De La Espriella, no es esencial posesión en cuartel militar. Problemas nacionales son prioritarios
Que su posesión presidencial sea acorde a deseos personales egocéntricos, rompe la tradición de hacerlo en la sede del Congreso de la República y demanda un gigantesco e injustificado despliegue organizativo, logístico y financiero, y de seguridad adicionales, que el país no debería asumir y menos en la lamentable situación del erario en que lo deja la corrupción del petrismo. Implicaría mover miles de soldados y policías, además de equipos de inteligencia de sus funciones habituales de protección ciudadana, para cubrir las exigencias del evento. Pragmáticamente, la relación costo-beneficio de su propuesta es negativa e indefendible. Materializarla significa dilapidar miles de millones de pesos en viáticos, montajes temporales e infraestructura improvisada que se pueden ahorrar en Plaza de Bolívar o dentro de los salones del Congreso. En un momento de altísima tensión política, con riesgos de seguridad al concentrar toda la cúpula del Estado, delegaciones internacionales y mandatarios extranjeros en un espacio no diseñado para la recepción diplomática masiva, se expone la seguridad nacional a vulnerabilidades durante los traslados de personas y equipos o a ataques terroristas in situ. Todos los jefes de Estado, diplomáticos e invitados especiales requerirían complejos esquemas de seguridad replanteados. Coordinarlos dentro de la capital es un enorme reto… hacerlo por fuera de la infraestructura tradicional o de la ciudad generaría gastos excesivos e inaceptables. Austeridad, mesura y frugalidad en el gasto público son pilares de anticorrupción. Manejo pulcro e impecable de dineros de los contribuyentes fue el slogan con que usted sintonizó con el electorado y ganó las elecciones.