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Sinopsis del libro ¿Fallo Salomónico o Piratería Jurídica?

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Análisis político-estratégico de la impositiva visión geopolítica de las potencias mundiales sobre el Mar Caribe colombiano

¿FALLO SALOMÓNICO? ó ¿PIRATERÍA JURÍDICA?

 Espurio fallo de la CIJ contra Colombia y a favor de Nicaragua

por Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido 

cover fallo salomónico    

    Pese a la manipulada discreción que el gobierno colombiano dio al despojo de 75.000 kilómetros cuadrados de mar territorial en el Caribe, como consecuencia de un espurio fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a favor de las ilícitas pretensiones del gobierno de Nicaragua, esta pérdida geoestratégica, es otro grave suceso que corrobora la pobre y débil política exterior en la historia colombiana.

     Las generaciones venideras recordarán este vergonzoso suceso, de la misma forma que los compatriotas del siglo XX, lamentamos la absurda pérdida de Panamá, debido a la separación inducida por las sucesivas guerras fratricidas, el egocéntrico centralismo de la dirigencia política, y los intereses geopolíticos de otros países, “amigos” de Colombia”.

      En 1903 se perdió Panamá por la influencia del gobierno de Estados Unidos, interesado en terminar para su beneficio comercial y militar la construcción del Canal de Panamá, en un área que para conveniencia yanqui, debería estar sin conflictos armados, sin guerrillas enemigas y sin violencia fratricida.

     En 2012, se perdió una importante porción del mar territorial caribeño, por la ambición expansionista de China Comunista  y el insaciable apetito totalitario contra Colombia por parte de la dictadura cubana y sus satélites en Caracas, Managua, Quito, Buenos Aires, Montevideo, y La Paz; porque Colombia se convirtió en el obstáculo para implementar la generalización hemisférica de regímenes marxistas-leninistas, afines al socialismo del siglo XXI, ideologizados por Cuba, financiados por Venezuela y en el caso colombiano conducido por las Farc y sus cómplices. 

     En la separación de Panamá y el fraudulento despojo jurídico a favor de Nicaragua de 75.000 kmde mar territorial colombiano, coinciden una cadena de errores políticos, diplomáticos, administrativos, geoestratégicos todos, por falta de patriotismo, de identidad nacional y de visión hacia el futuro.

     La extensa y preocupante cadena de yerros incluye, sangrientos enfrentamientos de fuerzas gubernamentales con guerrillas revolucionarias auspiciadas por sectores políticos de izquierda en Ecuador, Venezuela y Nicaragua, con el premeditado propósito de desestabilizar la institucionalidad colombiana, e implantar un gobierno totalitario cerca-no a sus intereses.

     También acumula componentes de la crónica miopía geopolítica, debido a la persistente concepción colonial del liderazgo político ejercido por quienes, los historiadores Indalecio Liévano Aguirre y Germán Arciniegas, denominaron la fronda aristocrática convencida que el poder nacional les pertenece por herencia, que su séquito y área de in-fluencia se circunscribe a Bogotá y que el resto del país, en particular los dos mares, es asunto secundario y hasta sin importancia para sus intereses personales.

      En ambos casos, la diplomacia colombiana fue débil, incoherente, descoordinada, y carente de sentimiento patrio. Sin estrategia concreta, sin planes precisos, sin continuidad y sin objetivos nacionales.

     Es claro, que durante casi dos siglos de vida republicana, los gobernantes de turno  han minimizado el enorme valor industrial, geopolítico, geoestratégico, militar, turístico y geográfico de los dos mares.

     Por ende, Colombia carece de política y estrategia claras en derredor de las incalculables posibilidades integra les de las plataformas submarinas que se prolongan hacia el norte y el oeste de los casi 3.000 kilómetros lineales de li torales. Ni siquiera en los mapas oficiales de enseñanza escolarizada, hay énfasis en la importancia de los mares, para el desarrollo armónico de la nación.

      A la minúscula mentalidad de enseñar que Colombia solo tiene 1.138.914 kilómetros cuadrados de territorio sin sumar el área ocupada por los mares, se agregan la ausencia de objetivos nacionales, y, el erróneo convencimiento to que el servicio militar y la defensa nacional son obligaciones de los estratos 1, 2 y 3, para sostener los privilegios globales de los demás estratos sociales, con obvia ausencia de patriotismo.

