Para derrotar al narcoterrorismo comunista, el Ejército requiere restablecer disciplina y liderazgo
Colombia no puede ser indiferente. Para llevar a nuestras tropas a una guerra necesaria, total frontal y contundente contra el Eln, las Farc, el Clan del Golfo y los demás carteles narcoterroristas, la cúpula militar recién nombrada por De La Espriella y los oficiales que asumen el mando en los diferentes niveles en el Ejército Nacional encaran un reto ineludible: sanear la institución desde adentro y alinearse con la doctrina estratégica, táctica y operacional adecuada, acorde con las leyes vigentes. Ninguna victoria militar será posible en el campo de batalla, si en el vértice de la pirámide fallan los dos pilares que sostienen a cualquier fuerza armada: la disciplina y el liderazgo. Algunos hechos publicados en las últimas semanas no son incidentes aislados. Son las alarmas encendidas para un alto mando que debe rectificar de inmediato, con el fin de conducir operaciones militares transparentes y exitosas contra el narcoterrorismo comunista. El diagnóstico es demoledor y proviene de sus propias entrañas. Las recientes declaraciones del general Ricardo Hernández Vargas expusieron una verdad incómoda pero necesaria de sacar a la luz: la falta de conciencia, la fractura y la fragmentación por intereses personales dentro de algunos sectores del generalato.