Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma: Operaciones tácticas con connotaciones político-estratégicas

Publicado: 2011-01-06   Clicks: 10607

 

       Análisis del conflicto colombiano

Publicado en la edición hispanoameriana de Military Review de Estados Unidos Enero-Febrero 2011

     Publicado en Edición Hispanoamericana Enero 2011, de la Revista Military del Ejército de Estados Unidos 

     Coronel (R) Luis Alberto Villamarín Pulido, Ejército de Colombia

    Cover Complot contra ColombiaLas operaciones aeroterrestres Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma realizadas en forma conjunta por las Fuerzas Militares y de Policía colombianas contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), articulan contundentes golpes tácticos de connotaciones político-estratégicas en la lucha de Colombia contra la agresión del narcoterrorismo comunista, y por su dimensión, no sólo marcan un hitopolítico-militar a favor del Estado Colombiano, sino el probable giro estratégico del prolongado conflicto colombiano, para el sometimiento definitivo de las FARC, así como un referente para la doctrina militar moderna contra el narcoterrorismo.

    Plan Estratégico de las FARC

    Por su privilegiada posición geoestratégica, desde la época de la Guerra Fría, Colombia ha estado en la mira de los sistemas totalitarios comunistas, que consideran que si este país cae en sus manos, habrá efecto dominó en el resto del continente , para lo cual es necesario combinar todas las acciones legales e ilegales y articular acciones integrales de alto nivel, tendientes a meter la cuña marxista-leninista en el noroccidente de Suramérica, mediante el axioma de las guerrillas como estímulo a la subversión para la toma del poder, en este caso las FARC como brazo armado del Partido Comunista Colombiano.

    Para el efecto, denominada con el nombre de Plan Estratégico, la estrategia integral de las FARC abarca componentes armado, político y financiero. Es la hoja de ruta que siguen con estricta rigurosidad las cuadrillas para cumplir las directrices emanadas de las conferencias nacionales, los plenos ampliados y las reuniones del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC.

    La largueza del gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) heredero de cuatro gobiernos sucesivos colmados de desaciertos (1982-2002), producto del desconocimiento del Plan Estratégico de las FARC y de considerar que la limitada respuesta militar era suficiente para resolver el problema, hizo metástasis durante la existencia de la zona de distensión en El Caguán, cuando inclusive la revista Time osó predecir la “balcanización de Colombia”, dado el creciente posicionamiento de los terroristas en el entorno nacional e internacional.1

    Para entonces las Fuerzas Militares estaban maniatadas,maldotadas y sin liderazgo institucional interno y externo. Desde la extensa zona de distensión, las FARC secuestraban civiles y militares, imponían la ley del revólver, amedrentaban al país, lanzaban actos terroristas contra la población civil, ordenaban al resto de las cuadrillas destruir poblados alejados, envenenar acueductos, recibían delegados de agrupaciones terroristas de todo el mundo, estrechaban relaciones con los movimientos izquierdistas del hemisferio y Europa y refinaban a diario la línea de conducta de su Plan Estratégico.

   El Mono Jojoy y Tirofijo dirigían el programa de crecimiento armado orientado a colocar 36.000 terroristas sobre la cordillera oriental para lanzar la ofensiva final contra Bogotá. Con su característica sorna Jojoy decía a los alumnos de cientos de cursos de cualificación en guerra de guerrillas y terrorismo, que el verdadero Plan Estratégico era cada uno de ellos con el fusil en la mano, sumados a los nuevos combatientes que reclutaran en cada zona del país, cuando regresaran a multiplicar lo aprendido.

   Por su parte Alfonso Cano, Timochenko, Iván Márquez y Raúl Reyes dirigían la estrategia política, al articular las estratagemas publicitarias, los ardides de guerra sicológica y la labor de difusión propagandística realizada en el exterior por el Frente Internacional de las FARC. Cada cabecilla actuaba de acuerdo con su personalidad y habilidades en pos de concretar el plan terrorista.

