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La salvación de Colombia y las Fuerzas Armadas está en un movimiento político encabezado por la reserva activa

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     Análisis del conflicto colombiano

     En contraste con el cuestionable optimismo que despliegan el presidente Santos  y el incompetente ministro Rodrigo Rivera en torno a la seguridad nacional, el desarrollo integral y el futuro del país; los hechos y los testimonios de los colombianos de a pie demuestran lo contrario.

    Los excelentes logros de las Fuerzas Armadas en desarrollo de la Estrategia de Seguridad Democrática fueron manipulados por Santos, para engañar a nueve millones de colombianos que equivocados creyeron en sus cantos de sirena; y por Rodrigo Rivera, que inconsciente de su limitación funcional para liderar, se cree el próximo presidente; es decir está en competencia política con Santos quien por su parte está más inmerso en su potencial reelección presidencial, que en gobernar.

    Y, mientras Santos y Rivera disputan protagonismo mediático; lenguaraz y camaleónico el ministro Vargas Lleras, hace su propia competencia contra ellos. En ese orden de ideas, el cuadro político es sintomático, porque el Congreso está untado hasta los tuétanos de politiquería e incompetencia, y de remate, las altas cortes están permeadas por presumibles casos puntuales de corrupción y politiquería:

     En últimas, el sacrificado es el pueblo colombiano. Los que pagamos impuestos para que los corruptos y politiqueros lo devoren a dentelladas famélicas e insaciables.

    Los hechos recientes corroboran este enredo. La Corte Suprema de Justicia  falta al respeto a la dignidad de la patria, niega la validez de los archivos electrónicos de Raúl Reyes y uno de sus ilustres magistrados pide por los medios de comunicación respeto a sus “sabias” decisiones. Si esos son los sabios como serán los ignorantes, diría cualquier analista externo… Y así sucesivamente.

    Todo lo anterior indica que Colombia está al borde del colapso final de las instituciones, pues el dinero obtenido de manera non sancta y el facilismo se tomaron al país. Así, la política partidista o de grupúsculos, se convirtió en el fortín de los delincuentes de cuello blanco, los prevaricadores, los instigadores de la rapiña y la voracidad sobre el presupuesto, y el deseo de manipular las normas para tomar venganza personal contra sus adversarios, sin importar el daño causado al país.

     Pero como la solución no es diagnosticar sobre lo ya diagnosticado, sino aportar propuestas concretas para resolver los males que nos aquejan, parece ser que la única opción que queda para enderezar el  camino del país, es conformar un movimiento político de integración nacional liderado por la reserva activa, con programa de gobierno, objetivos nacionales concretos, estrategias definidas y presencia en todo el territorio nacional.

     La explicación es sencilla:  Por formación y vocación los militares profesan patriotismo y amor por Colombia, condición básica de la cual carecen casi todos los politiqueros y juristas que obran por amor al dinero o por otros mezquinos intereses.

    Además, todos los oficiales reciben formación teórica y práctica en seguridad nacional. Su experiencia en el campo de batalla contra el narcoterrorismo es amplia y precisa acerca de las intenciones del brazo armado del Partido Comunista y los narcotraficantes. Por ende saben y conocen cual es la forma de acción cívico-militar integral para combatir a todas las bandas criminales.

    Como complemento a esta realidad, los militares trasiegan por todo el país y a lo largo de la carrera reciben información privilegiada acerca de la situación social, política, económica y cultural de cada una de las regiones naturales colombianas. En síntesis, conocen de primera mano, las debilidades, fortalezas, oportunidades y acciones necesarias para desembotellar las regiones y articular la Colombia rural con la urbana.

     Los conocimientos teóricos y prácticos de geopolítica de los militares, son valiosos y útiles para el necesario cambio de las corruptas y arcaicas estructuras gubernamentales colombianas. Por experiencia en el terreno, las Fuerzas Militares y la Policía, conocen la importancia de construir obras de infraestructura, verbigracia aeropuertos internacionales a la altura de los mejores del mundo, puertos marítimos y fluviales con facilidades y tecnología actualizada, carreteras y puentes de alto nivel, no las trochas con pavimento débil, que como monumentos a la corrupción pululan por todo el territorio.

    Quien haya participado en operaciones contra el terrorismo comunista rural, conoce a fondo las necesidades socio-económicos de los campesinos para desarrollar industrias agropecuarias dignas, que les permitan cultivar y sacar sus productos, con pagos justos y equitativos.

     A estas cualidades por no citar más, se suman la disciplina y el infatigable deseo de trabajar que caracteriza a quien ha portado las armas de la república, con vocación de servicio, con sacrificio, con abnegación y sin ambiciones políticas personales.

    Acostumbrados a trabajar en equipo, a planear antes de ejecutar, a calcular riesgos, a administrar recursos,  a liderar comunidades, a estudiar el entorno sociopolítico, sin duda Colombia tiene un caudal de talentos y fortalezas sin explotar dentro de la reserva activa de la Fuerza Pública.

    La manifestación del 31 de mayo de la reserva activa demostró a Colombia y el mundo que hay una fuerza política que está en proceso de despertar. Primero ante la deslealtad manifiesta del presidente Santos y su ministro Rivera, que en forma cínica y mentirosa, pretenden desconocer los derechos salariales legítimos de quienes en contraste lo sostienen en sus inmerecidos cargos.

     Segundo, pese al oportunismo electorero de tres congresistas que quieren sacar ganancias del río revuelto, el capitán Fierro ha señalado un derrotero primario con su organización Analvet, que si es explotado con visión de conjunto y de unidad a partir de un movimiento político conciso, puede ubicar entre seis y diez senadores, apropiarse de las comisiones de defensa y seguridad nacional en el Capitolio y concretar con el presidente de turno que el Ministro de Defensa sea alguien que sepa del tema y que sea leal y no un traidor con las Fuerzas Militares y la Policía.

     Tercero, se pude parafrasear parte del discurso de Acevedo y Gómez: No se pueden perder estos momentos de efervescencia y calor… No hay duda: Solo un movimiento político de acción integral con objetivos estratégicos a largo plazo, liderado por la reserva activa, puede salvar a Colombia y a la Fuerza Pública, antes que los cómplices de las Farc, en asocio con el Foro de Sao Paulo y el mejor nuevo amigo de Santos, logren el cometido de desarticular el último y único bastión de la institucionalidad: La Fuerza Pública.

     Es un proyecto político posible y probable, en el cual pueden participar todos los colombianos honestos y con vocación de servicio que quieren integrarse con las reservas de las Fuerzas Militares y la Policía, para entre todos construir un país próspero, que defienda la iniciativa privada, que limite el estatismo parasitario del socialismo del siglo XXI, que combata de manera integral a todas las expresiones de narcoterrorismo, que invierta en educación, investigación científica, infraestructura, seguridad social y sobre todo que con hechos enseñe a la nación entera a amar este bello país.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Analista de asuntos estratégicos

www.luisvillamarin.com