Carrera militar implica liderazgo de tropas comprometidos con Colombia

Publicado: 2024-01-17   Clicks: 217

     A diferencia de especialidades civiles, en las que por lo general el desempeño laboral del funcionario es limitado o flexible en horarios, disponibilidades y toma de decisiones profesionales, la carrera militar impone abnegación suprema, dedicación total, disponibilidad permanente y en muchos casos asumir misiones, que impliquen decisiones de vida o muerte, propia o de quienes comanda.

     Parafraseando a Napoleón Bonaparte, la misión esencial del comandante de tropas es “preparar los hombres para la guerra y en la guerra llevarlos a la victoria”. A esta premisa agregamos dos reflexiones del general Douglas Mc Arthur: “La victoria no tiene sustituto” y otra igual de contundente “Sean cuales fueren los cambios de la política nacional e internacional, la misión de los ejércitos siempre será ganar las guerras

    Tres enseñanzas puntuales, acerca de cuál es la misión fundamental de los soldados al servicio de las naciones en el mundo. En ese orden de ideas, el militar jura lealtad a la bandera patria, para que la seguridad integral de los colombianos, el desarrollo armónico, la integración regional, la soberanía nacional, la integridad territorial, la vigencia institucional, estén siempre correlacionadas con la eficacia, la eficiencia y la efectividad operacional de nuestros soldados.

      Tamaña responsabilidad implica aceptar encomiables misiones en todos los escalones de mando, ligadas siempre a los deberes y las virtudes militares. Para mandar se aprende primero a obedecer, con fundamento en la disciplina militar, la cortesía militar, la lealtad, el honor, la ética, la honradez profesional, el espíritu de cuerpo, el valor en combate, la humildad en la victoria, la persistencia en pos de objetivos, etc.

     Por naturaleza la carrera de las armas exige perfiles específicos, cultivados en el seno familiar del futuro oficial o suboficial, acrisolados con la estricta exigencia del entrenamiento y el reentrenamiento, la experiencia adquirida en las unidades de instrucción, el servicio en las guarniciones y en campaña, las operaciones militares contempladas en los reglamentos, y el acervo profesional adquirido en los cursos de formación, especialización y ascenso.

      La profesión de las armas al servicio de la república y la nación, demanda del militar de carrera, decenas de virtudes, entrega incondicional a la misión, comportamiento ejemplar ante sus subalternos y la sociedad en general. Un oficial o un suboficial son patria andante. Todos los ojos están puestos sobre su conducta, que naturalmente, debe ser ejemplar en todos los aspectos.

     Un militar es para sus conciudadanos, el modelo de compromiso con la patria y con la historia. Dicho en otras palabras, es visto como un líder convencido y convincente. Alguien decidido hasta el sacrificio supremo para hacer que sucedan eventos favorables a la seguridad, la tranquilidad y la paz de los colombianos. Su mentalidad y comportamientos están y deben estar siempre alejados de pugnacidades políticas, o intereses mezquinos. El bien infinito de un soldado es la patria y es a ella a quien sirve y dedica lo mejor de sí. No puede ser inferior a ese reto.

    Sin duda, para conducir los soldados a la victoria, que no tiene sustituto y de paso, ganar todas las guerras que los enemigos de la patria declaren a Colombia, los líderes militares actuarán siempre ajustados al cumplimiento de la misión constitucional, los reglamentos, el código de honor, la mística institucional y la fe en la causa, comulgando con la oración a la milicia del soldado, sacerdote y filósofo español Pedro Calderón de la Barca, de la cual se extractan los siguientes apartes:

“Aquí la más principal

hazaña es obedecer,

y el modo cómo ha de ser

es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,

el buen trato, la verdad,

la fineza, la lealtad,

el honor, la bizarría;

el crédito, la opinión,

la constancia, la paciencia,

la humildad y la obediencia,

fama, honor y vida son,

caudal de pobres soldados;

que en buena o mala fortuna,

la milicia no es más que una

religión de hombres honrados.”

Cordialmente,

Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarín.com

 

 

 

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