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Ataque a Siria a la luz de los principios de la guerra

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     Al cabo de una agitada semana de noticias nacionales e internacionales provenientes de Estados Unidos, -muchas de ellas manejadas con intencional sesgo para destituir a Trump originadas en la Casa Clinton que aún no supera la derrota electoral que propició el cuestionado magnate a Hillary en los últimos comicios presidenciales-, y ante la expectativa mundial de cuál sería la tan anunciada respuesta de Washington contra el régimen de Siria por el presumible uso de armas químicas contra su propio pueblo en la localidad de Duma, (uno de los últimos bastiones rebeldes sirios contrarios a Bashar Al Assad); finalmente, al amanecer del sábado 14 de abril de 2018, una coalición militar encabezada por Estados Unidos y acompañada por Francia e Inglaterra, según los atacantes golpeó la infraestructura de fabricación de armas químicas en Damasco, para que Bashar Al Assad no vuelva a atacar a su propio pueblo, con ese tipo de elementos bélicos prohibidos por las leyes internacionales.

    A la luz de los principios de la guerra surgen más interrogantes que respuestas a lo sucedido. Flota en el ambiente, la duda que tal vez este hecho no resuelve la guerra civil en Siria, ni detiene la desbocada injerencia rusa en ese país, ni impide las ambiciones geopolíticas de Irán, ni garantiza la seguridad de Israel, ni exime a los tres atacantes de retaliaciones terroristas, ni sacia el voraz apetito turco sobre Kurdistán y el norte de Siria, ni desaparece la amenaza de Isis, ni resuelve el problema geopolítico y geohumano de los kurdos, ni estabiliza a El Líbano, ni retira la ambición saudita de controlar todo el entorno musulmán, ni recupera la incidencia histórica en las últimas décadas de Estados Unidos en el Medio Oriente, pero tampoco deja claro cuál es el verdadero rol que de manera silenciosa está cumpliendo China en la convulsa Siria.

    Dadas las anteriores consideraciones, al confrontar lo sucedido al amanecer del 14 de abril en Siria mediante el “ataque de precisión”de bombardeos estratégicos por parte de una coalición militar temporal, frente a los diez principios universales de la guerra, aceptados por gran parte de las academias de altos estudios políticos y militares del planeta, surgen las siguientes reflexiones:

      1.       Objetivo:

     En medio de tanto despliegue mediático y opiniones encontradas de tirios y troyanos, aún no se sabe cuál era el objetivo político-estratégico del ataque. Se supondría que si las superpotencias militares occidentales asumen la decisión de actuar en Siria, no es para hacer despliegues temporales y parciales de fuerza, que solo contribuyen a prolongar el sufrimiento de siete años de guerra civil y barbarie en Siria, sino para  deponer el régimen tiránico de Bashar Al Assad y cortar su nexos con enemigos ideológicos, políticos y económicos de los atacantes.

     Al tratarse de un objetivo político-estratégico, la intervención militar aliada supone operaciones sostenidas planeadas a largo plazo, no un aventurado reconocimiento por fuerza de orden estratégico, para el cual no existe un plan de campaña sucedáneo. En síntesis, se supondría una acción de guerra, prevista y analizada para actuar en concordancia con la reacción de la contraparte, que no es solamente Siria sino de sus aliados, incluida la silenciosa China, además, de la necesidad compartida de los atacantes de erradicar de raíz el programa nuclear de Irán apadrinado por Moscú y Pekín.

     Pero si se trataba de un objetivo táctico sin ilación con un proyecto estratégico, que solo pretendía como parecería ser, mostrar los dientes a Rusia, Siria, Irán y China, mediante el ya consuetudinario y equívoco ataque aéreo contra un objetivo limitado, donde operaba una presumible infraestructura de armas químicas sirias; la experiencia acumulada indica que esto sería un error de cálculo estratégico, por la elemental razón que una guerra tan compleja como la siria, donde gravitan tantos intereses geopolíticos locales, regionales y mundiales, no se resuelve ni logra impacto sicológico de los atacantes que pretenden terciar con ingente poder aéreo, mediante una acción táctica contundente, pero aislada o por lo menos independiente de un plan estratégico.

     Sin objetivo claro, esta intervención aerotáctica de la colación señalada, profundiza más el problema, radicaliza más odios anti-yanquis y no soluciona nada.

     2.      Masa

      La masa militar en el ataque indica que se debe emplear todo o casi todo el poder decisivo en el momento y lugar precisos, sobre el objetivo principal. Infiere despliegue masivo del poder de combate con acciones sostenidas, sobre el eje de gravedad estratégico del adversario, para negarle su voluntad de lucha, privarlo de los recursos necesarios y someterlo a la voluntad del atacante.

     Sin objetivo decisivo y preciso, es imposible que haya empleo adecuado de la masa, con la circunstancia agravante, que si se prioriza una acción táctica solitaria, la masa que dicho en otra forma sería el potencial de guerra de la coalición, no aparece ante los ojos del atacado como una advertencia, sino como muestra de descoordinación y de incapacidad por lo menos temporal, para concentrar medios y recursos en el lugar adecuado para desatar una campaña sostenida.

