Publicado: 2026-02-21 Clicks: 12
Por Luis Alberto Villamarín Pulido
Los avisos triunfalistas del régimen de los ayatolas acerca de la reunión indirecta con el gobierno de Estados Unidos en Suiza, no deja de ser más de lo mismo.
Se afincan los teccocratas iraníes, en que lograron identificar puntos de la agenda común, pero hay un abismo de incertidumbres entre este anuncio y formalizar las conversaciones, romper el hielo de odios y prevenciones mutuas, o, resolver pacíficamente los tres aspectos casi imposibles de aceptar por Irán, tales como desarme nuclear o de cualquier uso bélico de alta tecnología con fines bélicos; eliminar el programa iraní de misiles balisticos que ponen en riesgo a Israe, y, erradicar todo nexo de la teocracia chiita con los grupos terroristas Hamas, Hezbolá, los huthies y las milicias chiitas de Irak.
La creciente presencia militar de la Armada de Trump en el Golfo Pérsico, las declaraciones desafiantes del ayatola Jamenei, y la poco sólida forma de iniciar diálogos dejan más dudas e incertidumbres que objetividades al respecto.
A todas luces, Irán no tiene capacidad militar de enfrentar una acción militar aeronaval estadounidense, aunque si podría causar algunos daños con efectos puntuales a la gran potencia, y desatar una sangrienta guerra terrestre limitada contra los reinos sunitas del Golfo, afectando su infraestructura petrolera y su economía en general.
Por extensión China y Rusia buscarían en ese escenario, sacar ventajas geopolíticas, económicas y estratégicas, con impredecible evolución.
Por ahora el silencio de China y Rusia, sumados a la desazón que asombra a Europa y la poca o ninguna influencia de la ONU, dejan todo en manos de lo que decida Donald Trump, pues evidentemente Pekin espera con asediante paciencia estratégica, para sacar progresivamente ventajas tacticas, estratégicas, geopolíticas, diplomáticas, comerciales y de alianzas, de este problema tan sensible como prolongado por décadas.
Por mucho menos la humanidad padeció dos guerras mundiales. Esta vez se juntan de manera negativa recursos esenciales, autocracias, ambiciones estratégicas desmedidas, agendas geopoliticas convulsas, países con audiencias polarizadas y ausencia de liderazgos que eviten las confrontaciones radicalizadas.
Síntesis: Pese a truinfalistas declaraciones de negociadores iraníes, nada ha cambiado en los temas medulares de la tensión de Washington con Teheran... Quizás mucho ha empeorado.
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