Secuestro de tanquero británico en Estrecho de Ormuz, mas gasolina al fuego en la región.

Publicado: 2019-07-06   Clicks: 133

      Geopolítica Internacional

      Las grandes guerras como los sucesos trascendentales en la vida humana, suelen desatarse como primer corolario de una cadena de acontecimientos, provocados por intereses geopolíticos, lideres que se creen elegidos por sus dioses, razones económicas, explotación de recursos etc. Por infortunada coincidencia, dentro de este mismo esquema, se ha venido construyendo una peligrosa cadena de acontecimientos hostiles, de la teocracia iraní contra los países occidentales desde 1979, cuando la sanguinaria dictadura teocrática chiita, reemplazó de facto, a la también sanguinaria dictadura de la dinastía Reza Pavlevi, que era cobijada por las potencias occidentales.

      Con el odio religioso incubado en las venas y en el cerebro, los iraníes extremistas,  descendientes de los persas que hace varios siglos se convirtieron al islam chiita para no subyugarse a la también dictadura teocrática sunita de la Casa Saud en Arabia Saudita, han desarrollado desde 1979 con la complicidad de Rusia y luego de China un proyecto geopolítico y geoestratégico, demasiado riesgoso para la paz del planeta que incluye objetivos tan ambiciosos como díscolos, verbigracia la desaparición de la faz de la tierra del odiado Estado sionista de Israel, la conquista geoestratégica y religiosa chiita del mundo musulmán, y la conversión de Irán en una potencia nuclear.

      Fuera de no ocultar sus extravagantes intenciones, los miembros de la teocracia de Teherán han desarrollado una serie de acciones hostiles que incluyen la construcción de plantas nucleares con fines bélicos, la activación de las milicias terroristas de Hizbolá para atacar y a largo plazo destruir a Israel desde El Líbano y Siria; apoyo abierto al régimen sanguinario de Bashar Al Assad en Siria, apoyo a la olvidada pero sangrienta y atroz guerra civil en Yemen; cooptación progresiva del islam chiita en Irán y declarado deseo de formar un arco chiita sobre el Mediterráneo, que aísle a las monarquías sunitas del Golfo Pérsico de Europa Occidental.

     Luego de múltiples sanciones internacionales sobre la producción petrolera iraní para que el régimen teocrático desistiera de un peligroso proyecto nuclear, aclimatado sin claridad estratégica por la administración Obama desde la Casa Blanca en 2015, tres años después el nuevo mandatario estadounidense Donald Trump, retiró a su país de ese acuerdo y reinició sanciones económicas y financieras contra Teherán.  Y ahí fue Troya…

     Desde ese momento han venido sucediendo una serie de eventos hostiles de lado y lado, que en forma similar  al combustible que brota a borbotones en la compleja región del Golfo Pérsico y el Medio Oriente, se incrementan a diario de manera matemática y geométrica. Igual que en todos los casos en que una persona o un Estado, tiene la intención de generar un conflicto, los iraníes belicistas desean comprometer a su pueblo en otra de las tantas guerras santas del islam, esta vez contra el satanizado mundo occidental, gracias entre otras cosas, a que cuentan con la doble moral de chinos y rusos, que por claros intereses geopolíticos y geoestratégicos (ajenos a los de los chiitas), tras bambalinas apoyan y estimulan las conductas desafiantes de Irán.

      Los mutuos eventos hostiles incluyen el derribo de dos drones, uno estadounidense y otro iraní, la colocación de minas lapa contra algunos tanqueros con banderas occidentales, tensiones permanentes en las aguas internacionales frente al Estrecho de Ormuz, anuncios de Irán de incrementar los porcentajes de refinación de plutonio y uranio en sus plantas nucleares, advertencias de que la teocracia tiene a todo el pueblo iraní listo para librar una guerra contra Estados Unidos y sus aliados, y, el mas reciente el secuestro de dos buques tanqueros uno de bandera liberiana y otro de bandera británica.

      En plena campaña electoral para la reelección el presidente de Estados Unidos Donald Trump, no ha escatimado detalle relativo al tenso clima de amenazas mutuas, para reiterar que todas las opciones están sobre la mesa, al mismo tiempo que Israel ubicada en medio de más de 400 millones de habitantes musulmanes, cuyos gobiernos han desatado varias guerras contra el Estado judío, observa con precaución lo que allí sucede y mantiene activas todas las alertas de seguridad nacional, para retaliar de inmediato contra quien pretenda afectar su soberanía en integridad.

     Si bien es cierto que en la política y en la vida privada hay enemigos gratuitos y otros que se ganan en el ejercicio de la actividad diaria, y que por actuaciones de gobiernos anteriores de los países occidentales, que colonizaron o expoliaron la riqueza petrolera iraní, se ganaron muchos enemigos;  también es cierto que los nuevos gobernantes iraníes y viceversa, no pueden seguir ahondando odios y prevenciones, sin buscar otras opciones diplomáticas y de negociación, que saquen de la agenda el latente estado prebélico que existe desde 1979 entre Irán y Occidente, entre Irán y las monarquías sunitas del Golfo Pérsico, así como entre Irán e Israel.

      Para ganar espacio en escenarios de pacificación de espíritus, suspensión de la riesgosa diplomacia de micrófono mutua, y la toma de decisiones políticas que pueden desembocar en indetenibles acciones militares, se requiere que Rusia y China detengan la política subrepticia de instigar a Irán a proceder contra Estados Unidos y la Unión Europea, mientras sus diplomáticos niegan esa realidad desde Moscú y Pekín. La doble moral, venga de donde viniere, ha sido letal en la geopolítica, desde el inicio de la humanidad.

     Quizás un club de países con intereses económicos y geopolíticos sobre la yugular del petróleo como Richard Nixon denominó esta estratégica región, pudiera ser el primer paso para trazar hojas de ruta y acuerdos de entendimiento múltiple, que por su concepción y naturaleza puedan distensionar los ánimos y evitar una tragedia mayor para el planeta. De lo contrario, cada día sonarán con mas intensidad los tambores de guerra y las consecuencias serán impredecibles.

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     Especialista en geopolítica, estrategia y defensa nacional, autor de 35 libros sobre estos temas

     www.luisvillamarin.com

 

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