       3.      Economía de Fuerzas

      La economía de fuerzas pretende, evitar desgastes innecesarios de hombres y recursos bélicos, pero no significa que se pueden desatar aventuras tácticas aisladas, sino por el contrario un uso adecuado y escalonado de la fuerza, a partir, de determinar capacidades de más probable adopción del adversario, destrucción de sus bases logísticas, bloqueo de su capacidad política internacional y supresión de la voluntad de lucha de sus combatientes.

       Ataques sorpresivos y arrogantes sin minar el estado sicológico del adversario, no conducen a la economía de fuerzas, sino que alebrestan al atacado, que como abejas agredidas en su panal, pican en todas las direcciones y obligan al atacante, o a retirarse sin la honra pretendida, o a caer en peligrosas guerras de desgaste.

      En ese orden de ideas, la decisión táctica de Trump de pretender un objetivo estratégico aislado de un plan coherente de campaña, podría conducir o al eventual retiro deshonroso de los pocos militares estadounidenses que apoyan a los rebeldes sirios y lo que sería más humillante para la Casa Blanca y el Pentágono: Que Putin se salga con la suya, y se aferre en Siria, evitando a su favor, que allí se repita la trágica experiencia de Libia, destruida por la ambición personal de Hillary Clinton, quien en 2011 soñaba con ser presidenta de Estados Unidos, y para el efecto, apadrinó el deseo de Nicolás Sarkozy de ocultar el apoyo del dictador libio Muhammar Ghadaffy a su elección presidencial en Francia, destruyendo el régimen  dictatorial del pintoresco coronel libio.

       4.      Unidad de mando

      Una cosa es un ataque preparado como parte de un plan estratégico que prevé campañas militares subsiguientes, e infiere una coalición militar a largo plazo dirigida por la Otán, y otra cosa es una coalición temporal y circunstancial, vista como una aventura táctica, que por su naturaleza podría no tener puerto seguro de llegada.

      Quien haya comandado tropas en agregación o de fuerzas combinadas, conoce perfectamente problemas internos de mando, sujeción, coordinación, aprovisionamiento, relevos de personal, definición de objetivos, empleo de medios bélicos, limitaciones operacionales y otras consideraciones que surgen en el terreno durante el planeamiento y ejecución de las operaciones.

     Por razones obvias estas realidades, no son ajenas en la conducción de ataques limitados y eventuales, como el  presentado en Siria por parte de la coalición temporal Estados Unidos-Inglaterra-Francia. Y no es fácil de la noche a la mañana que un comandante de tropas por experimentado que sea, concite la obediencia total y articulada a un plan tan ambicioso como como complejo.

      5.      Ofensiva

     La ofensiva se relaciona con la iniciativa y la acumulación de inteligencia táctica, técnica, estratégica, y política acerca de la capacidad de más probable adopción del adversario. Cuando se ataca a un objetivo adversario por sorpresa, entre otros propósitos se pretende destruir su efectiva capacidad de reacción, negarle recursos esenciales, o provocar su reacción para llevarlo a combatir en un terreno desfavorable para él. No es conveniente atacar sin conservar la iniciativa limitándose a la acción sicológica de la amenaza con acciones contundentes posteriores, porque esto solo funciona en las películas de acción.

     En la realidad, el agredido reacciona y busca la retaliación. El argumento del ataque de precisión tipo bomba atómica sobre Nagasaky e Hiroshima, funcionó porque Japón estaba formalmente en guerra contra los aliados y porque sus reservas militares estaban exiguas, pero además porque Estados Unidos se apropió de la reconstrucción del país ocupado, o sea, conservó la iniciativa y lo convirtió en un aliado estratégico a largo plazo.

     En el caso del ataque a la presumible infraestructura de fabricación de armas químicas en Siria, no hay una guerra declarada contra Estados Unidos, Rusia no planea plegarse a los dictados del Pentágono desocupando territorio sirio, y de contera, el gobierno de Trump tampoco tiene en mente terminar la guerra civil en Siria, ocupar el país y construir un aliado estratégico a largo plazo.

     Todo esto indica que no hay concepción clara de mantener la iniciativa táctica y estratégica sobre la actualidad y el futuro de Siria, sino el deseo de demostrar capacidad militar impactante, disparando inclusive viejos misiles Thomahawk repotenciados que por su longevidad podrían estar próximos a ser destruidos, para dar paso a dotaciones con armas inteligentes de nueva generación.

     6.     Maniobra

      Aunque anunciada con mucha antelación, la maniobra aerotáctica de la coalición temporal contra la presumible infraestructura de fabricación de  armas químicas en Siria fue sincronizada, rápida y al parecer efectiva sobre los blancos terrestres previamente determinados, sirvió para que el presidente Trump dijera al mundo que “cumplió la misión” y a los gobiernos de Francia e Inglaterra para justificar un ataque aéreo contra el brutal régimen sirio, en la práctica se quedó en el plano táctico sin causar afectaciones estratégicas al gobierno de  Bashar Al Assad o a las presencia de Rusia en Siria, que en esencia, son las dos claves de la prolongación de la sangrienta guerra civil siria y de los presumibles ataques con armas químicas contra su propio pueblo.