    Sin descuidar la esencia de esas tareas todos los miembros del Secretariado de las FARC ejercían presión constante sobre las cuadrillas ubicadas en las áreas aledañas a sus campamentos para que incrementaran los ingresos financieros derivados del narcotráfico, el secuestro, la extorsión, el blanqueo de activos, la compra y venta de propiedades y las donaciones de despistados europeos.

   cover operación jaqueCompaginadas todas estas acciones integrales llevaron el problema a la internacionalización del conflicto colombiano, con injerencia en intereses estratégicos y geopolíticos de países vecinos, Estados Unidos y la Unión Europea, al extremo que además de traficar cocaína, estrechar nexos con gobernantes proclives al terrorismo, o hacer alianzas estratégicas con partidos de izquierda, las FARC secuestraron a tres contratistas civiles de una empresa de Estados Unidos vinculada al Plan Colombiay a la dirigente política colombo-francesa Ingrid Betancur, acciones que pusieron un contexto más amplio y complejo a la solución del problema.

    En ese orden de ideas,el objetivo finalde las FARC trazado por su brazo político —el Partido Comunista Colombiano— es la toma del poder por la vía armada y la combinación de todas las formas de lucha, para implantar en Colombia una dictadura totalitaria marxista-leninista integrada al proyecto continental de los partidos comunistas del hemisferio denominado el Socialismo del Siglo XXI.

En síntesis, en desarrollo del Plan Estratégico, delineado y refinado en cada una de las nueve conferencias guerrilleras, las FARC han vivido cuatro etapas conocidas como el bandolerismo crónico (1964-1978), la barbarie comunista (1978-1982), narcoterrorismo comunista (1982-2010) y terrorismo mediático en búsqueda de estatus de beligerancia (2002 en adelante).

    La guerra en Colombia pasó del nivel táctico al escenario estratégico

   Cover Operción SodomaA partir de la inmersión de las FARC en el narcotráfico y su conversión en el tercer y más peligroso cartel de las drogas, la guerra contra la institucionalidad, la república y la democracia, que realiza el brazo armado del Partido Comunista Colombiano, viró de manera gradual desde el escenario táctico-operativo en zonas rurales alejadas del centro de gravedad del conflicto, hacia combates y acciones estratégico-políticas, que afectan al gobierno central o dependen de sus decisiones, casi todas con incidencia nacional e internacional.

    Con los ingentes ingresos derivados del tráfico de cocaína, las FARC refinaron los detalles del minucioso Plan Estratégico diseñado para la toma del poder por medio de la combinación de todas las formas de lucha; cualificaron a los cabecillas y cuantificaron sus cuadrillas; adquirieron armas, pertrechos y logística en general, apropiadas para mejorar las condiciones de sus combatientes en guerra de guerrillas.

    El desconocimiento acumulado de los gobernantes y ministros de defensa civiles durante cinco periodos presidenciales (1982-2002) frente la integralidad del Plan Estratégico de las FARC, sumado al desorden en la vida social y política del país que generaron los carteles de Medellín y Cali, multiplicó los frentes de combate contra la delincuencia multiforme, incrementó las tasas de criminalidad y favoreció la labor subrepticia de las FARC para reclutar futuros terroristas y fortalecer las estructuras clandestinas de las milicias urbanas y rurales, así como las redes del Partido Comunista Clandestino.

    Este conjunto de acciones progresivas, contemporáneas con la debilidad gubernamental de los ex presidentes Belisario Betancur (1982-1986), Virgilio Barco (1986-1990), César Gaviria (1990-1994), Ernesto Samper (1994-1998) y Andrés Pastrana (1998-2002) permitió a las FARC, realizar acciones contundentes de carácter estratégico-operativo con connotaciones políticas, por ejemplo, los asaltos terroristas a Las Delicias en el Putumayo, Patascoy en Nariño, El Billar en Caquetá, San Juanito en Meta, La Carpa en Guaviare y Dabeiba en Antioquia.2

Al respecto, el Mono Jojoy aseveró en 1999:

    Cuando vamos a una acción militar, hacemos los planes correctos y en esos lugares es mayoría la guerrilla. Puede ser uno a dos o uno a tres. Así nadie resiste. O se rinden o quedan heridos o mueren. Los generales se han equivocado. Entrenan a sus hombres para hacer patrullaje en las áreas, para combatir a pequeños grupos, pero cuando les salen 500 a 1.000 guerrilleros, después que se dejan encerrar no les queda otro camino que entregarse.

