¿Disidencias? ¿Reincidencias? Ó coincidencias con el plan estratégico de las Farc.

Publicado: 2019-11-17   Clicks: 508

      Historia del conflicto armado en Colombia

      La reciente captura de Martín Sombra señalado por las autoridades judiciales de hacer parte de una pandilla compuesta por miembros de las Farc, dedicada al secuestro y la extorsión, es otro eslabón que se suma a la cadena de acciones delictivas, perpetradas por integrantes de la agrupación terrorista, que supuestamente se desmovilizó tras la firma del pacto Farc Santos.

      A pesar de que Iván Márquez y los demás terroristas activos son claros en que se llaman las Farc y que sigue intacto su plan estratégico con todos los objetivos trazados desde hace más de seis décadas por el partido comunista, como si se tratase de una letal tragicomedia contra Colombia, por invento de algún santista genio “estratega de escritorio”, las Fuerzas Militares y la Policía dejaron de llamarlos las Farc, para acomodarles el remoquete de GAO y dizque residuales.

       Por su parte los periodistas que pelecharon del cartel de la mermelada que corría a raudales en la vida política de Colombia entre 2010 y 2018, los llaman disidencias, y otros más inquietos los denominan dizque reincidencias.

      En contraste, los hechos concretos, tienden a demostrar que no hay tales disidencias ni mucho menos reincidencias, sino preocupantes coincidencias con el plan estratégico de las Farc, al cual nunca han dicho que hayan renunciado. Ni los terroristas que están en el congreso, ni los que están en las zonas de tolerancia prosubversiva, que de manera “transitoria para siempre” les entrego la administración Santos y ha mantenido la administración Duque.

      Pero en un país donde es más importante el desenlace del duelo musical entre Shakira y Jenifer López en el super Bowl de Miami, o las erizadas orgásmicas de Amparito en “Yo me llamo”, o la inquina de Zidane contra James, naturalmente los comunistas armados y desarmados han encontrado terreno abonado, para desarrollar su plan estratégico con la bendición de la JEP y la defensa a muerte de lo indefendible, que hace el cartel de la mermelada santista, acerca de los logros de su farsa de La Habana.

      Como será de bueno el negocio de la autopublicidad para sostener lo insostenible en un ambiente de primacía farandulera sobre los intereses nacionales, que ya Juan Manuel Santos y Humberto de la Calle publicaron sus memo-mentiras en sendos libelos, y al general Mora le picó el bicho “literario” para secundarlos, o tal vez para  lavarse las manos, con el ánimo de justificar lo injustificable acerca de su pobreza mental y falta de carácter frente a Iván Márquez y Santrich, que en conjunto, dieron tres vueltas a los delegados santistas en la mesa de imposiciones en Cuba. Tropicalismo puro y duro, del mismo que siempre ha padecido Colombia… Por eso decía Indalecio Liévano Aguirre, que las galerías de prohombres colombianos están plagadas de mediocres.

       No es gratuito que Iván Márquez y Santrich hayan sido pillados “traqueteando”, pues eso han sido y seguirán siendo. Tampoco es gratuito el show que las Farc montaron en Cuba y luego en el Caguán con la visita de Gentil Duarte a la isla y luego su asistencia a la Décima Conferencia financiada por el erario colombiano (al que nunca le alcanza el dinero pata ayudar a los colombianos de a pie), dizque para enviar a ese terrorista a “conminar” a las cuadrillas del Bloque Oriental a que se “unieran a la paz”… Más tropicalismo macondiano en su más pura extensión.

      Tampoco es gratuito el rol que juegan las “disidencias” de las Farc desde Venezuela en los intereses geopolíticos de Rusia, China y Cuba, gracias a la complicidad de Nicolás Maduro y su empresa criminal con las Farc y el Eln. Mucho menos es gratuito el rol de los carteles de narcos mexicanos financiando las marchas y “protestas pacíficas” contra el gobierno Duque.

      Tampoco es gratuito que las Farc tengan el control geohumano de la producción de cocaína y de los cocaleros que la siembran o la procesan, con el cuento que no se debe fumigar y que lo que se debe es negociar con estas comunidades, claro está negociar para entregarles el oro y el moro, sin que esos “campesinos” dejen de sembrar coca, así como las Farc tampoco dejaron de usar armas para sostener el control territorial por medio de la violencia y la disculpa que están desarmados en el congreso buscando que se cumpla la “implementación del acuerdo de paz”…

      Vieja táctica de la negociación comunista de Juan de la Cruz Varela con Alberto Lleras en 1959, heredada por Tirofijo y sus compinches en sucesivas conversaciones paz, con diferentes gobiernos colombianos. Impunidad y falta de carácter para imponer la ley o los derechos de los colombianos han sido las constantes de diversos gobernantes nacionales con los grupos narcoterroristas. En verdad, estas debilidades, no son patrimonio exclusivo convidados de piedra que conversaron con Timo y sus bandidos.

         En consecuencia, la lista de estratagemas atadas al pacto Farc Santos es extensa, por ende la percepción que queda después de la captura de Martín Sombra, es que no hay disidencias ni reincidencias, sino coincidencias con el plan estratégico de las Farc. Así tirios y troyanos digan lo contrario, la realidad es que con su pacto de paz, las Farc metieron un monumental caballo de Troya y las consecuencias todavía están por verse.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Autor de 36 libros sobre geopolítica, estrategia y defensa nacional

www.luisvilamarin.com

 

 

 

 

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