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Mil millones de dólares de la CIA en Siria, pero la guerra civil continúa.

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    Geopolítica internacional

    Cover El cartel Farc (I)Por recomendación de Mike Pompeo Director de la Agencia Central de Inteligencia (C.I.A.), el presidente estadounidense Donald Trump ordenó clausurar uno de los programas encubiertos más costosos en la historia de su país, al finalizar de manera abrupta un proyecto iniciado por Barack Obama que funcionó durante tres largos años consecutivos para entrenar y dotar con armas de última generación en infantería ligera, algunas milicias rebeldes sirias que luchan para derrocar al dictado Bashar Al Assad.

   El problema se suscitó desde finales de 2014 con la incursión no consultada de Rusia en la guerra civil siria, que con la disculpa de bombardear las posiciones de los yihadistas de ISIS, atacó de manera sostenida e inmisericorde a las milicias apoyadas por Estados Unidos, Arabia Saudita y Qatar.

    Los críticos de aquella decisión de Obama radicados en el congreso estadounidense, se quejaron reiterativamente acerca de los gastos superiores a mil millones de dólares invertidos por la Casa Blanca a lo largo de la existencia del programa, con la circunstancia agravante que algunas de las armas suministradas por la CIA a los rebeldes  habían terminado en manos del Frente Al Nusra vinculado con Al Qaeda. Mientras tanto los críticos de Trump aseguran que el magante-mandatario terminó el programa en Siria, minimizar las tensiones con Vladimir Putin de Rusia.

    Visto desde otra óptica, el proyecto secreto de la C.I.A. en Siria, uno de los esfuerzos más costosos para armar y entrenar grupos rebeldes en el extranjero, desde cuando la CIA armó a los muyahidín en Afganistán durante la década de 1980, tuvo éxitos y fracasos. Los opositores dicen que fue temerario, caro e ineficaz. Los partidarios dicen que fue innecesariamente cauteloso, y que sus logros no fueron notables debido a que desde el principio de su implementación, la administración Obama tuvo muchas restricciones al respecto, razón por la que fracasó en última instancia.

    El programa pro rebeldes sirios tuvo períodos exitosos. Inclusive en 2015 cuando los rebeldes usaban cohetes anti-tanques, suministrados por la C.I.A. y Arabia Saudita, expulsaron a las fuerzas gubernamentales en el norte de Siria. Por desgracia y aunque Barack Obama lo supo a tiempo, a finales de 2015 la ofensiva militar rusa en Siria se concentró directamente en atacar a los combatientes respaldados por la C.I.A. Durante los ataques rusos murieron muchos combatientes anti-Al Assad, entonces la buena suerte inicial del ejército rebelde sirio se revirtió en fracaso y decepción.

    Por su parte, Trump ha criticado públicamente el esfuerzo desde cuando ordenó terminarlo. Después de que el diario The Washington Post informó sobre la decisión de la Casa Blanca, Trump comentó en twitter, que él estaba poniendo fin a "pagos masivos, peligrosos y derrochadores a los rebeldes sirios que luchaban contra Assad".

    Durante una entrevista con The Wall Street Journal, el presidente Trump dijo que muchos de las armas suministradas por la CIA terminaron en manos de Al Qaeda, en referencia directa al Frente Nusra afiliado a la Qaeda, que en contrasentido pero por obvia conveniencia por compartir el objetivo de derrocar  Bashar Al Assad, a menudo combate al lado de los rebeldes sirios respaldados por la CIA.

    El general Raymond A. Thomas III, comandante del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, dijo que finalizar el apoyo de la C.I.A. fue "Una dura decisión. Por lo que sé acerca de ese programa y la decisión de culminarlo, no fue absolutamente ninguna sorpresa para los rusos. Creo que se basó en una evaluación de la naturaleza del programa, de lo que estamos tratando de lograr, de su viabilidad en el futuro". La CIA no quiso comentar nada al respecto.

    El presidente Barack Obama había aceptado a regañadientes el programa en 2013 debido a que su administración estaba luchando para frenar el impulso de las fuerzas del gobierno sirio leales al presidente Bashar al-Assad. Pero pronto el apoyo estadounidense autorizado por Obama fue víctima de las alianzas que constantemente cambian en la guerra civil de Siria, sumado a la limitada visibilidad que militares estadounidenses y funcionarios de inteligencia tenían sobre lo que ocurría en el terreno con las milicias apoyadas por la Casa Blanca.

    Después de que los combatientes entrenados por C.I.A.  en Jordania cruzaban la frontera con Siria, surgían muchas dificultades para controlarlos. Algunas armas entregadas por la CIA a las milicias rebeldes terminaron en manos del Frente Al Nusra, porque les fueron robadas por los yihadistas o porque algunos de los rebeldes sirios cambiaron de bando y se unieron al grupo Al Nusrá, hechos que a la postre confirmaron los temores de muchos funcionarios de la administración Obama cuando comenzó el programa.

     Aunque el Frente Al-Nusra fue una fuerza de combate eficaz contra las tropas de Assad, su afiliación con Al Qaeda imposibilitó que la administración de Obama proporcionara apoyo directo a este grupo.

    Algunos funcionarios de inteligencia estadounidenses estiman que en agosto de 2017el Frente Al-Nusra tiene más de 20.000 terroristas en Siria, convertida en la filial más grande de Al Qaeda, a la cual le llegan permanentemente yihadistas de los cinco continentes. A diferencia de otros afiliados como Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), por instrucciones de la cúpula yihadista que entiende la importancia geopolítica mundial de lo que está en juego en Siria, el Frente Al-Nusrá se ha centrado en combatir contra el gobierno sirio, en lugar de conspirar mediante ataques terroristas contra Estados Unidos y Europa, como si lo han hecho las células de ISIS.

