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Ataque terrorista en Israel ¿preludio de guerra generalizada?

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     El ataque terrorista contra un grupo de cadetes israelíes, perpetrado hoy 8 de enero de 2017 en la zona de Jerusalén Occidental, por parte de un palestino cercano a ISIS,  quien arremetió con un camión contra los jóvenes militares en el momento que desembarcaban en un punto de observación para que la guía turística les explicara parte de la historia de Israel, es un muy mal presagio para la frágil estabilidad de la región y por su naturaleza podría ser el primer puntal para la generalización de violencia en la región, derivada de las guerras civiles en Irak y Siria, debido a los sensibles componentes geopolíticos circundantes, las complejas relaciones de Israel con Estados Unidos, y la consabida respuesta que se espera del gobierno de Netanyahu contra los grupos terroristas asentados en Gaza y Cisjordania.

     Pese a que la prensa internacional reseña el hecho como un ataque terrorista más, de los ocurridos durante los últimos días, atacar a Israel después de la inoportuna acción diplomática de Barack Obama al guardar silencio cómplice en la ONU a una sanción contra Israel por construir viviendas para judíos en los llamados “territorios ocupados” de Cisjordania, es una acción que trae consigo connotaciones político estratégicas de incidencia en la paz del mundo y desde luego generan un difícil escenario para la venidera política internacional de Trump, que se avizora muy enredada, para Estados Unidos y para el resto del planeta.

    Como lo anotamos en anterior escrito, el espaldarazo de la ONU a las ambiciones palestinas, obviamente será usado por los terroristas palestino para invocar nacionalismo, muerte al enemigo sionista, no a la existencia del Estado de Israel, más intifadas, más “mártires” en acciones suicidas y las aplastantes respuestas de las Fuerzas de Defensa Israelí, tan conocidas y también tan cuestionadas por los analistas que no han vivido de cerca la realidad de las guerras contra el terrorismo.

    El asunto es más complejo esta vez, porque a pesar de que desde hace varias décadas chiitas y sunitas árabes han apoyado con hombres, armas, entrenamiento y dinero a los fedayines palestinos, en esta ocasión hay elementos geopolíticos y geoestratégicos entrelazados con este problema, que por su naturaleza podrían desencadenar una catástrofe mayor con extensión a los cinco continentes.

    Como es conocido, la guerra fría entre Irán (chiita) y Arabia Saudita (sunita) se ha extendido desde 1979 hasta Pakistán que posee capacidad nuclear y tiene relaciones ambivalentes con USA, al proyecto nuclear en Irán, a la reclamada autodefensa de Israel, a la Primavera Árabe que depuso a los gobernantes tiránicos nacionalistas prooccidentales, al enraizamiento de Hizbolá en El Líbano y Siria, a las dos inmanejables guerras civiles en Irak y Siria, a la intromisión de Rusia en el ajedrez del Medio Oriente y el Norte de África, a la guerra civil en Yemen, a la doble moral del gobierno Obama frente a ese problema, a la extensión del conflicto civil a Turquía, a la multiplicación de mezquitas, madrasas y jihadistas en los Balcanes y el Cáucaso y a la sensación más evidente en el mundo que una mecha mal prendida podría degenerar en una guerra de proporciones incalculables.

    Aunque los palestinos están divididos entre quienes aceptarían convivir con el Estado de Israel encabezados por la Autoridad palestina de Cisjordania, y los radicales de Hamas asentados en Gaza que desean que Israel desaparezca del planeta, el problema es que detrás de ellos están los poderes sunitas y chiitas, que apoyan el terrorismo y la política de cada agrupación, mediante la instigación a la guerra. Irán apoya a Hamas por medio de Hizbolá y los jeques sunitas cuestionados por apoyar a Al Qaeda e Isis, también envían recursos a los palestinos radicales para que hagan la jihad contra el odiado enemigo sunita.

    A largo plazo, Irán planea construir un arco chiita que abarque Irán, Irak, Siria, El Líbano y La Palestina que quedaría luego de destruir a Israel; para luego extenderlo a Afganistán, el sur de Europa y el Norte de África. Por su parte Arabia Saudita encabeza la ambición geopolítica sunita de los reinos del Golfo Pérsico, Jordania y el Norte de África, pero a la vez también desea minimizar o destruir a Israel.

    Debido a que la guerra fría entre sauditas e iraníes extendida a sus satélites, afecta por parejo a Israel, el primer ministro Netanyahu ha sido reiterativo en que su país si quiere solución de dos estados, pero hasta que se normalice la paz en la región, pues según su óptica territorio que no esté controlado con la dinámica que lo hace Israel, cae en manos del yihadismo.

    Por su parte ISIS que no había aparecido físicamente en Israel, había anunciado con anterioridad que el conflicto palestino es uno de sus objetivos, aunque no el principal, por ende tarde o temprano llegarán a Tel Aviv y Jerusalén. La inteligencia militar israelí tiene muy claro, que los jihadistas de la Península del Sinaí adscritos a ISIS y muy activos en Egipto, tienen contactos de todo tipo con extremistas de la Franja de Gaza, y que sin importar que Hamas recibe apoyo chiita, otras fracciones islamistas son sunitas, en un escenario de divisiones y líneas de pensamiento yihadista consuetudinario entre los radicales palestinos.

    De remate, por complicidad o por incapacidad dependiendo como se escenifiquen los periodos de guerra israelí contra el terrorismo, las autoridades egipcias han sido incapaces de combatir en su propio suelo a los yihadistas de la península de El Sinai, por ende su cooperación con Israel para evitar el flujo de hombres, materiales y dinero hacia Gaza, ha sido precaria.

    Lo obvio es esperar una reacción contundente de Israel contra los terroristas incrustados en territorios palestinos, más apoyos subrepticios de chiitas y sunitas para los palestinos, más tensiones entre Israel e Irán, oportunismos de Rusia para incentivar a Siria a que reclame militarmente los Altos del Golán en poder de Israel, acciones preventivas de Israel en El Líbano y Jordania y desde luego nuevas y agresivas acciones terroristas en Israel, Siria, El Líbano, Turquía etc.

    El ajedrez está muy enredado para Donald Trump, su equipo de trabajo y sus aliados europeos. Un mal paso y el incendio se puede extender a los cinco continentes, pues Putin está obsesionado por generar el caos y poner a Rusia a la cabeza de las naciones que desde su óptica bloquearían el poderío integral de Estados Unidos. Por eso mete la nariz en todas partes y estimula acciones que podrían desencadenar en algo peor.

 

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     www.luisvillamarin.com

     Especialista en Defensa nacional, Geopolítica y Estrategia.

       El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es analista de asuntos estratégicos, autor de 31 libros acerca de los conflictos internacionales, la geopolítica, la seguridad y la defensa nacional, cinco de ellos relacionados con el terrorismo islámico titulados Martes de HorrorNarcoterrorismo la guerra del nuevo siglo, Conexión Al Qaeda, Primavera Árabe e Isis-Estado Islámico. Además tiene en preparación la obra titulada Geopolítica del Terror.

     Para leer estas obras haga click sobre cada una de las siguientes portadas.

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