       Por eso, se perdió Panamá y el gobierno de turno so portó la humillación como si no hubiera sucedido nada. Igual hizo, Juan Manuel Santos con el “fallo salomónico” de La Haya a favor de Nicaragua, espuria decisión que vulneró la soberanía nacional, la tradición jurídica e histórica y la identidad nacional.

     Sin inmutarse, el presidente Santos mantuvo a la ineficiente Canciller Ángela Holguín en su cargo, ni siquiera llamó el embajador a consultas, minimizó el asunto y siguió embelesado en su egocéntrico deseo de ser reelecto presi-dente de Colombia, Premio Nobel de Paz y/o Secretario General de la ONU.

       Los ex cancilleres y expresidentes vivos en el momento de los respectivos fracasos geoestratégicos, optaron por la leguleyada. Por ejemplo María Emma Mejía dijo con el mayor desparpajo que de ahora en adelante sería necesario pedir permiso a Nicaragua para transitar por las aguas perdidas.

       Y para colmo de burlas con el pueblo colombiana fue nombrada embajadora de Colombia ante la ONU, al mismo tiempo que contrajo matrimonio con un octogenario aristócrata bogotano.

      El ex canciller Rodrigo Pardo, tuvo el cinismo de obrar como periodista entrevistador de un almirante y un internacionalista, para analizar las consecuencias del vergonzoso episodio. A Noemí Sanín se le ocurrió escribir un libro porque descubrió que el agua moja y de paso salvó su responsabilidad.

      Consuelo Araujo, Fernando Araujo, Jaime Bermúdez, Julio Londoño, Guillermo Fernández de Soto, Camilo Reyes etc. optaron por el silencio cómplice, reemplazados en los escenarios de opinión  por “intocables y sabihondos internacionalistas”, para quienes hay que agachar la cabeza, aceptar la burda intromisión de la Corte de La Haya en la soberanía nacional y entregar una porción del territorio patrio a Nicaragua.
 

     Colección: Geopolítica www.luisvillamarin.com

    Autor: Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    Título definitivo: ¿Fallo Salomónico? ó ¿Piratería Jurídica?

     Subtítulo definitivo: Consecuencias Geopolíticas del despojo a Colombia y traspaso a Nicaragua de 75.000 km2 de mar territorial

    ISBN: 978-1490927350   

    Formato:15,5 x 21,5 cm

    Encuadernación: Rústica 

    Páginas: 280

   Colores: b/n

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Luis Alberto Villamarin PulidoEl autor: Luis Alberto Villamarín Pulido, coronel de la reserva activa del Ejército colombiano con 25 años de experiencia en operaciones de contra terrorismo urbano y rural.

     Condecorado varias veces por acciones meritorias en combate frente al enemigo en el campo de batalla, el coronel Villamarín se especializó en contraterrorismo urbano y rural, inteligencia militar, operaciones psicológicas, explosivos y demoliciones, manejo de crisis, estado mayor y asuntos civiles.

    Cursó, además, estudios de Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, es analista de asuntos estratégicos de importantes medios de comunicación en diversos países del mundo, conferenciante invitado en centros internacionales de estudios del terrorismo, columnista permanente de la Revista Miltary Review del Ejército de los Estados Unidos, analista invitado de la prestigiosa cadena de televisión CNN,en español, conferencista invitado de diversas universidades del mundo, miembro correspondiente de la Academia de Historia del Huila, Sociedad Bolivariana de Colombia y Academia Colombiana de Historia Militar, investigador científico experto en guerra irregular, profesor militar de las escuelas de formación y capacitación castrense en Colombia y comandante de exitosas unidades de contraguerrillas en la conmocionada nación suramericana.

     Autor de veintiseis libros relacionados con la violencia, terrorismo y tráfico de drogas (Ganar la guerra para conquistar la pazEl Eln por dentroEn el infiernoEl cartel de las FarcOperación JaqueOperación SodomaOperación OdiseoComplot contra Colombia, etc.) y recientemente ISIS-Estado Islámico que resume el nacimiento, crecimiento y asentamiento de este grupo terrorista en el Medio Oriente asi como sus extensas ramificaciones en todos los continentes.

