Trascendencia político-estratégica de la muerte de Jesús Santrich

Publicado: 2021-05-19   Clicks: 955

      La muerte del capo del cartel de las Farc, Jesús Santrich, es un duro golpe para el plan estratégico del grupo criminal; para sus cómplices, para los politiqueros corruptos que han utilizado el drama de los colombianos con fines electoreros; para los gestores conscientes e inconscientes del paro violento con terrorismo urbano incluido, para las finanzas del proyecto integral para la toma del poder por el soñado gobierno de transición, y desde luego, para el régimen dictatorial de Nicolás Maduro, con sus cajas de resonancia en el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla.

      A medida que se conocen detalles y puntos de vista, acerca de la muerte de Santrich en la frontera binacional colombo-venezolana, se multiplican las especulaciones de los expertos en lo divino y lo humano de la guerra.

     Lo más obvio es que el gobierno colombiano negará haber entrado subrepticiamente al territorio venezolano, y desde luego, haber tolerado el dantesco episodio, de cercenar un dedo del criminal abatido. Y Venezuela, no tendrá como demostrar lo contrario, diferente a la desgastada y desafiante verborrea de Nicolás Maduro Moros.

     El partido político de los comunes, negará cualquier vínculo con el criminal muerto en medio de una reyerta entre narcos, pues hacer lo contrario, sería dejar en evidencia su real plan de la toma del poder, mediante la combinación de todas las formas de lucha. El régimen narcotraficante de Venezuela lo lamentará en silencio. Cayó un importante alfil de su ajedrez combinado.

      Los narcos que acompañan a Iván Márquez, seguirán publicando en Internet, mensajes llenos de adjetivos y epítetos, construyendo películas verbales de supuestas incursiones, pero siempre negarán que la guerra de narcos en la frontera binacional, produjo un probable ajuste de cuentas, muy propio de la conducta de carteles, peleando por malas repartijas de negocios oscuros.

      Los narcos encabezados por Gentil Duarte, preferirán guardar silencio, pues son conscientes, de que será violenta y despiadada la retaliación de sus antiguos compinches apoyados por narcomilitares venezolanos.

       Y desde luego, Maduro que debe estar muy adolorido porque su amigo del alma se le adelantó al encuentro con sus jefes Fidel y Hugo, buscará las “pruebas” para agredir a Colombia, con los mismos argumentos de Chávez cuando cayó Raúl Reyes en Ecuador.

      Los comunistas armados y desarmados en Colombia, optarán por exigir que se cumpla el pacto Farc-Santos y porque se negocie con el Eln, para que no sigan cayendo sus “cuadros” políticos, y desde luego buscarán arreciar la violencia y el vandalismo contra los colombianos, como parte de las “marchas y protestas pacíficas”.

      Aunque los promotores del terrorismo urbano más el sabotaje subversivo y delictivo contra la institucionalidad colombiana, no cederán en su empeño de derrocar al gobierno de turno, lo cierto es que la muerte de Santrich, los impacta sicológicamente, pues en medio del “fragor del combate revolucionario del pueblo en las calles”, se fue el “camarada” que los inspiraba con “ideas populares” y los financiaba con “dólares” del narcotráfico.

       El mea culpa del cartel de la narcotalia quedó al descubierto en el mensaje que enviaron vía Internet, reconociendo la caída del “comandante Santrich”, al reiterar que las marchas seguirán contra Duque. O sea, que ellos si están ahí metidos, y que no han logrado el objetivo final, necesario para las Farc y para el Plan Guaicapuro de Maduro y el cartel de los soles.

      Por razones obvias, la muerte de Santrich, en medio de una sangrienta confrontación triangulada en la frontera binacional, entre narcos pura sangre que incluye a las corruptas fuerzas armadas venezolanas, a la narcotalia y al micro cartel fariano de Gentil Duarte, tiene en ascuas a los “desmovilizados” comunes, cuyo cálculo era llegar al congreso, legitimarse, controlar todo el negocio del narcotráfico, aliarse con Maduro, fortalecer nexos con los “compañeros” internacionalistas del Foro de Sao Paulo y los “camaradas” del Grupo de Puebla, para seguir en la construcción del socialismo del siglo XXI.

       Pero sin tener mas detalles de los que publican los medios acerca de como ocurrieron los hechos, la realidad es que Santrich está muerto, producto de una insuperable fractura entre bandidos y narcos pura sangre farianos, que se materializó en una vendetta con traiciones, asesinatos, cortes de dedos, siguiendo la línea del escolta de Iván Ríos en 2008, a quien le cercenó una mano como prueba del macabro crimen.

     Al parecer en la muerte de Santrich, hoy los estudiantes de la escuela del terror que construyeron los camaradas Timo e Iván Márquez en el Catatumbo, cumplieron la lección con creces, de la misma manera que Javier Delgado se graduó con la masacre de Tacueyó, como el alumno más aventajado del sicariato comunista en los cursos y planes que adelantó en La Caucha en 1983 al lado de los “camaradas” Jacobo Arenas, tornillo Lozada, y Rodrigo Granda, a quienes el borrachín y sanguinario ideólogo de las Farc, denominaba “esos son los gallos”.

     Por razones obvias, las ya tensas relaciones entre los gobiernos de Colombia y Venezuela se complicarán más. El Palacio de Miraflores dirá que fue una operación de los gringos, al otro día dirá que fue la CIA, al otro día que fue el Ejército colombiano, pero difícilmente podrá ocultar, que al dar cobijo en su territorio a peligrosas bandas de narcotraficantes, empeñados en exportar el terrorismo comunista al resto del continente, sin duda, las vendettas internas y crisis de “conducción revolucionaria” como la muerte de Santrich, estarán siempre a la carta.

      De carambola, y como consecuencia de la descomposición interna de las Farc, murió Santrich y ganó la institucionalidad, porque de una u otra forma, ni los “pacifistas promotores del paro” ni los terroristas urbanos, ni los despistados que salen en montoneras a ser marionetas de los gestores del caos, estarán igual de convencidos como lo estaban dos semanas antes, que el gobierno Duque se caería.

     A veces la suerte, favorece a los pueblos de debacles en curso.

Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Autor de 38 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

www.luisvillamarin.com

 

 

 

 

 

 

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