La agresión izquierdista de Petro y sus cómplices es demasiado grave, pero el país ha ido aceptando esa tragedia
Como suele suceder con el conformismo y la indiferencia de los colombianos, frente a los hechos trascendentales que en cada etapa de la historia, afectan nuestra soberanía, seguridad, tradiciones y nacionalidad, parecería ser que el afán de sobrevivir, ya nos resignó a que desde el día siguiente a su posesión Gustavo Petro tendrá patente de corso para destruir el país, ante la vista complaciente de todos los pacíficos colombianos, porque por medio de la propaganda y las mentiras, ha ido construyendo el imaginario de que “la izquierda ya se subió y llegaremos a ser otro estado fallido como Venezuela” Tan inconveniente fatalismo derrotista, se robustece con la ausencia de oposición seria y organizada, que impida el avance hacia tan oscuro precipicio de incertidumbre. Alejados de la realidad los corruptos que por siempre han pululado en el Congreso de la República, no contentos con haber entregado el país ante las imposiciones de las Farc a De La Calle y sus mudos en Cuba, ahora están promulgando a los cuatro vientos, que se debe repetir la misma desgracia del “fast track” santista como primera fase estatizante de Petro y sus cómplices.