    En el verano de 2012, el general David H. Petraeus, para la época  Director de la C.I.A., fue el primero funcionario oficial estadounidense que propuso desarrollar un programa encubierto para entrenar y armar a los rebeldes sirios con el fin de contrarrestar a  las fuerzas del gobierno sirias que los abatían como patos en los campos de batalla.

    La propuesta del general David H. Petraeus generó un debate dentro de la administración de Obama, debido a que algunos de los asistentes cercanos a Obama opinaron que en el caótico campo de batalla de Siria sería casi imposible asegurar que las armas proporcionadas por la C.I.A. podrían estar fuera del alcance  del Frente de Nusra. Entonces, Obama rechazó inicialmente el plan de la CIA.

    No obstante, en 2013 Obama cambió de idea, al firmar una orden presidencial que autorizó a la C.I.A. para entrenar a de manera clandestina en territorio jordano a pequeños grupos de rebeldes. El cambio de concepto del presidente Obama se produjo debido al intenso lobby de líderes extranjeros, entre ellos el rey Abdullah II de Jordania y el primer ministro Benjamin Netanyahu de Israel, quienes argumentaron que Estados Unidos debería tomar un papel más activo para tratar de poner fin al conflicto sirio, antes que otras potencias terciaran en el campo de batalla.

    Debido a esas explicaciones y connotaciones político-estratégicas el programa encubierto de la CIA para entrenar rebeldes inició a desarrollarse lentamente, con el nombre de código “Timber Sycamore”. A mediados del año 2015 los grupos rebeldes respaldados por el C.I.A. habían alcanzado progresos significativos en contra de las fuerzas sirias, al atacar las áreas del país consideradas durante mucho tiempo como fortalezas del gobierno de Bashar Al Assad. La ofensiva ganó impulso después de que la C.I.A. y Arabia Saudita comenzaron a suministrar a los grupos rebeldes armas tácticas que destruían los tanques

     En contraste, el empuje rebelde en las provincias de Idlib, Hama y Latakia en el norte de Siria causó problemas a Washington. El Frente Al Nusrá, que a menudo luchaba junto a los grupos rebeldes apoyados por el C.I.A., se apropió de los logros territoriales, con la circunstancia agravante que Putin utilizó como una justificación para la ofensiva militar rusa en Siria, los éxitos del campo de batalla que se atribuyó Al Nusrá en 2015. En consecuencia, la campaña rusa de implacables bombardeos contra los combatientes respaldados por la CIA y las células terroristas de Al Nusrá, golpeó muy duró a los rebeldes y los obligó a replegarse.

     Además, el programa de la CIA en apoyo de los rebeldes sirios sufrió otros contratiempos, cuando oficiales de inteligencia jordana robaron parte de los arsenales de armas enviadas por la C.I.A, las cuales fueron vendidas en el mercado negro. De remate, en noviembre de 2015, un soldado del ejército jordano asesinó a tres soldados estadounidenses que habían estado entrenando rebeldes sirios como parte del programa de la C.I.A.

    Por la misma época, los funcionarios de la Casa Blanca encargados del  asunto, recibieron informes periódicos de que los rebeldes entrenados por la C.I.A. habían asesinado a varios presos y habían cometido otras violaciones de los derechos humanos. Esas informaciones forzaron a la CIA a suspender la cooperación con grupos rebeldes acusados ​​de cometer delitos.

    John O. Brennan, el último Director de la C.I.A. durante la era Obama, seguía siendo un defensor vigoroso del programa de apoyo a los rebeldes sirios, a pesar de las divisiones dentro de la agencia de espionaje en relación con la eficacia del proyecto. Pero, durante en el último año de la administración Obama, el programa de apoyo a los rebeldes sirios había perdido muchos partidarios en la Casa Blanca, especialmente después de que la principal prioridad de Obama en Siria se convirtió en combatir contra el Estado Islámico, también conocido como ISIS o ISIL, en lugar de derrocar el gobierno dictatorial de Bashar Al Assad.

    Así, con el respaldo de aviones rusos, las fuerzas del gobierno sirio comenzaron a recuperar gradualmente áreas cerca de la frontera turca, que habían sido bastiones rebeldes, y finalmente empujaron a muchos de los rebeldes a la sitiada ciudad de Alepo, que finalmente cayó en manos de las tropas del gobierno sirio en diciembre de 2016.

    Después de la posesión de Donald Trump en enero de 2017, hubo nuevas solicitudes de los rebeldes sirios para reiniciar a recibir el apoyo estadounidense, pero la evaluación de dicha petición no tuvo eco entre los asesores de la Casa Blanca. Atrás quedaron sepultados miles de sirios muertos, mil millones de dólares gastados, así como miles de viudas, huérfanos y desplazados como consecuencia de una guerra civil, a la que Rusia llegó de última, pero ha sacado las mayores ventajas geopolíticas y geoestratégicas.

 

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    Especialista en Defensa nacional, Estrategia y Geopolítica

     www.luisvillamarin.com

    El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 33 libros y más de 1200 artículos relacionados con su especialidad, además de ser panelista invitado en diversos medios internacionales de comunicación y analista permanente de CNN en español.

   Para leer los libros escritos por el coronel Villamarín, haga click aquí.

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