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Equivocación de Duque en temas de historia indica que Colombia necesita escuelas de historia y geopolítica

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    Geopolítica e Historia de Colombia

     La desafortunada salida en falso del presidente Iván Duque en Cartagena al asegurar en público, vía redes sociales que los padres fundadores de Estados Unidos incidieron en la independencia de Colombia de la corona  española, dio para críticas de altura por parte de académicos, sátiras agresivas por parte de sus adversarios políticos, y guachafita desmedida de quienes escudados en seudónimos inundan con lenguaje procaz las críticas al gobierno de turno.

     Curiosamente ninguno de estos circunstanciales "especialistas en historia de Colombia", llegó al meollo del asunto. Si somos honestos, así como muchos jueces perderían un exigente examen de conocimientos en derecho penal, o muchos de los docentes sindicalizados y especializados en protestas callejeras permanentes perderían una comprobación de conocimientos en sus áreas laborales, la verdad es que no solo el señor Iván Duque sino un elevadísimo número de funcionarios públicos ignora mucho de la historia patria. Eso por no citar a la mayoría de colombianos…

     La razón es sencilla: Ansiosos por ganarse un premio Nobel de Paz en 1983 y cediendo ante todo lo que le impusieran los terroristas de las Farc y el M-19, el entonces presidente Belisario Betancur dispuso que se suspendiera la cátedra de historia patria en los colegios y escuelas del país, a cambio de una mescolanza de geografía, valores cívicos y comentarios de historia acomodada a los intereses de los comunistas infiltrados en el magisterio. De allá para acá, perdimos la identidad académica nacional, por ende y con muy contadas excepciones, las generaciones de estudiantes de los últimos 35 años, a duras penas saben quien fue Simón Bolívar, a quien de paso los comunistas señalan como el primer marxista-leninista del continente.

      De remate, abundan los “intelectuales” modernistas, que aseveran que para qué sería útil conocer o estudiar la historia, si desde su “brillante” óptica eso no aporta nada a su fascinante visión del futuro del país. Aquí vale la pena recordar una frase que debería estar grabada en letras de oro sobre piedras de mármol en todos los centros académicos de Colombia, escrita por el jurista, filósofo, escritor y orador Romano Marco Tulio Cicerón, en el siglo I AC, obviamente mucho antes de que Colón llegara a América:

     “Si no se aprovechan las lecciones del pasado, el mundo permanecerá en su infancia intelectual, desconocer lo sucedido en otros tiempos es permanecer eternamente adolescentes”

     Quizás en la parte final de la lapidaria frase del romano Cicerón calce perfectamente con lo que nos sucede a los colombianos respecto a la historia y la geopolítica: “Desde el nacimiento como república hemos permanecido eternamente adolescentes” y de la propia cosecha le agregaríamos eternamente niños en conocimientos de historia y geopolítica, luego de que al ahora, benemérito y prohombre humanista y hasta “estadista” Belisario Betancur, se le ocurrió la fantástica idea de suprimir la cátedra de Historia en los centros educativos, con la venia de todos sus sucesores, que hasta el día de hoy siguen empecinados en repetir frases de cajón tales como “educación de calidad”, educación para el futuro, etc, etc….

     La historia es la madre de las ciencias sociales, y la geopolítica es una de las disciplinas que más cerca marcha de su gestora. A lo largo del devenir humano, las civilizaciones, los imperios, las guerras, los pactos de paz, las organizaciones transitorias de los llamados “órdenes mundiales”, los tratados internacionales, y las demás ciencias sociales derivadas o conexas, coinciden en que la historia, la identidad cultural y la proyección geopolítica de las naciones o los pueblos, son las que han fortalecido señoríos feudales, luego reinos, luego imperios, luego repúblicas, luego ligas de naciones, pangeografías, bloques económicos etc.

    El pequeño pero poderoso Estado de Israel es muestra fehaciente de esta realidad. Por necesidad de supervivencia y de continuidad de su sólida cultura, los israelíes desarrollan códigos y protocolos que les dan una férrea identidad como “el pueblo escogido por Dios” a partir de bases históricas, culturales, arraigo a su terruño Eretz Israel en la tierra prometida (así hagan parte de la diáspora), y una extraordinaria visión geopolítica que gravita alrededor de la indelegable seguridad nacional y el permanente crecimiento tecnológico.