    En aquella época las FARC hablaban y actuaban con arrogancia. El derrotismo que circulaba entre los dirigentes políticos motivó a algunos ganaderos, industriales y comerciantes a organizar grupos de justicia privada, con autodefensas ilegales mal llamadas grupos paramilitares, integrados por ex integrantes de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que pasaron al bando enemigo por el solo deseo de mejor paga; delincuentes comunes que huían de la justicia, ex militares y ex policías destituidos por mala conducta, y algunos campesinos, víctimas de las atrocidades de las guerrillas comunistas.

   Una vez más el narcotráfico adquirió preponderancia en el conflicto, hasta el extremo que las FARC y las autodefensas entraron en una guerra declarada por el control de de las zonas cocaleras, el tráfico de insumos, los negocios de la cocaína, el blanqueo de activos y la distribución de armas adquiridas en mercados ilegales.

    En forma paralela el Frente Internacional de las FARC, acompañado por sindicalistas vinculados con las FARC, utilizó escenarios académicos y diplomáticos para desprestigiar al gobierno colombiano, con el fin de aparentar bondadosa intencionalidad de sus objetivos políticos.

     Así poco a poco la confrontación táctica en diversos lugares de la geografía nacional, posicionó a las FARC en el escenario estratégico como un grupo terrorista con capacidad desestabilizadora en la Región Andina, máxime que asumieron las presidencias de varios países del hemisferio, candidatos con simpatías e identidad ideológica con el terrorismo comunista.

     Guerra Sicológica, guerra jurídica y respuesta del Estado

    Desde el inicio de la agresión comunista armada contra Colombia, los comisarios del brazo político de las FARC han recurrido a todos los medios legales e ilegales inscritos en el Plan Estratégico del grupo terrorista para atacar a las Fuerzas Militares, pues son conscientes que las instituciones armadas de Colombia son el único y mas difícil bastión, interpuesto entre sus apetitosos deseos de poder y el objetivo final.

    Para el efecto han utilizado todas las argucias propias de la propaganda marxista-leninista, verbigracia, falsas denuncias por supuestas violaciones de los derechos humanos, falsos testigos, pruebas fabricadas, connivencia de algunos jueces y magistrados venales y el poder corruptor del dinero del narcotráfico para comprar conciencias de funcionarios oficiales o la intimidación y el chantaje armado contra quien se oponga a sus ideas.

    Vistas en su conjunto, las acciones de guerra sicológica y guerra jurídica realizadas por los terroristas y sus comisarios políticos, estructuraron una cadena estratégica de propaganda tendiente a desmoralizar las tropas, bloquear las acciones militares tácticas y estratégicas del Estado y a la vez generar dentro de la opinión pública nacional e internacional, la idea que las FARC no son terroristas sino víctimas de un sistema de gobierno injusto y violador de los derechos humanos.

    Por razones obvias la propaganda integral de las FARC, paralela con las acciones tácticas masivas a las que se refería Jojoy, contra un Ejército maniatado a nivel jurídico y afectado por la guerra de desinformación proveniente de la izquierda revolucionaria armada, obligó al gobierno nacional y al alto mando militar a pensar en buscar soluciones de orden estratégico para el problema.

    No obstante lo hecho hasta ahora, la respuesta del Estado ha sido insuficiente, descoordinada y carente de objetivos concretos. Sin respaldo político, ni decidido comprometimiento de la dirigencia política de turno, el Ejército Nacional ha llevado durante varias décadas la totalidad de la carga de la guerra, frente a una justicia infiltrada por las FARC y corruptos funcionarios públicos en todos los niveles de la administración.

