Sinopsis del libro Narcoterrorismo la guerra del nuevo siglo
Eta, Farc, Al Qaeda, Ira: la Cadena del Terror al descubierto
Colección de ensayos, artículos académicos y análisis profundos del Coronel Luis Alberto Villamarin Pulido.
Eta, Farc, Al Qaeda, Ira: la Cadena del Terror al descubierto
En teoría todos los usuarios de sanidad militar son seres humanos con iguales derechos, pero en la práctica no. Existe una odiosa diferenciación discriminatoria con una oficina de atención a generales y almirantes en el Hospital Militar, exclusiva para atender y tramitar las consultas, hospitalizaciones y entregas de medicamentos a los oficiales de insignia, que desde luego muy bien lo merecen por sus servicios a la patria.
En otra orilla del mismo entramado, todo parecería indicar que en el exterior, el embajador colombiano en Washington movió todos los contactos posibles para que a Santos, le entreguen un premio internacional en octubre de 2015, en el mismo mes que habrá elecciones en Colombia incluida la payasada mockusiana de refrendarle su paz (no la que le conviene a Colombia) en la que obviamente las cuadrillas de las Farc llevarán miles de campesinos a las urnas a “apoyar la paz”.
Por su parte, todo parecería indicar que en el exterior, el embajador colombiano en Washington movió todos los contactos posibles para que a Santos, le entreguen un premio internacional en octubre de 2015, en el mismo mes que habrá elecciones en Colombia incluida la payasada mockusiana de refrendarle su paz (no la que le conviene a Colombia) en la que obviamente las cuadrillas de las Farc llevarán miles de campesinos a las urnas a “apoyar la paz”.
Es inconcebible y tragicómico, que mientras Santos sale ante los medios de comunicación a proponer sandeces como la de declarar el narcotráfico delito político, con la obvia intención de blindar a los terroristas de las Farc; la respuesta de estos bandidos sea decirle que el proceso de paz no se puede reiniciar de buenas a primeras, que para hacerlo Colombia tiene que seguir soportando más imposiciones unilaterales a Humberto De La Calle y los mudos que lo acompañan en Cuba, pero que por arte de magia se convierten en locuaces expositores cuando llegan a Colombia a sublimar a Santos.
Si alguien totalizara esos desmedidos gastos, es probable que conluyera que con ese dinero tan malgastado, se habrían paliado muchos de los problemas sociales que aquejan a Colombia y que en apariencia justifican las Farc, como la razón de su accionar criminal contra el país.
En síntesis, la reelección solamente era buena para él, que en su inmensa vanidad es el epicentro del universo y por ende no desequilibra los tres poderes públicos, pero si es otro personaje el reelegido, entonces ahí si se deslegitima el equilibrio de poderes.
Pero por otro lado las Farc, insisten en lo mismo de siempre desde que aparecieron en el escenario del terror contra el pueblo colombiano. Que ellos son comunistas, que no entregan las armas, que con sus crímenes de lesa humanidad representan al pueblo, que la única paz posible en Colombia es cuando desaparezca el capitalismo y toda forma de propiedad privada, e inclusive Timochenko, desde su cómodo refugio en Venezuela, recordó en una extensa carta todas las artimañas publicitarias pero sin posibilidad de éxito, que Santos ha utilizado para argumentar que la paz con las Farc está muy cerca.
Em 1965 o presidente Valencia retirou do ministério da Guerra o general Alberto Ruiz Novoa porque o caracterizado oficial se opôs à manipulação das tropas. Em 1984 Belisario Betancur chamou o general Fernando Landazabal para qualificar serviços, porque o então ministro da Defesa advertiu ao mundo que as conversações de paz em Casa Verde eram uma farsa maiúscula. Em 1997, Ernesto Samper tratou de ocultar sua falta de decência e questionada eleição, ao destituir o general Harold Bedoya Pizarro porque ele se opôs ao espetáculo midiático Samper-FARC, para liberar os soldados seqüestrados na base militar de Las Delicias.
De remate, ninguno de los dirigentes políticos de esos países, fue responsabilizado de lo sucedido, pues las castas políticas, son demasiado hábiles para estimular incendios y luego trasladar la responsabilidad a otros. Al ritmo que van las conversaciones con las Farc en La Habana, todo apunta a indicar que los delincuentes de cuello blanco que han hecho tanto daño a Colombia, y desde luego verdaderos causantes de la existencia de las Farc (por acción y por omisión) saldrán incólumes y los únicos responsables serán los militares y policías, que expusieron sus vidas para defender esa democracia con minúscula, que manejan los corruptos que se creen dueños del país y acreedores hereditarios de la lealtad de las tropas.
Es muy fácil suponer y hacer conjeturas de lo divino y lo humano para “fallar en derecho”. Otra realidad bien diferente es estar metido dentro de un uniforme camuflado con la responsabilidad única y total de dirigir a 5000 o más hombres, combatir contra las Farc, el narcotráfico, las autodefensas ilegales de una serie de bandidos con alias pintorescos, la delincuencia común y otras pestes, en medio de la debilidad institucional del Estado en su conjunto, donde la justicia funciona a medias o no funciona, los ministerios de desarrollo, educación y otras carteras del gabinete brillan por su ausencia y hasta muchos pobladores civiles hacen justicia por su propia mano.