Negar que las Farc son un cartel de narcos, es igual a negar que Santos quiere reelección y Premio Nobel de Paz.
Sin embargo fieles al cinismo anexo al marxismo-leninismo, sin ruborizarse los cabecillas de las Farc y los camaradas desarmados, han negado que las Farc sean el brazo armado del Partido Comunista, repetido hasta la saciedad que no son “traquetos”, rechazado que son terroristas, desconocido a las víctimas del genocidio contra el campesinado colombiano, perpetrado en todo el país por las estructuras farianas contra quienes denominan lumpen, reaccionarios, descompuestos, traidores enemigos de clase, o simplemente sapos (delatores).