   Pero en medio de ese desorden táctico, estratégico y político, la operatividad militar del Ejército como principal fuerza de combate contra el narcoterrorismo logró la implementación del Plan Colombia contra el narcotráfico con el primer resultado tangible en la activación de la Brigada contra el Narcotráfico, la Brigada de Aviación del Ejército y en general el Plan de Desarrollo del Ejército, con las brigadas móviles, los batallones de contraguerrillas, el Plan Energético-Vial, la tecnificación de la inteligencia militar y la cualificación del entrenamiento de las unidades de Fuerzas Especiales para realizar operaciones aeroterrestres sobre objetivos tácticos de alto valor estratégico, como viene ocurriendo desde 2008 y se sintetiza en las operaciones Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma.

     Tecnificación de la Inteligencia Militar

    De las simples redes de informantes manejadas con escasos recursos y pocas posibilidades de infiltrar o penetrar estructuras terroristas de nivel táctico, el nivel estratégico que alcanzó la confrontación, forzó al Gobierno Nacional y a las Fuerzas Armadas a tecnificar los servicios de inteligencia mediante la capacitación especializada de analistas y entrevistadores, la dotación de equipos modernos de intercepción de comunicaciones y apoyo de imágenes satelitales.

    La tecnificación de la inteligencia militar en Colombia creció a la par con exitosas operaciones aeroterrestres que en forma sucesiva fueron afectando las finanzas de las FARC, su estructura orgánica en torno al Secretariado y la proyección que venía en proceso del Plan Estratégico del grupo terrorista.

    Mediante un eficiente esquema operacional consistente en ubicar las coordenadas geográficas de los campamentos de los cabecillas, confirmar los datos con fotografías y videos satelitales, observación de patrullas tácticas de inteligencia de combate entrenadas para navegar en un área rural sin ser detectadas, y datos precisos acerca del enemigo, el tiempo y el terreno; las Fuerzas Militares y la policía, han propiciado golpes contundentes contra las FARC en diferentes lugares de Colombia, en particular contra cabecillas que producto de la debilidad gubernamental acumulada entre 1982 y 2002, eran famosos por sembrar el terror y la zozobra en sus áreas de influencia.

    Así cayeron varios terroristas entre ellos Martín Caballero en la Costa Atlántica; El Negro Acacio en Vichada; Raúl Reyes en Ecuador; Domingo Biojó y XXX en Putumayo; Jojoy en Meta; Marco Buendía en Cundinamarca, El Paisa en Antioquia, Felipe Rincón en Tolima, Sonia la Pilosa en Caquetá y otros.

    Dentro de un esquema análogo se realizaron las operaciones Camaleón y Jaque en las que además de la precisión matemática de la inteligencia militar, también se convirtieron en dos operaciones de guerra sicológica de nivel estratégico, con profunda incidencia en los elementos intangibles del poder de combate de las FARC, con particular énfasis en la moral combativa, el liderazgo interno y la fe en la causa de los guerrilleros de base y los mandos medios.

     Producto de estas operaciones de Fuerzas Especiales, el fantasma de la traición inició a rondar en las estructuras de las FARC, con consecuentes fusilamientos. Así, los rumores de infiltración de la inteligencia enemiga aumentaron la cantidad y calidad de datos de utilidad operacional llegados a las agencias de inteligencia del Estado, e inclusive indujo al alto mando militar a centralizar la información de carácter estratégico en una sola agencia de inteligencia, para ser utilizada en operaciones estratégicas puntuales contra las FARC.

     Excelencia de las operaciones aeroterrestres

    Sin duda Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma, marcan un hito en la formulación de moderna doctrina militar actualizada para operaciones aeroterrestres en guerra irregular, contra grupos terroristas enclavados en selvas y montañas boscosas, pues antes de ellas, sólo existían algunos pocos ejemplos de eficacia de este tipo de acciones tácticas en las guerras regulares de Israel contra los vecinos árabes en 1956, 1967, 1973, 1982 , las dos guerras de los aliados en el Golfo Pérsico contra Irak y la guerra contra el terrorismo musulmán en los desiertos de Afganistán e Irak.

