Geopolítica de Estados Unidos
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2019
En menos de dos semanas después de haber anunciado su intención de ser reelegido para ocupar la presidencia de Estados Unidos para el lapso 2021-2026, el magnate Donald Trump ha llevado a cabo cuatro acciones publicitarias calculadas a favor de su imagen, pero aún sin determinar si son las que convienen a la proyección geopolítica interna y externa de la gran potencia norteamericana. Con mucha habilidad retórica, anunció a los medios de comunicación, que acababa de suspender la orden de un ataque aeroterrestre contra una instalación iraní, como retaliación al ataque antiaéreo y destrucción de un dron estadounidense por parte de las fuerzas de seguridad iraníes, porque supuestamente morirían 150 iraníes. Aquí surge la pregunta, si se trataba de una operación secreta y una decisión política de la mayor discreción por sus implicaciones, diferente al afán publicitario de incrementar imagen, ¿cuál era la razón para ese anuncio mediático? Un día después cambió de tercio, frente a la decisión previa de expulsar miles de inmigrantes indocumentados, luego de una discutible conversación con la demócrata Nancy Pelosi. Al unir una decisión con la otra, no queda duda para ningún analista político, que en ambos casos, el señor Trump pretende presentar ante potenciales electores, la visión de que se trata de un estadista con sentido humanitario e intención conciliadora, sin renunciar a la defensa a rajatabla de los intereses de su nación. Acto seguido durante la cumbre del G-20, anunció al mundo que reinicia conversaciones en torno a la guerra comercial con China, y que el deseo es llegar a soluciones favorables a Estados Unidos. A esta medida mediática pues es necesario esperar la compleja evolución de las por sí difíciles posibilidades de satisfacer a Trump, el mandatario estadounidense, promovió y concretó una mediática reunión con el dictador Norcoreano Kim Jong Um en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, e inclusive de manera simbólica, se convirtió en el primer presidente de su país, en pisar suelo norcoreano.