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Fallido ataque terrorista de ISIS en Times Square, impone reflexionar y actuar

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    Geopolítica del terrorismo islámico

    Cover El cartel Farc (I) El fallido ataque terrorista intentado el 11 de diciembre de 2017 en el complejo de transporte subterráneo del MTA en el icónico Times Square de New York, por parte del inmigrante bangladeshi Akayed Ullah, de 27 años de edad  y con seis de ellos de residencia permanente en Estados Unidos, revive una vez más realidades concretas de las motivaciones político-ideológica-religiosas de los yihadistas, del perfil de los terroristas, del modus operandi, de la naturaleza de su proceder, de los antecedentes inmediatos, de su comportamiento dentro del vecindario, y como lo hemos repetido en anteriores escritos de la inacción de las comunidades musulmanas, que se limitan a decir que ellos son pacíficos, que ese no es el islam, pero en realidad de ahí es que salen y al interior de sus comunidades es que se forman los yihadistas.

    Cover Estado Islámico ISISPor fortuna para las potenciales víctimas la bomba que llevaba adherida a su cuerpo Akayed Ullah, no explotó como él había preparado el atentado, sino que solo le causó algunas heridas y afectó a algunos transeúntes.

    Desde luego, el propósito era causar una mortandad de proporciones descomunales en vísperas de la navidad, como respuesta a la acción militar de Estados Unidos contra los yihadistas en el Medio Oriente, y quizás con el mensaje implícito del solidario rechazo musulmán a la reciente decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como la capital del odiado Estado Judío.

    En las primeras informaciones oficiales, las autoridades neoyorquinas aseguraron que el terrorista Akayed Ullah, reconoció pertenecer a ISIS, pero como suele suceder, con discreción y cordura se negó que haya vínculos con otras personas o redes dentro del país.

    En la práctica tal discreción está resultando costosa a los gobiernos occidentales, que para minimizar el pánico y dar sensación de seguridad a sus gobernados y a futuros turistas, afirman que se trata de personas radicalizadas por las redes electrónicas, que no tienen nexos visibles con otros yihadistas y en este caso que una vez más se impidió un ataque mayor.

     Lo negativo es que de tanto repetirse las acciones terroristas y de tanto repetir las autoridades que se trató de hechos aislados, se pierde la credibilidad y ganan los terroristas que a la larga demuestran que están en capacidad de atacar a quienes los declaran minimiados o derrotados. Esto exige una seria revisión y corrección.

     No obstante que el perfil de Akayed Ullah,lo pondría en la lista de sospechosos como yihadistas, al parecer ni la policía local del condado de Brooklyn en New York, ni el FBI ni las estructuras de contraterrorismo urbano de la capital del mundo, tenían datos precisos o indicios claros acerca de la militancia yihadista de Akayed Ullah. Por eso pudeo intentar el atroz ataque en Times Square.

    En la conducta de Akayed Ullah, hay detalles coincidentes con comportamientos de otros yihadistas, tales como la cercanía con el imam de su mezquita, visitas constantes a la mezquita a “orar”, inexplicado viaje a Bangladesh donde recibió entrenamiento y preparación para perpetrar el ataque terrorista, y comportamiento huraño o conflictivo con los vecinos, a quienes hostigaba parqueando el carro a la salida del garaje y al parecer escándalos de violencia doméstica.

    Todo lo anterior infiere que Akayed Ullah, tampoco es uno de los mal llamados lobos solitarios, ni un “radicalizado” por medio de redes sociales. Es un terrorista concientizado de manera sistemática por una red, que como es obvio deducir, lo envió a Bangladesh a entrenarse y lo convenció de perpetrar un atentado que de haber resultado “exitoso” para los criminales, habría causado conmoción universal desde la capital del mundo, pues se trataba  de un objetivo político-estratégico del más alto nivel delictivo.

    Este hecho debe motivar a los organismos de seguridad de los países occidentales afectados por la agresión yihadista, a centrar el foco sobre las comunidades musulmanas pertenecientes a países donde se ha multiplicado el accionar de ISIS, Al Qaeda y los Talibán como es el caso de Bangladesh o de la cuenca del Cáucaso, sin ceder obviamente en el esfuerzo de búsqueda dentro de las comunidades islámicas, provenientes de países con existencia histórica de los yihadistas.

    Por otra parte, este fallido ataque terrorista en una icónica estación subterránea de transporte urbano de New York, no es el último, ni se puede cantar victoria que los yihadistas están controlados, ni es una acción individual de un radicalizado por internet, ni las células dormidas entrenadas por Osama Bin Laden en Afganistán, dejarán de actuar contra las naciones occidentales de los odiados infieles, porque les falló un ataque, o porque se cayó una red completa, pues el objetivo a largo plazo es eliminar la cultura occidental e imponer la Umma o comunidad islámica extremista universal. Ese es su obsesivo y desfasado credo y por eso actúan así.

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     www.luisvillamarin.com

   Especialista en geopolítica, defensa nacional y estrategia

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