Narcoterroristas de las Farc intentaron incinerar vivo al teniente Mejía Gutiérrez en Putumayo 2025
Episodio 1026 de la memoria histórica aún noo contada del conflicto armado en Colombia: La crueldad narcoterrorista en el Putumayo y la indolencia de la clase política En las regiones apartadas de nuestra geografía nacional, la confrontación contra los grupos armados ilegales expone permanentemente a los hombres de la Fuerza Pública a situaciones límite donde se evidencia la absoluta degradación moral del adversario. Un claro ejemplo de esta barbarie criminal ocurrió cuando tropas del Ejército Nacional lograron infiltrar y llegar hasta un complejo campamentario que albergaba un laboratorio de procesamiento de cocaína perteneciente a las FARC en el departamento del Putumayo. Durante la maniobra táctica, mientras los militares cumplían con el procedimiento de desalojar a los operarios del laboratorio para proceder a su destrucción de acuerdo con los protocolos legales y operacionales, la reacción de los criminales rebasó todo límite de humanidad. Estos sujetos, acorralados por la presencia legítima de la autoridad, arrojaron masivamente combustibles y precursores químicos directamente contra la humanidad de los soldados, prendiéndoles fuego de manera premeditada con la intención evidente de exterminarlos. En este alevoso ataque cobró la vida en un acto extremo de heroísmo y servicio a la patria el subteniente Miguel Ángel Mejía Gutiérrez, quien se desempeñaba como comandante de la patrulla, junto a dos de sus valerosos subalternos, entre ellos el puntero o navegador terrestre de la unidad. Aunque el resto de la patrulla reaccionó con valor para rescatar a sus compañeros de las llamas, las lesiones sufridas fueron de una gravedad catastrófica. Los sobrevivientes enfrentan hoy un doloroso, complejo y extremadamente lento proceso de recuperación física, cargando de por vida con secuelas irreversibles y mutilaciones causadas por la sevicia de estos narcoterroristas. Este repudiable hecho demuestra que las estructuras armadas ilegales no actúan bajo ninguna ideología política, sino como verdaderas empresas del crimen transnacional dispuestas a usar la tortura más atroz para salvaguardar sus negocios ilícitos de narcotráfico.