Análisis Estratégico sobre el dilema militar estadounidense frente a Irán en Ormuz
Ni antes de esta guerra ni ahora, la doctrina de seguridad de Irán se diseñó bajo parámetros de guerra convencional simétrica, en la que la capacidad de derrotar al adversario en el campo de batalla es la métrica del éxito nacional. Contrario sensu, la estrategia militar iraní es asimétrica por diseño, pues pretende convertir cualquier conflicto en un escenario de costos insostenibles para el adversario, utilizando la saturación de defensas, la resiliencia industrial distribuida dentro de su territorio y una red de aliados regionales que operan bajo una lógica de guerrilla, materializada en este momento mediante ataques limitados pero constantes con drones y, escasos pero bien racionados misiles balísticos, contra los estados árabes sunitas aliados de Washington. La realidad operativa, sin embargo, está marcada por la dependencia de una cadena de suministro clandestina, que de por sí, es factor determinante en una guerra que va escalando. En la práctica, la capacidad de Irán para sostener su ofensiva dispersa en varios blancos a la vez y sin capacidad de contener ofensivas aéreas sostenidas de Estados Unidos, depende de manera crítica de la asistencia tecnológica —inteligencia satelital, componentes de doble uso y tecnología de precisión— provista por China y Rusia. Sin este "oxígeno" tecnológico, el aparato militar iraní perdería rápidamente su eficacia. Y tampoco será eterno, en la medida que se desgasten su gobernabilidad interna con la población agobiada por limitaciones innegables.