     7.      Seguridad

     La seguridad del anunciado ataque estuvo en riesgo debido al exagerado protagonismo mediático del presidente Donald Trump, mediante mensajes enviados desde su cuenta de Twitter, respecto a su intención político-estratégica de atacar a Siria, quizás, más con el velado ánimo de satisfacer su vanidad de ser el hombre más poderoso del planeta, que por sentar las bases de una solución a corto y mediano plazo de la guerra civil en Siria y las connotaciones geopolíticas y estratégicas, derivadas de la prolongación de este sangriento conflicto, que cuenta con la amenazadora presencia de Rusia en ese escenario, contra los intereses geoestratégicos de la OTAN.

      8.    Sencillez

      Por tratarse de una acción táctica temporal, fue relativamente fácil para los atacantes ejecutar una operación rápida y limitada, pero también es cierto que todos sus efectos iniciales dependen de la continuidad de las operaciones, de definir objetivos estratégicos concretos. En resumen, de conservar la iniciativa, de preparar y desarrollar un plan de campaña convincente que indique a Rusia y China que la intención de la OTAN no solo de Estados Unidos, es retirar la presencia rusa de Siria y derrocar a Bashar Al Assad para reconstruir a Siria autónoma, alineada con los intereses geopolíticos occidentales y no con la desmedida expansión geopolítica  rusa.

     Pero, para lograr esos efectos se requiere mucha presión diplomática, sanciones económicas fuertes, mayor desarrollo tecnológico de Occidente, y si la OTAN se comprometiera en acciones militares, realizar maniobras contundentes y sostenidas, no improductivos ataques tácticos temporales sobre instalaciones desocupadas, debido a que se advirtió al defensor que para allá iba el ataque. Así no hay sencillez que valga.

      9.     Sorpresa

     El ataque de la coalición temporal contra la supuesta infraestructura de fabricación de armas químicas en Siria, no tuvo ningún grado de sorpresa pues fue muy anunciado y era previsible para la fecha de su ocurrencia, entonces no se puede enmarcar dentro de los principios de la guerra, pues a pesar de no mediar declaración formal de guerra de Estados Unidos contra Siria, se limitó a enviar advertencias, que en contraste si son interpretadas como actos de guerra por el entorno chiita extremista, y desde luego alienta a Hizbolá para atacar objetivos estadounidenses, franceses o ingleses en el mundo, o desde luego, al odiado vecino sionista en Israel.

    Al carecer de sorpresa, ser pierden el objetivo y la iniciativa, se malgastan recursos bélicos, se afecta la moral de las tropas para futuras acciones en ese teatro de operaciones, y como ya se dijo, se estimula el deseo de retaliación de los afectados.  Perder la sorpresa, a menudo causa el efecto contrario al deseado en la intención estratégica del atacante.

       10.Apoyo de la población civil

      No es posible medir por ahora, el grado de favorabilidad que esta aislada acción táctica contra Siria pueda producir entre los pobladores civiles de los países aliados en la coalición temporal. Se supone que los mandatarios de estas naciones pretenden ganar réditos electorales futuros con este ataque, pero del dicho al hecho hay mucho trecho.

     Por el lado de la población siria, supuestamente beneficiada con este ataque contra Bashar Al Assad, es imposible medir el grado de apoyo hacia Estados Unidos cuyo gobierno abanderó la acción. Quizás el efecto sea contrario, pues en suelo sirio siempre se cuestiona que el apoyo aerotáctico de esa envergadura no sea permanente, que no haya claridad política en Washington respecto a la salida de Bashar Al Assad del poder, y sobre todo que la Casa Blanca haya permitido que Rusia se adueñara del ambiente operacional  en Siria.

     Para Putin, su aparente prudencia en torno a los anuncios belicosos de Trump se constituye en un éxito político-estratégico dentro del entorno chiita encabezado por Irán, alebresta a la teocracia de los ayatolas en Teherán para seguir empeñados en el proyecto nuclear, empodera a Hizbolá en El Líbano e induce a Israel a eventuales acciones de autodefensa.

     Y para China es un logro super-estratégico de su aparente pacifismo, pues saca la brasa con mano ajena, aparenta no estar comprometida en lo que allí suceda, pero tiene el as bajo la manga para presionar a Estados Unidos cuando le de la gana, por medio del locuaz mandatario norcoreano o la imposición de más aranceles a los productos estadounidenses.

      En conclusión, un breve pero puntual análisis político-estratégico y geopolítico los diez principios de la guerra frente al ataque de la coalición temporal encabezada por Estados Unidos contra la presumible infraestructura para fabricación de armas químicas en Siria, tiene mucho de aparente éxito táctico temporal, pero también mucho de error estratégico sostenido en el tiempo.

 

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      Especialista en defensa nacional, geopolítica y estrategia

       www.luisvillamarin.com

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