Salvemos a Colombia de este a crisis

Publicado: 2021-05-04   Clicks: 1520

       Análisis del conflicto armado en Colombia

       Colombianos con amor de patria: Impera la necesidad de buscar soluciones inteligentes ante la caótica situación que se está presentando en el país.

        Sun Tzu enseñó hace 30 siglos que la guerra se gana derrotando la estrategia del adversario. Además de diseñar políticas a largo plazo para resolver los escollos reales de algunas de las reclamaciones, la solución al complejo problema de desorden público conexo con el paro es contrarrestar la estructura publicitaria y el calculado manejo de los vándalos, al lado de miles de colombianos engatusados por los "comités de la protesta social"

        Desafortunadamente el gobierno nacional y muchos colombianos cayeron en la trampa insertada mediante las estratagemas de los instigadores del caos. El centro de gravedad del paro, es lograr que haya gente protestando en la calle, para que así, los vándalos tengan espacios de maniobra para generar caos y de paso, causen la sensación que el gobierno debe caerse, porque todo el país “está en su contra”… Habilidoso manejo de efectos sicológicos con fines extremistas

       En consecuencia y con el fin de garantizar la continuación de la institucionalidad, la paz, la armonía, la convivencia y las soluciones inteligentes a los conflictos, que dicho sea de paso, mientras haya seres humanos sobre la faz de la tierra, siempre existirán por la dinámica de la vida social y política de los pueblos; es sobre ese aspecto que el país entero debe enfocar la respuesta principal.

       Para que no haya más violencia, ni para que a partir de una coyuntura de manipulación emocional colectiva, los delincuentes armados y desarmados se salgan con la suya, gracias a la ingenuidad o la errática y egoísta pasión política individual, de quienes les sirven de micrófono en las calles, en los medios de comunicación y en las redes sociales.

        En ese orden de ideas, es urgente que presidente de la república invite al parlamento en pleno, no a que lo crucifiquen, sino para que además de justificar los abultados salarios, los “padres de la patria” entiendan y actúen en consecuencia, que ellos son los primeros obligados a aportar soluciones a este problema, no a incendiar emociones desfasadas, ni a hacer politiquería electorera.

       Urge, el compromiso del congreso para apaciguar ánimos y producir leyes que no solo digan que hay que hacer, sino como conseguir los recursos. Les corresponde esa tarea como los estadistas que deberían ser. Para eso les pagamos sus elevados salarios. O sea, para que sean parte de la solución, no del problema.

        Quizás, si el presidente Duque suspende la teleconferencia diaria ―que ya está desgastada― tratando de educar a los colombianos acerca del coronavirus, y vía virtual, de frente al país atiende de manera organizada y con respeto mutuo a los “autores intelectuales” del paro y por extensión gestores del vandalismo; poniendo en claro cuales son las realidades y los desfases de quienes piden el oro y el moro, probablemente el país se pondrá de su lado, entenderá quienes son los desfasados y comprenderá que no basta con pedir y pedir, sino que toda petición debe tener propuestas de solución lógicas, justificadas y posibles.

        Además, que hacerlo de esa manera sería un ejemplo de democracia sin parangón en el mundo. Naturalmente con agenda y tiempos manejadas por la institucionalidad y la concertación respetuosa, no que se haga siguiendo las líneas del Foro de Sao Paulo, ni por los cómplices de los terroristas, ni por los oportunistas politiqueros de siempre.

      Es urgente reunir a los dueños de los medios de comunicación, para que pongan en cintura a los directores de medios, en especial aquellos como Caracol, que han utilizado sus espacios para generar desazón e instigar a la opinión pública en contra de los policías, que están haciendo sacrificios supremos por evitar el desmadre del problema. Urge, inducir a los medios a que hagan campañas educativas. No a que sirvan de micrófonos a las campañas de odio y destrucción, conel argumento baladí que son imparciales y que defienden derechos humanos.

       Es recomendable hablar con los ministros de la fe de todas las congregaciones religiosas, para que multipliquen los cultos virtuales y en sus homilías llamen a la solidaridad nacional a la organización de grupos democráticos ajenos a los intereses de los extremistas, y para que con respeto y civismo propongan soluciones no trabas a las soluciones, no violencia callejera, ni parálisis de la ya maltrecha economía nacional por causa de la pandemia.

       Igual ejercicio se debe hacer con los gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, ediles, comunitarios de las juntas de acción comunal, organizaciones sociales, clubes deportivos, voluntarios de la defensa civil y la Cruz Roja, Fundaciones, organizaciones gremiales, etc.

       En medio de la conmoción, se necesitan cabezas con mentes tranquilas e ideas claras. No polarizadores, ni rambos exigiendo el uso de la fuerza, que desde luego es necesaria siempre que se desborde el control del orden público; pero sin caer en la trampa de los comunistas armados y desarmados, que no es un secreto en sus estratagemas buscan que haya confrontación violenta, que la fuerza pública se desgaste y el gobierno ceda ante las pretensiones totalitaristas.

       El presidente de la república, tiene el respaldo institucional pero debe ratificarlo con pensamientos y acciones de estadista. Para eso es elegido y para eso le pagamos el abultado salario y la pensión vitalicia que adquiere al salir del cargo. Necesita que lo rodeemos de solidaridad y de apoyo con propuestas de soluciones cuando se equivoca como ser humano, pero también requerimos que corrija y oriente el rumbo del país, pues Colombia no puede ser el Tomo II de la desafortunada Venezuela.

      Señor presidente Duque, usted tiene la sartén por el mango, le sugerimos que diseñe la directiva presidencial en este sentido, que su equipo de trabajo se dedique a este proyecto no al culto personal de gastar millonadas de pesos en mejorar imagen individual pensando en futuras elecciones, que aproveche sana y metodológicamente las redes sociales y la aplique los conceptos de metagobernanza haciendo partícipes de la solución consensuada a todos los sectores serios de la sociedad civil, no solo a los padrinos de los violentos.

       Ganará Colombia y así mismo se salvará Colombia.

       !Salvemos a Colombia!

      Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

       Autor de 38 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

        www.luisvillamarin.com

 

 

 

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