Invitación a Abelardo De La Espriella a tener serenidad por el bien de Colombia
Invitación a Abelardo De La Espriella a tener serenidad por el bien de Colombia
Señor presidente De La Espriella:
Colombia encara una encrucijada histórica que pone a prueba resiliencia de nuestras instituciones y madurez política de quienes han sido elegidos para liderarlas. Como presidente electo, usted recibió el mandato de un pueblo expresado su voluntad en las urnas con claridad meridiana.
No obstante, el ambiente que precede a su posesión el próximo 7 de agosto está viciado por una atmósfera de incertidumbre, alimentada por posturas erráticas del saliente mandatario y, lamentablemente, por una gestión comunicativa de su propio equipo que, en lugar de calmar las aguas, parece agitar la tormenta. La actitud de Gustavo Petro, quien pone en duda la legitimidad de un proceso electoral ratificado por organismos de observación nacional e internacional, es una táctica de supervivencia política.
Al invocar fantasmas de fraude y sugerir que no entregará el poder, Petro no defiende la democracia… intenta construir un relato de victimización que le permita mantenerse relevante ante un electorado que ya le dio la espalda. La narrativa de "incendiar el país" no es un llamado a la lucha social legítima, sino apuesta desesperada por el caos. En contraste, el pueblo colombiano ha demostrado tener intuición política más aguda de lo que muchos creen. Hoy el ciudadano común identifica al mandatario saliente no como le pretendido líder revolucionario, sino como una figura desgastada por ineptitud durante la gestión, salpicada por sombras de corrupción y envuelta en prácticas clientelistas que, irónicamente, prometió erradicar.
Conclusiones:
El camino hacia el 7 de agosto y más allá Finalizo mi misiva sugiriéndole cinco pilares útiles para consolidar legitimidad y asegurar estabilidad nacional: Deje atrás el discurso de campaña: Usted ganó legítimamente las elecciones.
Cese toda retórica de confrontación directa con Petro.
Se desvirtua a un provocador ignorando sus provocaciones. Mejor concéntrese en un plan de gobierno concreto, técnico y humano. Institucionalice control y transparencia: No necesita denunciar cada paso del gobierno anterior ante las cámaras. Una vez asuma el mando, utilice las facultades presidenciales para contratar las auditorías forenses que sean necesarias.
Actúe con el peso de la ley, con documentos oficiales y por medio de canales judiciales competentes. Evite la justicia transformada en circo mediático.
Construya un partido con visión de Estado: Colombia necesita una estructura política seria que trascienda su periodo presidencial. Bien liderados sus seguidores deben enfocar esfuerzos para crear de una organización política basada en programas, principios y estructura jerárquica clara, profesionalizando el servicio público y alejándolo del clientelismo tradicional.
Priorice la estabilidad nacional: El presidente encarna la calma. En momentos de incertidumbre, cualquier mensaje que pueda ser interpretado como una incitación al conflicto —por parte de usted o su entorno— es imprudencia. Su deber supremo: evite que sectores más vulnerables de la sociedad sean instrumentalizados por actores que buscan la violencia como máscara a su derrota política.
Cumpla con la promesa de gobernar para todos: Integración nacional es su mayor reto. El discurso de la noche del triunfo no debe ser decorativo. Al gobernar para todos, usted desarma a la oposición destructiva. La eficacia en sus políticas públicas será la respuesta más contundente a quienes hoy intentan sembrar dudas sobre su capacidad o legitimidad.
Señor Presidente De La Espriella, Colombia espera de usted la estatura moral acorde con la altura del desafío. No entregue al pasado el control de su futuro; gobierne con la mirada puesta en las necesidades de nuestro país que clama por progreso, seriedad y, ante todo, coherencia institucional.
Comentarios
Inicie sesión para participar en la conversación.
Iniciar Sesión