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Trump se equivoca si retira las tropas de Siria

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      Geopolítica internacional

     El reciente anuncio del presidente Donald Trump para retirar definitivamente a 2000 miembros de las Fuerzas Militares estadounidenses que desde hace varios años venían apoyando a la coalición rebelde anti-Assad en Siria y de paso legitimando las aspiraciones geopolíticas válidas del pueblo kurdo, favorece ampliamente la intención geopolítica expansiva de Rusia, China e Irán sobre el Medio Oriente, aumenta las posibilidades de consolidar el arco chiita, pone en riesgo la seguridad estratégica de Israel, amenaza el futuro de la tranquilidad de Europa Occidental, facilita la presencia rusa en el mar Mediterráneo y pone en mayor tensión, la ya tensa balanza geopolítica del planeta.

    Imprevisible y mediático, Trump hizo este anuncio, y con el dio pie a sus contradictores políticos y académicos para que bullan sonoras críticas en contra de sus políticas interiores y exteriores, e inclusive el diario The New York Times, plantea que esta decisión podría ser una cortina de humo, para ocultar los múltiples y permanentes problemas derivados de su no aclarada relación con Rusia, las condenas a sus exasesores, las declaraciones ofensivas de Trump contra algunos e ellos, o las investigaciones en curso, que cada semana destapan los medios de comunicación en Estados Unidos.

    Sea cual fuere la razón que tuvo Trump para hacer este anuncio, a la luz de la geopolítica y de la estrategia, no cabe duda que se trata de un error, madurado por circunstancias políticas que no coinciden con la tradicional política exterior estadounidense desde las épocas del secretario de Estado John Milton Hay a comienzos del siglo XX, y que por su naturaleza conceden mayores ventajas a la ambición geopolítica y geoestratégica de China y Rusia a nivel global, y de paso alimenta la guerra fría entre Arabia Saudita e Irán, así como la impostergable necesidad de Israel de defenderse de los ataques aéreos, terrestres, e inclusive potencialmente nucleares de Irán contra el Estado judío.

     La guerra civil siria se convirtió en el escenario propicio para que los actores geopolíticos mundiales, regionales y locales tomaran parte en este conflicto en aras de sus intereses particulares. Allí se fortaleció el grupo terrorista Estado Islámico-ISIS, Arabia Saudita y las monarquías del Golfo Pérsico apoyan a los rebeldes del Ejército Libre de Siria, Estados Unidos apoya a las fuerzas kurdas, la inteligencia pakistaní apoya a Isis y Al Qaeda, Rusia metió a la brava a sus tropas y se autoadjudicó la defensa de la legitimidad del régimen de Bashar Al Asssad.

     Irán envía milicias chiitas y se apropia del control político-militar de amplios sectores en Iraq, Turquía desea quedarse con un amplio sector del terreno sirio y de paso ataca sin conmiseración a los kurdos, e Israel acude a menudo al principio de la defensa activa, para atacar objetivos limitados en territorio sirio, donde se detecta apoyo a Hamás y otros grupos terroristas palestinos.

   Cover El cartel Farc (I)De paso el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, encontró la fórmula mágica para no negociar la existencia de dos estados, debido a que al hacerlo permitiría que su vecindario palestino se convirta en un foco de yihadismo, contra el “odiado estado sionista”.

    Al subir al poder, el presidente Trump visitó a Arabia Saudita donde negoció una millonaria venta de armas de última generación, algunas de las cuales han sido utilizadas por Arabia Saudita para combatir contra los rebeldes yemeníes apoyados por Irán, y esta relación se complicó más con el asesinato de un periodista saudita en Turquía, según la CIA; por orden del príncipe Bin Salman, pero en este caso, la Casa Blanca miró para otro lado.

    Obviamente esas dos medidas del gobierno Trump apuntaron a negar espacio geopolítico a Irán y por extensión a Rusia, pero en contraste, al retirar la presencia militar de Siria, Estados Unidos perdería todo lo ganado al respecto, permitiendo que Rusia convierta a Siria en una colonia pro-moscovita con visión terrorista interna y externa en apoyo de Hizbolá, grupo extremista enemigo declarado de Estados Unidos e Israel.

    En ese orden de ideas los reclamos del general Joseph Votel, Comandante del Comando Central de Estados Unidos y de Brett H. McGurk el enviado especial del gobierno de Estados Unidos para observar el combate contra ISIS, sumados a las ácidas críticas de demócratas y republicanos dentro y fuera de Estados Unidos, indicarían que una vez mas el presidente Trump, no concita con sus asesores inmediatos decisiones trascendentales de la política exterior de su país, que no dimensiona la gravedad y el alcance de las mismas, y que desconoce o no interpreta adecuadamente, la dimensión de las ambiciones geopolíticas de los enemigos declarados de su país.

     Probablemente y ante la catarata de críticas en su contra, y como ya se ha vuelto costumbre el mediático mandatario estadounidense se verá obligado a reversar la decisión de retirar la presencia militar de Siria, habida cuenta que sería una traición a los kurdos sirios que han combatido con sangre, sudor y lágrimas contra ISIS en Siria y que guardan en su memoria, que las administraciones de Bush y Obama, traicionaron a sus pares kurdos iraquíes, después de que los utilizaron en la guerra contra Al Qaeda, tras la caída de Saddam Hussein.

    Uno de los riesgos de esta desacertada concepción política de la administración Trump, es que pierdan definitivamente el hasta ahora leal apoyo kurdo y alimenten otro adversario político e ideológico, de los tantos que ya tienen en el mundo. Máxime, que la guerra civil de Siria

    La proyección geopolítica de un Estado sustentada en la política exterior de los gobiernos de turno, no puede depender del estado anímico o personal del presidente en ejercicio, sino de una estrategia a largo plazo. Esa había sido hasta ahora la línea de conducta diplomática de Estados Unidos, la cual ha sido ejemplo y referente para muchos países en el mundo, pero con la administración Trump han primado la improvisación y la improvidencia en estos aspectos. Y lo peor, es que de allí dependen la paz del mundo y las vidas de millones de seres humanos, que terminarían inmersos en múltiples guerras derivadas de este tipo de decisiones apresuradas.

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    Especialista en Estrategia, Geopolítica y Defensa Nacional

    www.luisvillamarin.com

     El coronel Luis Alberto Villamarín es autor de 35 libros y mas de 1600 artículos relacionados con los temas de su especialidad