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Análisis político-estratégico a la conferencia de Sergio Jaramillo en Harvard

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    Análisis del conflicto colombiano

    La conferencia del comisionado de paz Sergio Jaramillo en la Universidad de Harvard en Massachussets, la semana anterior, deja muchas luces para comprender lo que en realidad imponen los terroristas de las Farc a los mudos de De La Calle en La Habana, pese al sospechoso y extraño, mecanismo de silencio gubernamental frente a las cataratas diarias de propaganda política de los bandidos, con la complicidad de la dictadura cubana y los gobiernos del Alba.

    Los mudos negociadores del gobierno, saben y se dejan someter al arbitrio de las Farc, es que en Cuba no se negocia la paz, sino una imperdonable cesión de legitimidad, con el argumento del acuerdo para terminar el conflicto.

    Obviamente, esta figura dialéctica es una habilidosa estratagema comunista, impuesta por el médico Mauricio del Bloque Oriental a Enriquito Santos y los primeros mudos que fueron a La Habana, a escuchar y aprobar la agenda que les dictaron las Farc, para iniciar la farsa que ya completa 17 meses sin nada favorable para Colombia y muchas ventajas político-estratégicas para las Farc, que gravitan sobre un Plan Estratégico enfrentado a la politiquería reeleccionista de Santos y sus silenciosos mandaderos en Cuba. Entre tanto Colombia que es la víctima, está desinformada y nadie sabe nada de lo que a diario imponen los terroristas.

    En Harvard, Jaramillo reconoció tácitamente la ventaja que han ganado las Farc, al aceptar que después del enorme desgaste de la dignidad nacional en La Habana, el gobierno colombiano se sentará en las regiones a escuchar imposiciones coordinadas por los bloques y frentes de las Farc, acorde con los documentos programáticos del grupo terrorista, el trabajo político organizativo que hacen las milicias bolivarianas y el Partido Comunista Clandestino, durante la supuesta fase de transición, en la que los delegados del gobierno llegarán desarmados sin presencia de tropas ni justicia, con la tarea de legitimar las zonas liberadas.

    Territorios de régimen colectivo sin presencia del Estado Central, similares a los que previo desde 1947 el Partido Comunista Colombiano, con las autodefensas revolucionarias, o a los que ensamblaron Tirofijo y Ciro Trujillo en Marquetalia y que luego fortalecieron en el Pato, el Guayabero, el Ariari , Viotá, Yacopí, Cimitarra, Guaviare, El Caguán, el Putumayo, el Cauca, etc, los comunistas armados y desarmados durante varias décadas:

    -Es lo que se ha llamado en otra ocasión la transición: una tercera fase luego de la firma del  acuerdo final, en la que se inicia un diálogo en los territorios para discutir entre todos como desarrollar y poner en práctica lo que se ha acordado en La Habana-

    Luego Jaramillo, reconoció que a Santos solo le interesa la reelección, pues no es trascendental que los bandidos de las Farc sigan armados en esas regiones, donde cuentan con su base sociopolítica. O es cínico, o es estúpido Jaramillo al aseverar:

 -Que las guerrillas dejen las armas, es por supuesto una condición ineludible de la transición. Pero no es la principal-

   Para completar su arrodillamiento ante las Farc, Jaramillo aseveró:

   -Se requiere la energía de la paz para poner en marcha las transformaciones que han mantenido vivo el conflicto…-

    Es decir, las Farc que a lo largo de cinco décadas de criminalidad morbosa contra Colombia se han caracterizado por la barbarie, el terrorismo comunista y luego el narcoterrorismo y el narcotráfico, son las que dicen y deciden  como se debe gobernar a Colombia, debido a la ineptitud de tipos como Santos y Jaramillo, que han ocupado cargos públicos para otros fines diferentes a gobernar.

    Luego Jaramillo reafirmó con sus palabras, que estaba en Harvard cumpliendo la orden de buscar escenarios internacionales de propaganda al “pacifista” Santos para su reelección y desde luego, llevando la corriente a las Farc, para que no lo regañen mas en Cuba, ni se deteriore el proyecto reeleccionista de Santos.

