La ONU debe detener atrocidades de Bashar Al Assad y su guerra química contra el pueblo sirio
Una vez más vino a colación el tema de las líneas rojas, de las negaciones múltiples de los señalados responsables del cruel ataque, de trasladar la responsabilidad a la contraparte como supuesta forma de hacer propaganda, los medios de comunicación de todo el planeta reseñaron el drama de la víctimas, pero en el teatro de operaciones, en el lugar de los hechos, inermes ancianos, mujeres, niños y potencial fuerza laboral siria, son asesinados de manera despiadada por la coalición alawita-chiita, auspiciada por la ambición geopolítica y geoestratégica de Rusia sobre el Medio Oriente.