Grito de independencia: 20 de julio de 1810. Florero de Llorente y el destino geopolítico colombiano
Tras la fallida invasión francesa a la Gran Bretaña en 1805, con el objetivo de poner en crisis la economía del Reino Unido en plena Revolución Industrial, Napoleón Bonaparte decretó un bloqueo continental y prohibió a los europeos bajo su dominio, comerciar con los ingleses. Para que su plan tuviera éxito, Bonaparte debía cruzar por España y ocupar Portugal, aliado de la corona británica. Para el efecto, en 1807 los gobiernos de Francia y España firmaron el Tratado de Fontainebleau, a cambio del traspaso de algunos territorios portugueses a la corona española. Pero, como era de suponer, Napoleón tenía otra intención. Sus tropas tomaron posiciones estratégicas dentro de España, con el premeditado objetivo de ocupar toda la península ibérica. El resentimiento de la población española, sumado a disputas de poder entre el rey Carlos IV y su hijo Fernando, desembocaron a principios de 1808 en levantamientos antifranceses iniciados con el Motín de Aranjuez. Las vergonzosas abdicaciones de Bayona en favor de José Bonaparte, incrementaron resistencia contra la ocupación extranjera.