    -No hay posibilidad de que Colombia progrese de manera equitativa y sostenida si no resolvemos el problema del campo y clarificamos y garantizamos los derechos de la propiedad-

   De paso, Jaramillo se anticipó a reconocer la baladronada de las Farc que nunca reconocen que su existencia obedece al interés estratégico del Partido Comunista para tomarse el poder, sino que el narcoterrorismo comunista contra Colombia es un conflicto social, político y armado del “campesinado” contra la oligarquía defendida por tropas oficiales, al afirmar:

   -Se trata de cerrar la brecha entre el mundo urbano y el mundo rural, que ha sido el escenario del conflicto. Se trata de de poner en marcha una campaña de planeación participativa para que entre comunidades y autoridades, se piense en características y necesidades del territorio… se trata de hacer valer los derechos y las capacidades de la gente que sientan como propio el esfuerzo de la reconstrucción… Hay fracaso del modelo capitalista de llegar Estado… incredulidad de los campesinos frente a los programas de diferentes gobiernos­

    Obviamente, esa reconstrucción dirigida por las Farc al unísono con el socialismo del siglo XXI. Por eso están Maduro y los dictadores cubanos al lado de la mesa de conversaciones, para que los terroristas lleguen al poder y conviertan a Colombia en otro satélite de Cuba.

   Enseguida, Jaramillo afirmó:

   -No solo se trata de desmovilizar grupos armados sino institucionalizar-

  Pero, ¿cuál es el tipo de instituciones al que se refirió Jaramillo?... Sin duda, las instituciones que convienen al plan estratégico de las Farc y del Foro de Sao Paulo: Misiones y organización de masas procomunistas y proterroristas como las de Maduro y Chavez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Ortega en Nicaragua y los Castro en Cuba.

    Despúes Jaramillo terció a favor de la Comisión de la Verdad procomunista que proponen las Farc, que de manera sospechosa coincide con el anuncio de Santos de reactivar el esperpento populachero del Consejo Nacional de Paz que fue una vergüenza durante la administración Pastrana y el hazmerreir de Belisario Betancur en 1984:

    -En Colombia no habrá una amnistía general. Todo se hará en el marco de nuestras obligaciones internacionales-

    Y finalmente, utilizó el mismo argumento propagandístico de Santos contra Uribe:

    -Hay que oir la voz de las víctimas, no la de los que hoy se proclaman luchadores contra la impunidad y que ayer poco o nada hicieron por esas víctimas.

    Lo ha dicho el presidente: cualquier acuerdo al que lleguemos con las Farc tendrá que ser sometido a un mecanismo de refrendación-

    En síntesis, la pobre presentación académica de Sergio Jaramillo en Harvard ratificó que los delegados del gobierno Santos no solo son mudos sino convidados de piedra; que por falta de Plan Estratégico gubernamental, las Farc han utilizado la experiencia acumulada en anteriores conversaciones con otros gobiernos y desde luego aplicado todas las argucias, que les permiten sus cómplices comunistas y la estulticia derivada de la vanidad reeleccionista de Santos.

    De manera muy breve y casi imperceptible Jaramillo mencionó los dos puntos acordados, y su discurso fue más emotivo y politiquero que racional o científico. Su objetivo y preocupación era trascender fronteras con la imagen pacifista y “necesaria” reelección de su patrón Juan Manuel Santos.

   Pareciera ser que por ignorancia o no se sabe si por cinismo, los delegados de Santos en La Habana, no se quieren dar cuenta que las Farc se apropiaron de la argumentación de los necesarios cambios sociales, políticos y económicos para integrar las regiones con el país; que al considerar como secundaria la entrega o dejación de armas o como la llamen, los bandidos se fortalecerán en las regiones, crecerá la guerra y quizás surgirán grupos de autodefensa que desencadenarán nuevas oleadas de la violencia crónica que ha desangrado a Colombia por décadas.

    Esta es la cruda realidad de lo que ha sucedido en La Habana durante 17 meses de estériles conversaciones, materializada en una exposición demagógica, politiquera y sin visión de nación, ni de patria, por parte del mismo funcionario oficial que antes fue uribista y hoy agrede a su antiguo amo, e inclusive de manera errónea, manejó a su antojo los contenidos de los computadores de Raúl Reyes, hasta llegar al vergonzoso episodio, que unos magistrados con dudoso sentimiento de colombianos, dictaminaron el alegre concepto, que esos computadores no eran prueba válida para judicializar a los bandidos de cuello blanco, que aparecen allí relacionados con las Farc.

    Entonces ¿quién pide o quién puede pedir cuentas a Santos y sus mandaderos mudos en La Habana, por los graves errores históricos, políticos y estratégicos que están cometiendo al legitimar a las Farc?

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    Analista de asuntos estratégicos

    www.luisvillamarin.com

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