¿Existen nexos políticos, estratégicos, geopolíticos o de negocios personales Trump-Putin?
Tal problemática debe ser analizada y evaluada con sentido crítico y en un intento de alejamiento del ruido mediático, de las pasiones banderizas y de la inquina de la pareja Clinton que sigue sin aceptar la derrota o de los republicanos extremistas que ven en su jefe al líder de la revancha contar todo lo que catalogan como malo y feo de su antecesor. Que sea cierto o no tanta crítica descalificadora mutua, no es el asunto. Lo cierto es que hay un gran perdedor: Estados Unidos y por extensión la cola de países que dependen en mucho de lo que se decida en la política interna y exterior del coloso del Norte.