     La colección Terrorismo Internacional reúne obras de trascendencia geopolítica, geoestratégica y de seguridad nacional de alto interés  para el ciudadano del siglo XXI en todos los lugares del mundo, mediante escritos que generan debate académico centrados en ensayos de actualidad, historia contemporánea, etc. Son obras que invitan a pensar y descubrir realidades sociopolíticas.

     Frase Impacto:

       ¿Fallo Salomónico? , ó ¿Piratería Jurídica?, realiza un recorrido analítico por la historia de las accidentadas relaciones diplomáticas de la República de Colombia con los tránsfugas gobiernos nicaragüenses a partir de la independencia de las dos naciones de la Corona Española, hasta llegar al espurio fallo de la Corte Internacional de La Haya, que culminó con el abusivo despojo de más de 75.000 kilómetros cuadrados de mar territorial colombiano, a favor de una ilícita pretensión de Nicaragua. 

     Con sólidos argumentos, documentos fidedignos de consulta, extensa bibliografía, transcripción de notas textuales, y análisis estratégicos y geopolíticos, esta obra desenmascara con lujo de detalles, el trasiego realizado por el gobierno sandinista de Nicaragua en contubernio con la República Popular China para que se produjera el injusto fallo contra Colombia, el 19 de noviembre de 2012 en La Haya-Holanda. 
     De acuerdo con la visión analítica del autor, el mestizaje nicaragüense plagado de traiciones, trampas y deslealtades desde la época de la conquista española hasta la modernidad republicana del hemisferio, sumado a la crónica miopía geopolítica de la dirigencia colombiana, son factores determinantes para que las circunstancias hayan llegado a extremos de piratería jurídica por una parte y de indolencia de patria por la otra. 
    Sin duda esta una obra apasionante para leer, enriquecedora con datos históricos muy bien seleccionados, análisis puntuales y concepciones claras de la geopolítica moderna, que por su contenido y naturaleza, se convierte en un primer gran aporte de la literatura científica social de su género, para que lectores del común, diplomáticos, militares, empresarios, gobernantes, académicos, estudiosos de la geopolítica, la geoestrategia, las relaciones internacionales o las tendencias del mundo contemporáneo se adentren en los vericuetos de las negociaciones internacionales de los Estados y la forma como se hacen acuerdos so se protocolizan discordias. 
      Quien lea esta obra tendrá a su disposición un manual ilustrado de técnicas de negociación, un sustanciado libro de historia contemporánea de Latinoamérica, y un análisis geopolítico de gran utilidad para el entendimiento de la compleja evolución de la integración latinoamericana, afectada por disputas geopolíticas, a las cuales no se les ha dado la verdadera dimensión, y de las cuales de manera sucesiva las potencias han sacado ventajas, sin que se vislumbre liderazgo estratégico de los dirigentes latinoamericanos para integrar proyectos sólidos de desarrollo, alejados del extremismo marxista o de la dependencia limosnera en las relaciones exteriores con Estados Unidos
    Dice el autor:

     La voracidad por el control geopolítico del mar Caribe por parte de la Gran Bretaña se reflejó en que al mismo tiempo que instalaron una base de piratas y bandidos en Jamaica; en 1655 la fuerza naval británica tomó por asalto la Costa de La Mosquitia que hasta ese momento era gobernada por la Corona Española y como acto generador de “soberanía” fue impuesto al primer monarca mosquitio bautizado con el folclórico nombre de Oldman I (El Anciano I).

   El rey Carlos II de España más conocido como El Hechizado, soportó la humillación inglesa, cuyo rey Carlos I recibió al delegado del Reino Mosquitio y le aceptó relaciones internacionales. Debido a los vaivenes de los piratas en el Caribe y las continuas guerras en Europa, el reino mosquitio quedó a la deriva hasta 1740 cuando el “rey mosquitio” y la Corona Británica firmaron un Tratado de Amistad y Alianza formal, seguido del nombramiento en 1749 de un Superintendente Residente.

    De esa forma Gran Bretaña estableció un protectorado en el reino mosquito, territorio, que con el paso del tiempo  se convirtió en una base militar para lanzar ataques contra las naves y posiciones españolas en el Caribe y las Antillas. Los invasores ingleses instruyeron a los indígenas mosquitios para que hicieran incursiones sorpresivas sobre el actual territorio de Costa Rica, para expoliar los cultivos de cacao y ubicar cultivos de caoba que luego eran robados para llevarlos a Inglaterra como parte del botín de guerra.        

