)—Previsiones de Ayuda Social.

    VI - Ofensiva y defensiva económica

       a)—Destrucción del sistema económico enemigo

      b)—Defensa de la propia economía.

VII - Plan de post-guerra

      a)—Desmovilización y ayuda al pueblo

      b)—Restauración económica de los diversos sectores.

     Frente interior: Min-Trabajo

     Frente Exterior: Min-Relaciones

Cuadro N°3

Plan industrial y comercial

      I - Organización de las Industrias

        a)—Censo de las industrias

        b)—Control de las industrias para la producción de guerra

        c)—Creación de industrias

        d)—Transformación de las industrias para la producción de guerra

       e)—Abastecimiento industrial: interior, exterior

       f)—Coordinación industrial

      g)—Estudio científico para mejorar la industria

       h)—Intensificación de la producción industrial para el abastecimiento civil.

      II -   Organización   de   la   actividad comercial

        a)—Puertos comerciales

        b)—Comercio exterior

        c)—Comercio interior

        d)—Dominio del mar

        e)—Ofensiva y defensiva comercial

        f)—Organización de post-guerra.

Cuadro 4

Plan financiero

         I - Gastos de Guerra

           a)—Costo de la Guerra.   Presupuesto de Guerra

            b)—Organización de los sistemas de administración; compras, prioridad en los gastos, etc.

            c)—Control de los gastos y de la administración.

         II - Financiación de la Guerra

           a)—Recursos disponibles

          b)—Créditos internos

         c)—Créditos externos

         d)—Política monetaria

         e)—Planes para la financiación de recursos extraordinarios.

      III - Ofensiva y defensiva financiera

      IV - Organización de las finanzas de post-guerra.

Conclusiones a la Conferencia de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional

      De este repaso, tengo la esperanza de que:

      1. Haya quedado más claro el concepto del papel de las FF. AA. dentro del Estado.

      2. Se haya comprendido mejor el fenómeno de la guerra y su importancia en la sociedad. Igualmente, su relación con la Economía.