“Diálogo nacional de Petro”, ausencia de oposición y mensaje electoral infieren que Colombia clama por un partido político nuevo.
Hace décadas, Colombia perdió la capacidad de asombro. La interminable demagogia oportunista de todos los sectores políticos, que hasta hace unos días crucificaban el proyecto petrista como lo que en realidad es, cambió súbitamente de tercio en menos de dos semanas. Hasta el mismísimo expresidente Álvaro Uribe ansioso de salir de sus problemas personales y con las marrullas de viejo zorro político, se acercó a Petro para “exteriorizar humildad y sensatez en nombre de Colombia” Y Petro que es de la misma catadura pero en otra orilla política, lo recibió con “decencia y armonía” Ver para creer. Así, uno a uno han desfilado ante el terrorista desmovilizado del M-19, los politiqueros ansiosos de no perder parte en la repartición de la torta, escudados en argumentos baladíes que si a Petro le va bien le irá bien a Colombia.