    Entre 1818 y 1821  incursionó en el archipiélago, el corsario francés Luis Aury (1788 - 1821), quien una vez más se puso al servicio de las tropas de Simón Bolívar, aunque sus relaciones interpersonales con el Libertador no fueran las mejores.
     Aury convirtió el archipiélago en base militar defensiva contra las tropas españolas de reconquista y punto de consecución de  avituallamientos y logística a partir de la piratería, contra naves de banderas europeas que no apoyaran la guerra de independencia de las colonias españolas.
    El 10 de noviembre de 1821 ocurrió el grito de independencia del istmo de Panamá en la Villa de Los Santos, gracias a la malicia y ardides de la bella campesina Rufina Alfaro, quien espió y distrajo a unos soldados realistas, para que un grupo independentista los desarmara y declarara cabildo abierto contra España, acción que de inmediato contó con el respaldo de los pobladores de Natá, Penonomé, Ocú y Parita.
    El ímpetu revolucionario se extendió a la Ciudad de Panamá donde el general Fábrega nativo del istmo rebeló las tropas realistas bajo su mando contra la Corona Española y ante la complejidad del levantamiento popular, los oficiales españoles de las otras guarniciones del istmo, firmaron un tratado de paz con el recién creado gobierno de Panamá, que atraído por el liderazgo de Simón Bolívar y con el claro propósito de garantizar protección, envió un delega do al Congreso de Cúcuta y se unió a la Gran Colombia, que en ese momento era integrada por las actuales Colombia, Venezuela y Ecuador.
    La decisión de los patriotas panameños inició a ser torpedeada por una corriente separatista, que aprovechó como disculpa para controvertir la anexión a la Gran Colombia, la nueva división territorial que determinó el gobierno central de Bogotá sobre el istmo de Panamá, al que no reconoció bajo su influencia la costa Mosquitia y el archipiélago de San Andrés.
    Por la misma época, por instrucciones del Libertador, el general Francisco de Paula Santander vicepresidente de la Nueva Granada, publicó las providencias pertinentes para insertar formalmente el Archipiélago de San Andrés y La Mosquitia a la geografía de la Nueva Granada y envió al coronel francés del ejército patriota Luis Perú Delacroix, a convocar los cabildos abiertos en las dos islas principales, para integrarse a la Provincia de Cartagena de Indias e izar el pabellón nacional como prueba de la adhesión a la Constitución Nacional emanada del Congreso de Cúcuta en 1821. 
       Pacto secreto Estados Unidos-Nicaragua
     Aunque en el Laudo Loubet de 1900, el presidente francés escogido por mutuo acuerdo entre Colombia y Costa Rica, para concretar límites de los dos países, quedó claro que la Costa Mosquitia y las islas Mangle hacían parte del territorio colombiano, debido a las guerras internas, a los intereses geoestratégicos de Inglaterra en la región, a la manipulación del problema por parte de Estados Unidos y a la falta de acción del gobierno colombiano para situar pre supuesto y ejercer soberanía, Nicaragua se apoderó de estos territorios.
     Para emitir su fallo el presidente Loubet estudió y rechazó el acervo probatorio de Costa Rica en el que recurría a comentarios personales de un Secretario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, los pactos de no reconocimiento pero sin límites de la Corona Española con los nuevos estados en Latinoamérica e interpretaciones amañadas de hechos históricos sucedidos en la región centroamericana.
     Para comienzos del siglo XX, los constantes abusos de Nicaragua en la Mosquitia, habían acumulado varias notas de protesta de la Cancillería colombiana en 1839, 1852, 1880, 1890, 1896, documentos sin ningún resultado que se incrementaron a partir de 1890 cuando el comisario nicaragüense Isidro Utrecho se apropió de la isla colombiana de San Luis de Mangle, izó la bandera de su país y promulgó un “decreto” mediante el cual, al estilo de los filibusteros estadounidenses de mitad del siglo XIX, anexó la isla al mapa de Nicaragua.
    La situación se complicó más con el ascenso al poder de Santos Zelaya y la ocupación de facto de la Mosquitia; pues sin ejercer la soberanía en la dimensión correspondiente, Colombia se limitó a enviar notas de protesta, sin hacer presencia militar, social, política y cultural.
     Producto de su imperialista visión geoestratégica y geopolítica, Estados Unidos continuó el proceso de acomodar las fichas de su ajedrez en concordancia con el plan expansionista. Para el efecto, en 1913, Diego Chamorro canciller nicaragüense, suscribió un pacto secreto con el embajador Wietzel de Estados Unidos con miras a formalizar en un futuro cercano la entrega de la Costa Mosquitia y las islas Mangle a entera disposición del gobierno estadounidense, a cambio de construir el canal interoceánico.
     Enterado el gobierno colombiano de la intención de Estados Unidos y Nicaragua, optó por seguir dentro del círculo vicioso de enviar notas de protesta y extensos documentos con cientos de argumentos jurídicos y políticos, sin que produjeran el efecto deseado. Por primera vez Nicaragua contestó con documentos extensos, sustentados entre otros argumentos con las mismas razones esgrimidas por Costa Rica en su desaforada pretensión de cambiar los límites con Colombia, negados de plano por el laudo Loubet de 1900.
     No obstante, esta vez el proestadounidense presidente Adolfo Díaz y su astuto canciller Diego Chamorro, con toda certeza instigados por el embajador de Estados Unidos, sacaron el as que tenían debajo de la manga, con la más grave agresión geopolítica contra Colombia, al asegurar que era necesario que Colombia entregara a su país la soberanía del Archipiélago de San Andrés y Providencia.
     Presa de los leguleyos herederos del general Santander, Colombia siguió enmarañada en el envío de documentos diplomáticos, cargados de figuras literarias retóricas, pero sin acciones militares concretas para hacer valer los derechos de Colombia, como lo enseñaron Inglaterra y Estados Unidos en esa región.
     Solo en 1914, el presidente José Vicente Concha que por su fracaso diplomático 11 años atrás en Washington y New York, sabía de qué eran capaces los estadounidenses para lograr sus objetivos estratégicos, se anticipó a los hechos y movió tropas a San Andrés antes que Nicaragua atacara. Hubo un despliegue de fuerza temporal que no indujo a la recuperación de Mosquitia e Islas Mangle, ni impidió la debacle geopolítica y diplomática que vendría con los tratados firmados en 1914 por Estados Unidos con Colombia y Nicaragua, antes de la inauguración del canal de Panamá.
 
