El Plateado, corazón de la guerra contra las Farc que el Estado no recupera por obra de Petro
Luis Alberto Villamarin Pulido El corregimiento de El Plateado, en Argelia (Cauca), no es solo un punto en el mapa; es el epicentro de una tragedia histórica y un desafío geoestratégico que parece no tener fin. En la sesión No. 947 de la serie "Memoria Histórica aún no Contada", un panel de expertos militares de reserva activa desglosa la cruda realidad de una zona donde el Estado colombiano libra una de sus batallas más complejas contra las disidencias de las Farc, lideradas por Iván Mordisco. El Cañón del Micay: Un enclave del narcoterrorismo ¿Por qué El Plateado? La respuesta reside en su ubicación. El Cañón del Micay funciona como un corredor natural hacia el Pacífico, una ruta de oro para el tráfico de cocaína y armas. Los coroneles Saldaña, González, Fuentes, Ortiz, Villamarín y el sargento mayor Ramírez analizan cómo este valor geoestratégico ha permitido que las estructuras criminales se asienten por décadas, resistiendo ofensivas y adaptándose a los cambios políticos. Desde la violencia tripartidista de los años 60 hasta el panorama actual de 2026, el trasiego de las Farc en el Cauca ha evolucionado de una guerrilla con pretensiones ideológicas a un brazo ejecutor de carteles transnacionales. La firma del pacto Farc-Santos, lejos de pacificar la región, facilitó un vacío de poder que hoy ocupan grupos más atomizados y violentos. La gestión actual y el olvido integral El análisis de la mesa de trabajo no es complaciente. Se cuestiona con rigor la postura del gobierno de Gustavo Petro, cuya estrategia frente al narcoterrorismo en el Cauca ha sido percibida por muchos como errática, permitiendo que grupos criminales desafíen abiertamente a la Fuerza Pública. Pero el problema no es solo militar. Los expertos enfatizan que mientras la academia y los partidos políticos sigan desenfocados, ignorando la realidad táctica del terreno, las soluciones seguirán siendo superficiales. Se urge una integración de desarrollo nacional: no basta con enviar tropas; se requiere infraestructura, presencia institucional civil y una responsabilidad política que no se escude tras los uniformes de los soldados. Conclusiones de una realidad dolorosa