     Por primera vez, de manera sincronizada las tres Fuerzas Militares y los Cuerpos Elite de la Policía Nacional además de intercambiar información de valor estratégico, actuaron al mismo tiempo, con minuciosa precisión sobre objetivos de máxima importancia para la seguridad nacional.

    En horas de la madrugada del 1 de marzo de 2008 se realizó la Operación Fénix. Aviones Súper Tucano de la Fuerza Aérea Colombiana, dotados con artillería de alta precisión y tecnología de punta, bombardearon el campamento guerrillero “Pedro Martínez” construido por el bloque Sur de las FARC desde hacía 12 años, en la zona selvática del municipio de Angostura en Sucumbíos-Ecuador, a una milla de distancia de la frontera binacional.

    Acto seguido desembarcaron sobre el objetivo tropas del Ejército y la Policía, quienes además de localizar el cadáver del terrorista Raúl Reyes, hallaron sus tres computadores personales, varias memorias y una agenda de anotaciones varias.

    Además del contundente golpe táctico que por razones obvias, desarticuló la intencionalidad del Plan Estratégico de las FARC, los contenidos de los computadores de Reyes, desenmascararon a sus aliados nacionales e internacionales, y, pusieron al descubierto los componentes del trabajo clandestino del Frente Internacional de las FARC con el Foro de São Paulo, el Movimiento Continental Bolivariano y varios gobiernos de izquierda pro terrorista.

S    egún Tirofijo3el decomiso de esos computadores puso al descubierto todos los secretos de las FARC, dejó mal parados a los gobernantes de los países vecinos cómplices de las FARC, y alertó a Colombia acerca de la dimensión de la agresión contra la institucionalidad.

    La muerte de Raúl Reyes, terrorista número dos de las FARC, desató una tormenta diplomática en Latinoamérica, en particular para los mandatarios de Venezuela y Ecuador, que con su actitud beligerante exteriorizaron que la muerte del bandido era un golpe irreparable para el proyecto geoestratégico del siglo XXI sobre el hemisferio, resarcido en el segundo congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana, que acababa de finalizar en Quito, al que habían asistido algunos de los terroristas abatidos en la guarida de Reyes.

    Aunque la estabilidad de la paz en Sur América estuvo en vilo ante la amenaza del gobierno venezolano de atacar a Colombia por haber dado de baja a un terrorista de afinidad ideológica con el gobierno de Chávez, las FARC perdieron a un importante puntal de la actividad propagandística de guerra política y sicológica fuera de Colombia, y, la izquierda armada retrocedió varios pasos en el avezado proyecto revolucionario comunista en el hemisferio, para el que las FARC son paradigma.

    Cuatro meses después, tras una prolongada y minuciosa labor integrada de inteligencia militar, guerra sicológica, patrullajes de observación, reconocimientos aéreos, fotointerpretación, interceptación de comunicaciones y medidas tácticas de engaño, se realizó la afamada Operación Jaque.

     Un comando de hombres y mujeres de inteligencia militar colombiana, entrenados en operaciones especiales, rescató salvos y sanos a 15 secuestrados que eran torturados por la primera cuadrilla de las FARC en las selvas del Guaviare.4

    Sin hacer un solo disparo, de manera incruenta con extraordinaria habilidad táctica, los agentes de inteligencia militar simularon un traslado de secuestrados hacia la guarida de Alfonso Cano el cabecilla de las FARC, tras un metódico y cinematográfico cruce de mensajes cifrados, mediante los cuales se suplantaron radio-operadores de las FARC, que indujeron a los cabecillas a acatar las instrucciones que recibían del Ejército, pero que engañados, suponían les eran enviadas por el mono Jojoy.

    Tras la audaz maniobra aeroterrestre, Jojoy ordenó castigar a los cabecillas que quedaron al mando de los terroristas que antes torturaban a los secuestrados recién liberados, pues los dos cabecillas del primer Frente identificados con los alias de César y Gafas, fueron apresados y uno de ellos, extraditado a Estados Unidos con cargos de narcotráfico.