     Audiencia cualitativa:

- Lectores de ensayos de actualidad sociopolítica.

- Ciudadanos preocupados por el crecimiento geopolítico de China, la corta visión de los dirigentes latinoamericanos frente a ese fenómeno y los conflictos diplomáticos o geoestratégicos de los países del continente.

- Estudiantes, periodistas e investigadores académicos acerca de los movimientos geopolíticos regionales

- Integrantes de las fuerzas militares, policiales y de seguridad de todos los países latinoamericanos.

- ONGs y asociaciones - instituciones involucradas en launidad internacional latinoamerica.

- Personas intersadas en temas de defensa nacional, seguridad nacional, geopolítica y seguridad pública.

     Argumentos de venta:

1.     Magnífico análisis de la escasa visión geopolítica y político-estratégica de la dirigencia política colombiana que con sus actuaciones y ejecutorias frente a la política exterior del país y la defensa de la soberanía nacional.

2.  Amplísima documentación gráfica, detallados análisis y datos sobre la cronología de la ambición espuria y desmedida de sucesivos gobernantes nicaragüenses en contra de la integridad territorial colombiana.

3. Explica las interconexiones criminales entre grupos terroristas y los flujos de dinero, armas y droga entre continentes y dentro del continente americano, fenómeno en el que la dictadura sandinista y los comunistas nicaragüenses han buscado expoliar a Colombia y apoyar a los criminales que pretenden imponer una dictdura comunista en el país.

4.  Relevancia y actualidad de este tema en el entorno geopolítico y diplomático del hemisferio.

5. Experiencia del autor, coronel del ejercito colombiano, basada en más de 25 años de lucha antidroga y contra grupos terroristas, e investigación académcia por más de 15 años, en torno a los procesos de guerra y paz contemporáneos en el planeta.

6. Autor exitoso en el mercado literario con libros relacionados con los problemas político-estratégicos del Medio Oriente tales como Isis-Estado Islámico, Geopolítica del Terror, Narcoterrorismo la guerra del nuevo siglo, Conexión Al Qaeda y Martes de Horror.