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Constante actividad terrorista de las Farc, consecuencia lógica de su Plan Estratégico

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      Operacion Sodoma - Mono Jojoy narcoterrorismo comunista      Complot contra Colombia Caratula  La Selva Roja - Libro por Luis Alberto Villamarin PulidoAnálisis del conflicto colombiano

        Las constantes oleadas terroristas de las Farc, realizadas durante lo que ha transcurrido del  gobierno Santos, no son simples coletazos ni patadas de ahogado, ni acciones aisladas tendientes a hacerse notar, como se ha afirmado por diferentes fuentes en los medios de comunicación.

    Son acciones previstas y ajustadas a los lineamientos del Plan Estratégico del grupo terrorista, manejado al dedillo por el Secretariado, los cabecillas de bloques, comandos conjuntos y frentes, pero absolutamente desconocidos por la triunfalista dirigencia política, la academia y los medios de comunicación ansiosos de la chiva del momento, siempre, sin profundidad analítica.

    Hace casi 30 siglos el estratega militar chino Sun Tzu escribió: Se debe atacar y derrotar la estrategia del enemigo, no solo al enemigo. Así se corrobora con lo sucedido en Colombia con las muertes en combate de Raúl Reyes, Alfonso Cano el Mono Jojoy, el Negro Acacio, Martín Caballero y otros cabecillas.

     Cayeron importantes cabezas del grupo terrorista pero el Plan Estratégico de las Farc siguió latente. Timochenco volvió a la trillada farsa de jugar con la vida de los secuestrados, igual a lo que hicieron sus antecesores en Casa Verde en 1984, en Caracas y Tlaxcala en 1991-92 y en el Caguán en 1998-2002; al mismo tiempo que sus estafetas, cómplices y correligionarios como Rojas Puyo, el Partido Comunista, Colombianos por la Paz, el Movimiento Continental Bolivariano, las Madres de la Plaza de Mayo, y el Foro de Sao Paulo, han buscado de manera sucesiva la legitimación del grupo narcoterrorista.

      Por el afán mediático derivado del oportunismo demagógico y de la intencionalidad electorera, la dirigencia política colombiana ha navegado en un mar de especulaciones y suposiciones aventuradas. Cada  gobierno ha dado un mote a las cuadrillas de las Farc y sus acciones bélico-políticas, pero ninguno se ha comprometido a combatir la fuente de la agresión, el caldo de cultivo, o la estrategia integral del narcoterrorismo comunista.

      Se ha hablado a la ligera del fin del fin, de la cercanía del final de las Farc, de la desaparición de las Farc de Cundinamarca, que Chávez se volvió buena persona y ahora es el nuevo mejor amigo de Santos, que la dictadura cubana merece la suspensión del embargo económico impuesto por Estados Unidos, que Lula y Dilma Rousseff actúan de buena fe, que Rafael Correa ya no es proterrorista, y un  sartal de insensateces mas.

     Desde Guillermo León Valencia hasta Juan Manuel Santos, todos los presidentes sin excepción han creído que la solución al problema es el combate militar, y para el efecto, han lanzado a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional a enfrentar un combate de desgaste y sacrificios prolongados, punto en el que  radica el éxito de las guerrillas.

      Ninguno de los gobernantes desde 1964 hasta la fecha, ha ideado una estrategia integral enfocada a desbaratar la estrategia del Partido Comunista y las Farc. Hasta cuando hubo militares a la cabeza del Ministerio de Defensa, el problema estuvo controlado, aunque no resuelto, debido a la ausencia de los demás ministerios en la solución del mismo.

     A partir de 1991, la situación agravó debido a la incompetencia de todos los ministros civiles de Defensa, que han llegado a ese cargo solo para buscar prebendas políticas personales, incrementar la burocracia y tener el control del ingente presupuesto. (Por algo será).

      Ninguno de ellos, ha formulado líneas estratégicas interactuantes que emanen del alto gobierno y lleguen hasta el nivel operativo de las tropas, como objetivos nacionales, regionales y locales dentro de un ensamble político-militar, político-estratégico y táctico operacional.

