Colombia no puede anestesiarse por manipulación petrista, olvidando recuperar el poder en 2026
Es bien clara la estrategia petrista para imponer a la brava el extremismo marxista del personaje en mención y su cohorte: Por un lado aparenta apertura política para dialogar hasta con su partner Satanás, mientras no cesa en su verdadera intención de desvertebrar la institucionalidad, estatizar la economía, intervenir las empresas, legitimar el narco-régimen de Maduro, atribuirse el “liderazgo” de los comunistas continentales, negociar con bandidos del Eln y las Farc, algo preconcertado en Cuba cuando Petro salió de Colombia sin permiso en plena pandemia, y desde luego hacer una asamblea constituyente que lo eternice en el poder, sustentada en el “transparente” informe de la “Comisión de la Verdad”. La estratagema es anestesiar al país, dilatando la realidad del precipicio al que caímos los colombianos con su elección, mediante la bien conocida táctica comunista del diálogo, pero claro está, para negociar lo de los demás porque los comunistas son los dueños de la verdad absoluta y nunca tienen nada que ceder, ya que les pertenece el país.