    En la sorpresiva incursión helitransportada fueron rescatados tres contratistas de nacionalidad estadounidense que trabajaban para el Plan Colombia en el reconocimiento de fotografía aérea de zonas cultivadas con coca para posteriores fumigaciones; 11 militares y policías secuestrados durante masivos ataques de las FARC, y la ex candidata presidencial Ingrid Betancur.

     Por segunda vez y en menos de seis meses, una operación táctica aeroterrestre produjo connotaciones político-estratégicas en el desarrollo de la guerra de Colombia contra el terrorismo comunista, pues desbarató un siniestro plan subrepticio que tejían los integrantes del Frente Internacional de las FARC en contubernio con los gobiernos pro terroristas del hemisferio, que ansiosos de legitimar a las FARC y concederles estatus de beligerancia, para luego autorizarles embajadas y apoyarlos militarmente en la ofensiva final contra Colombia, manipulaban el tema de la liberación de estos secuestrados, con la supuesta necesidad de despejar los municipios de Pradera y Florida en las goteras de Cali, para hacer un intercambio humanitario por terroristas encarcelados.

    A finales de junio de 2010, tropas de las Fuerzas Especiales del Ejército Nacional ejecutaron en el departamento de Guaviare la Operación Camaleón otra audaz acción aeroterrestre. De manera sorpresiva e incruenta, rescataron a cinco secuestrados que llevaban diez años o más en poder de las FARC.

     Tras varios meses de paciente observación y seguimientos satelitales a la ubicación de estos secuestrados, en la impecable incursión táctica fueron liberados el general Luis Mendieta y cuatro oficiales de la Fuerza Pública.

    Por tercera vez, una operación aeroterrestre sobre un objetivo táctico de alto valor y riesgo total, causó repercusiones político-estratégicas a favor del Estado colombiano contra el narcoterrorismo, pese a que las FARC acababan de liberar al cabo Pablo Emilio Moncayo mediante un show mediático consentido por el gobierno brasileño y la ONG Colombianos por la Paz, con el fin de ambientar un presumible diálogo de las FARC con el gobierno colombiano, para forzar un acuerdo humanitario y la legitimación del grupo terrorista con estatus de beligerancia y embajadas en los países proclives a ideales extremistas en el hemisferio.

     El 23 de septiembre de 2010, mediante una histórica y paradigmática incursión aeroterrestre denominada Operación Sodoma, las Fuerzas Militares de Colombia propinaron el más contundente golpe táctico a las FARC a lo largo de su extenso historial de crímenes y terrorismo.

    Después de cuatro años de incesante búsqueda, operaciones fallidas, bombardeos estratégicos a otros campamentos, desembarcos masivos de tropas, inclementes ataques de artillería a los que de milagro había sobrevivido, hallazgo de campamentos, combates con anillos de seguridad, análisis de documentos, entrevistas a desmovilizados, intercepción de comunicaciones radiales y de texto electrónico, revisión de aerofotografías y tomas satelitales; con gran precisión la Fuerza Aérea Colombiana bombardeó el búnker construido dentro del campamento donde se refugiaba el Mono Jojoy, reconocido como el más astuto, más sanguinario y más locuaz de los cabecillas de las FARC.

    La muerte de Jojoy bloqueó una vez más el proyecto político de los cómplices de las FARC que buscan a toda costa su legitimación, y sin proponérselo, se convirtió en la más influyente operación de guerra sicológica a favor del Estado colombiano contra las estructuras de las FARC, pues cundió la desmoralización y el temor de los demás cabecillas de ser localizados y destruidos como ocurrió con Jojoy y Reyes.

    Este golpe ratificó que la iniciativa estratégica, la conducción táctica y los efectos políticos de la confrontación pasaron a favor del Estado colombiano y que la única tabla de salvación que les queda a las FARC, es la esperanza de legitimación que aún les dan sus cómplices instalados en gobiernos vecinos.

