Irán intenta transformar escenario geopolítico mediante estrategia de escalada en Ormuz y Bab el Mandeb
Visión panorámica del teatro de operaciones La dimensión militar comienza a producir consecuencias geopolíticas de alcance global en la guerra entre Irán y Estados Unidos. Teherán ya no parece limitarse a resistir la presión estadounidense sobre su territorio, sus puertos y su economía, sino que intenta convertir en instrumento de negociación, vulnerabilidades de rutas energéticas internacionales. La situación es más compleja por la actuación de los huthíes en Yemen. La captura de posiciones estratégicas sobre el litoral del mar Rojo, incluida la ciudad portuaria de Moca y posteriormente la isla de Perim —Mayun—, coloca a este grupo terrorista en condiciones de amenazar el estrecho de Bab el Mandeb, mientras Irán mantiene bajo presión el estrecho de Ormuz. La pregunta central, por tanto, no es solamente cuánto territorio pueden conquistar los huthíes, sino ¿hasta dónde puede llegar la utilización iraní de un actor irregular para modificar el equilibrio estratégico de todo el Medio Oriente? Y aquí aparece una primera conclusión provisional: Irán está demostrando que la guerra asimétrica no necesita producir una victoria militar convencional para generar resultados políticos