Japón corrobora que en la guerra tecnológica, no proteger la información fortalece al adversario
Durante más de cinco décadas, Japón construyó una de las economías tecnológicas más sofisticadas del planeta mientras mantenía una estructura de inteligencia condicionada por los traumas políticos y jurídicos de la posguerra. Esa combinación produjo una paradoja estratégica extraordinaria, materializada en una nación capaz de desarrollar máquinas-herramienta de precisión, semiconductores, sistemas electrónicos, componentes industriales y tecnologías de doble uso de enorme valor militar, pero con instrumentos relativamente limitados para detectar, neutralizar y castigar a quienes intentaran apropiarse clandestinamente de ese conocimiento. Rusia supo explotar esa vulnerabilidad. El reciente caso descubierto por la policía de Tokio, en el que un antiguo funcionario de la representación comercial rusa es señalado de pertenecer a una estructura vinculada al Servicio de Inteligencia Exterior ruso —SVR— y de haber obtenido información empresarial sensible mediante contactos clandestinos, no debe interpretarse como un episodio policial aislado. Revela algo mucho más profundo, porque en la competencia geopolítica del siglo XXI, la tecnología constituye un campo de batalla y la inteligencia es el instrumento que permite identificar, penetrar y aprovechar las vulnerabilidades del adversario. El caso japonés adquiere todavía mayor dimensión al contrastarlo con investigaciones que describen la actividad de organismos rusos dedicados a obtener tecnología de doble uso (civil y militar), corroborado ccon la reconstruccción periodística de una operación de inteligencia militar rusa en Tokio, para la búsqueda de maquinaria, componentes electrónicos y otros productos necesarios para sostener la industria bélica de Moscú. La conclusión estratégica al r especto, es contundente: una potencia tecnológica sin un servicio de contrainteligencia proporcional a sus capacidades científicas, industriales y comerciales termina convirtiendo su propia superioridad tecnológica en una oportunidad para sus adversarios.