     Conclusiones

   Así como las FARC lograron resonantes réditos políticos con golpes tácticos de connotaciones estratégicas, la paciente y persistente labor de tecnificar la inteligencia militar, operar en forma conjunta y cualificar a los participantes en incursiones aeroterrestres, viró la balanza estratégica del conflicto e infiere que de continuar la ofensiva sostenida, las FARC y sus cómplices serán derrotados y obligados a la rendición.

     No se puede cantar victoria, ni dar por seguro el éxito total, pues las FARC operan con base a un Plan Estratégico concebido en minucia y con variables de orden procedimental, máxime que el narcotráfico, combustible de su estructura continúa sólido en la región.

    Toda acción militar contundentes es a la vez por reflejo, una operación trascendental de guerra sicológica.

    Desde hace varios años la guerra en Colombia se libra en el campo estratégico, lo cual da mayor trascendencia a cada acción táctica de las tropas desplegadas a lo largo y ancho del país. Cada incursión exitosa contra una guarida de las FARC o el ELN significa un avance en el plan de pacificar el país, la consolidación de la Estrategia de Seguridad Democrática y la imagen positiva de las Fuerzas Militares.

    Las operaciones venideras, los computadores hallados en los campamentos de Jojoy y las eventuales deserciones de otros terroristas, traerán informaciones de alto valor estratégico que por su naturaleza causarán escozor y agresivas reacciones de los gobiernos complotados con las FARC, lo cual significa que la estabilidad de la paz en el hemisferio, es asunto clave y de la mayor importancia para los aliados y vecinos de Estados Unidos.

    Las FARC, sus cómplices y sus comisarios políticos arreciarán la guerra sicológica, la guerra jurídica y las campañas de propaganda para desacreditar al gobierno colombiano ya las Fuerzas Militares, pues no cederán tan fácil para aceptar que perdieron todo el terreno que habían ganado, debido a la laxitud, desinformación y desconocimiento de los presidentes, sus ministros de Defensa civiles, y sus asesores de paz desde 1982 hasta 2002.

     Además de haber ingresado por la puerta grande de la historia militar universal, las exitosas operaciones aeroterrestres Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma, se constituyen en referente para elaborar la doctrina táctica y estratégica en las academias militares de todo el mundo, en la preparación de los oficiales y suboficiales.MR

Referencias bibliográficas

    1. Área de 42.000 kilómetros cuadrados cedida a las FARC para negociar la paz, sin presencia de ninguna autoridad estatal, consentida por el presidente Pastrana, el congreso, las cortes, el alto mando militar, la Procuraduría y demás órganos de control. Cfr. La Silla Vacía, Ediciones LAVP, Bogotá Marzo de 2002, Primera Edición. www.conflictocolombiano.com.

    2. Véase Drama Pesadilla y Espectáculo de mi autoría, Ediciones LAVP Bogotá-Colombia, Segunda Edición Junio de 2008, Confrontar en www.conflictocolombiano.com.

    3. Jefe de las FARC durante 46 años de ininterrumpido terrorismo comunista contra Colombia.

    4. Léase Operación Jaque, Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido, Ediciones LAV, Primera Edición, Bogotá Colombia Julio de 2009. www.conflictocolombiano.com.


     Coronel (Retirado) Luis Alberto Villamarín Pulido, Ejército de Colombia, es analista de asuntos estratégicos con más de 25 años de experiencia en operaciones de contraterrorismo urbano y rural, analista de asuntos estratégicos y autor de 17 obras acerca del terrorismo internacional, la historia de Colombia y el fenómeno de la narco-guerrilla. Profesor Militar, Investigador Científico con énfasis en Guerra Subversiva, Ganador de varios premios internacionales de Historia y miembro de varias academias de Historia en Colombia, el coronel Villamarín es conferencista invitado en seminarios, talleres y programas de opinión en varios países del mundo. Véase www.luisvillamarin.com.

El coronel Luis  Alberto Villamarín Pulido es analista de asuntos estratégicos, especialista en geopolítica, estrategia y defensa nacional, temas sobre los cuales ha escrito y publicado 31 libros. Para leer algunos de los libros escritos por el coronel Villamarín haga click aquí

 

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Obras del coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Coronel Luis Alberto Villamarin Pulido

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