    Otro ejemplo son los pueblos germanos, que a pesar de los tres intentos de crear y perpetuar un Reich, y la forma republicana después de la Segunda Guerra Mundial cuando su pueblo quedó inmerso en la divisiva guerra fría, después de caída del muro de Berlín Alemania se volvió a unificar a partir de sus raíces históricas, su proyección geopolítica y su identidad cultural. Hoy, la Alemania unificada es uno de los Estados más pujantes y poderosos del planeta.

     La lista sigue con el apego histórico que tienen con su identidad cultural y proyección geopolítica los franceses, los chinos, los japoneses, los ingleses, los holandeses, etc.

     Entre tanto en Colombia, por desconocimiento de la historia se repiten los mismos errores y las dirigencias políticas de turno miopes en asuntos de geopolítica, solo piensan en sus intereses personales. Prueba de ello la desintegración de la Gran Colombia derivada de la avaricia santanderista de crear islas aparte, la ignorancia manifiesta en proyección geopolítica de Páez en Venezuela y la mala fe del general Flores en Quito.

     Muerto el Libertador en 1830, iniciaron a pulular como sucede hasta la fecha, las ambiciones egocéntricas de quienes se autodenominaron bolivarianos, antibolivarianos, liberales, conservadores, nacionalistas, gólgotas, radicales, draconianos, socialistas, mas tarde de centro, de izquierda, comunistas, anapistas, verdes, moiristas, y ene calificativos más, de quienes como mesías de turno se autoadjudican predestinaciones para ser las soluciones radicales a los males del país.

     Por esa sencilla razón hemos transitado 200 años de vida republicana en medio de guerras civiles, cambios periódicos de constituciones, tránsito de “elegidos y predestinados” por la presidencia, ministros y embajadores nombrados a dedo por “roscas politiqueras” y congresistas que representan a muy pocos de sus élites en desmedro de quienes los eligen, pero lo más dramático, todos ellos alejados de los intereses y los padecimientos de quienes los eligen o los soportan en esos elevados cargos.

     En ese orden de ideas, la salida en falso por ignorancia manifiesta de la historia colombiana, cometida por el presidente Duque en Cartagena frente al máximo representante de la política exterior estadounidense, debería ser tema de un debate serio en el Congreso de la República y en los ministerios de Relaciones Exteriores, Cultura y Educación, para localizar a verdaderos historiadores no comunistas que hablen de historia sesgada, y con legítimos especialistas, rediseñar de manera urgente las mallas curriculares y los objetivos estratégicos de la reanudación de la cátedra de historia del país, ajustada a la realidad de los sucesos y a las evoluciones geopolíticas del mundo en cada etapa de la historia colombiana.

     Por su esencia, en términos generales, la historia es rica e inagotable en sucesos y en documentos que permiten interpretarla acorde con lo que sucede dentro del país y en su entorno, lo cual genera por extensión, visiones prospectivas y ayudas interactuantes para quien gobierne. En este sentido queda claro, que la historia y la geopolítica van de la mano.

     En consecuencia, todos los funcionarios públicos sin excepción incluidos docentes, militares, policías y funcionarios diplomáticos o consulares están obligados a estudiar la historia del país. Pero además los colombianos debemos conocerla desde niños, para que parafraseando parcialmente al venezolano Eduardo Calixto Pompa: Estudia historia y …“No serás cuando crecido el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos”.

      El desconocimiento de nuestra historia que demostró Iván Duque , no es un problema particular del presidente de turno, pues de seguro que muchos de quienes aprovecharon el error para irse lanza en ristre contra el mandatario, también ignoran mucho de la historia colombiana y de la proyección geopolítica del país. La misión es convertir esta debilidad en una oportunidad y comenzar a construir desde ya escuela integral de pensamiento histórico y geopolítico como parte de la visión proyectiva de Colombia. Lo contrario es seguir eternamente adolescentes o lo que es peor eternamente niños: en geopolítica e historia.

 

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

       Especialista en Geopolítica, Defensa Nacional y Estrategia

        www.luisvillamarin.com

      Luis Alberto Villamarin PulidoEl coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 35 libros en temas de su especialidad y miembro de la Academia Colombiana de Historia Militar, Academia de Historia del Huila y Sociedad Bolivariana de Colombia y presidente fundador del Centro de Geopolítica Colombia