La lucha del Ejército en Colombia contra el narcotráfico es una guerra olvidada
Las elevadas cifras de decomisos de alcaloides, erradicación de cultivos ilícitos, destrucción de laboratorios de procesamiento de alcaloides, neutralización y destrucción de minas antipersona y artefactos explosivos no convencionales, y afectaciones en heridos y pérdidas de vidas humanas, experimentadas por el Ejército Nacional en los años 2020 y 2021, indican que la lucha contra los carteles narcotraficantes de las Farc, el Eln, los pelusos, los gaitanistas, etc; sigue siendo un factor que perturba el desarrollo y la seguridad nacional. La permanente y creciente demanda de alucinógenos en el llamado primer mundo, sumada a la laxitud del pacto que firmaron Juan Manuel Santos y Timochenco, dando patente de corso a todos los carteles narcotraficantes, en particular con la gabela de la erradicación manual y no fumigación de cultivos, son dos aspectos esenciales que han multiplicado el negocio, y que dieron argumentos a Donald Trump, para que durante su mandato (2017-2021) fuera despectivo y arrogante contra el gobierno de Colombia. Un sencillo análisis demuestra la gravedad del latente problema, con base en los resultados operacionales del Ejército Nacional en el combate contra el narcotráfico; actividad que no es su principal misión, pero las circunstancias de modo, tiempo y lugar alrededor de la defensa nacional, así lo han impuesto.