      La diferencia es clara. Mientras las tropas son enviadas al campo de batalla a combatir y dar de baja bandoleros como única y principal misión sin articulación de soluciones integrales de Estado, cada cuadrilla de las Farc ocupa un espacio geoestratégico en cumplimiento de los lineamientos del Plan Estratégico con misiones precisas de acciones armadas, reclutamiento, propaganda, finanzas, organización de las bases de apoyo, inserción de células del Partido Comunista Clandestino, despojo de tierras, activación de milicias bolivarianas y estructuración de amplias zonas de apoyo.

      Dentro de ese esquema las Farc tienen tiempo, espacio y núcleos humanos ideologizados por el Partido Comunista Colombiano, apropiados para la guerra de guerrillas, el terrorismo sorpresivo, redes de informantes, grupos abastecimiento, caletas, corredores estratégicos de movilidad y campesinos indoctrinados para rendir falsos testimonios en procesos judiciales y administrativos contra la Fuerza Pública.

      Fuero de eso, todas las actuaciones de las cuadrillas, de las milicias bolivarianas, de las organizaciones no gubernamentales que las apoyan, se enfocan en lograr objetivos concretos a favor de la legitimación de las Farc y la búsqueda de apoyo internacional. No hay ruedas sueltas.

    Por su parte el Estado colombiano al que las Farc pretenden derrocar y desaparecer, está desenfocado. Cada quien anda por su lado. Las Cortes, los Tribunales y muchos jueces y fiscales se creen reyecitos inamovibles en sus curubitos, pues ni entienden ni les importa conocer los alcances del Plan Estratégico de las Farc. He ahí los resultados de muchas de sus cuestionadas decisiones. Y el congreso en general anda en otro mundo frente a este tema.

     En el caso particular de Santos y su actual ministro de Defensa, están en campaña electoral proyectada hasta el 2026, con el segundo periodo del actual mandatario y los soñados ocho años de Pinzón en el solio de Bolívar. Por su parte, la canciller Holguín está dedicada  a hacer campaña de Angelino para la OIT, publicidad politiquera para Santos en el exterior, y reclamos insípidos a Estados Unidos, pero no a contrarrestar la incisiva diplomacia paralela de las Farc.

    Es tal la falta de foco del gobierno colombiano frente al problema, que ni existen objetivos nacionales claros. No hay un plan concreto para contrarrestar con argumentos jurídicos, éticos, morales y culturales la corrosiva acción que realiza contra Colombia el combo de la estafeta internacional de las Farc, autodenominado Colombianos por la Paz.

      En síntesis, las persistentes acciones terroristas de milicianos de las Farc contra Colombia, no son coletazos ni pataletas de ahogado. Son la consecuencia del Plan Renacer urdido por Cano antes de morir, claramente articulados con las estratagemas de los cómplices nacionales e internacionales para liberar los secuestrados a cuentagotas, buscar la legitimación de las Farc seguir adelante con el proceso cualitativo y cuantitativo de su plan de toma del poder. Que no lo puedan lograr es otra cosa.

     Pero, ¿cuántos muertos más se necesitan para que el gobierno colombiano aterrice y entienda que se requiere una estratégica integral en los campos social, militar, económico, judicial, diplomático, y cultural para hallar la paz y la convivencia sin caer en las farsas comunistas de las Farc y sus socios?.

     De lo contrario el conflicto se prolongará, las Farc y el Partido Comunista seguirán anclados al anquilosada marxismo-leninismo y el pueblo colombiano seguirá poniendo los muertos. Los actos terroristas de las Farc son una realidad, que demandan combate integral del Estado a la estrategia fariana. No basta con las muertes de los cabecillas. Eso es apenas una parte de la solución, la cual va mas allá de las fronteras.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.com

Analista de asuntos estratégicos

     El coronel Luis Villmarín es autor de 19 libros relacionados con el conflicto colombiano, el terrroismo internacional, la geopolítica y la defensa nacional. varios de estos textos han sido traducidos a inglés, alemán, portugués, francés y polaco. Todos son textos de consulta para trabajos de tesis doctorales y especializaciones en universidades de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, taiwán, México, Colombia, Perú y Chile.

Lea  aquí las obras del coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

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