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Fracaso en La Haya: Santos no puede ser reelegido, canciller Holguín debe renunciar y el Congreso establecer responsabilidades políticas y hasta penales

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       Con el fallo en contra de Colombia proferido hoy 19 de noviembre de 2012 en La Haya, por millonésima vez, los alejados habitantes de San Andrés y Providencia, corroboraron la eterna indiferencia de la “aristocracia” andina, frente a los destinos nacionales y la proyección geoestratégica del archipiélago, dentro del futuro comercial, industrial, turístico y pesquero del Mar Caribe colombiano.

      Por ende, se requieren acciones contundentes debido a la pérdida de una importante porción de espacio marítimo con la consecuente disminución del espacio vital geográfico colombiano, la reducción de la soberanía nacional, así como la pérdida de un enorme potencial pesquero, mineral mas los eventuales tesoros de galeones hundidos en la zona por piratas hace más de dos siglos.

     Lo sucedido hoy en la Haya es una vergüenza histórica, que en cualquier país con dignidad o gobierno con autoridad moral,  significa el rodamiento de cabezas. Si esto se cumple, la canciller Holguín es la primera funcionaria que debe salir del cargo, por su torpeza manifiesta en el manejo del tema.

     Cuando ella y Santos bullían de efervescencia politiquera por haberle hecho el favor reeleccionista a Obama en Cartagena, mediante la costosa e inoperante Cumbre de las Américas, pagada por los contribuyentes colombianos; sin sonrojarse, Holguín dijo ante los medios,  algo así como que si Colombia perdía un tramo del mar propio no perdería mucho y que de antemano, ella sabía que la Corte de la Haya emite fallos salomónicos.

     Mediocre, carente de patriotismo y sin visión estratégica o geopolítica, con la actitud propia de las castas politiqueras que han malgobernado a Colombia, la canciller Holguín se anticipó a su ineptitud por no haber formulado una estrategia sólida de defensa de los intereses nacionales.

     De paso reconoció la superioridad de los abogados que representaron a Nicaragua en el litigio, dio luz verde a los jueces de la Corte Internacional de la Haya, para fallar en algo que la propia cancillería colombiana consideraba perdido.

    Pero no solo ella debe responder por este fracaso histórico y humillante para la diplomacia colombiana. Es inconcebible que ante tan estruendoso fracaso político internacional, al señor Juan Manuel Santos se le ocurra presentar su nombre para la reelección. Será demasiado descarado si lo hace, pero más sinvergüenzas los colombianos, que lo acompañen en su vanidosa y egocéntrica idea.

     El Congreso de la República debe abrir un juicio de responsabilidades políticas y las demás a que haya lugar, contra el presidente Juan Manuel Santos, la ministra Holguín, los viajeros que nos representaron en La Haya, y sin excepción contra todas los expresidentes y excancilleres que tuvieron la clara responsabilidad de haber evitado con argumentos jurídicos y estrategias políticas, que los hechos hubieron llegado a la vergonzosa situación de perder mar territorial, soberanía sobre los alrededores de los cayos y cesión ingenua ante  las habilidosas maquinaciones nicaragüenses.

    No se salva ninguno de los presidentes desde la década de los ochenta cuando Nicaragua comenzó a tejer su trama.  Mucho menos que el excanciller Rodrigo Pardo tenga el descaro de salir ante los medios de entrevistador, para preguntar a otros personajes que no fueron cancilleres, en qué afecta esa decisión a Colombia.

      O como María Emma Mejía que con absoluta irresponsabilidad y sin que corran colores por su cara, afirmó que debemos acostumbrarnos a tener que pedir permiso a Nicaragua para navegar en las aguas que históricamente nos pertenecían hasta hoy. Que inclusive eso se sabía que podía pasar desde la época gobierno Samper… Improvisación total. Ver para creer.

      Por supuesto que los expresidentes de la república son tan responsables como Santos. O ¿para qué existe la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores?, ¿para qué sirve su experiencia en asuntos internacionales?, ¿dónde quedó su “patriotismo”? Y ¿cuál es la visión político-estratégica de estadistas que tuvieron para anticiparse a la clara intención de Nicaragua, que al final salió ganadora?

    Por otra parte ¿cómo justifican ante los colombianos que hemos perdido la gran porción de mar territorial, los abultados salarios y viáticos en dólares que ganaron los abogados y demás salarios que recibieron los negociadores colombianos?.

Sin duda que los negociadores nicaragüenses fueron más hábiles y mas patriotas que los colombianos. Se propusieron sacar adelante un proyecto y de hecho tuvieron mejores argumentos que los paseadores nuestros.

      Aquí no cabe el eterno argumento de la selección colombiana de fútbol y de Juan Pablo Montoya de echarle la culpa a los árbitros, a la cancha, al clima, a los pits, a que el otro corredor lo cerró. Y disculpas y más disculpas.

     Seamos claros. Colombia perdió y mucho. Esta pérdida no se tapa con la politiquería barata del enfermizo Angelino hablando sandeces en San Andrés un día antes del fallo. Tampoco se oculta con los reiterativos viajes de la canciller Holguín a hacer propaganda publicitaria a favor de Santos en el exterior.

     El Congreso de la República que también pudo haber cohonestado en este fiasco, está obligado a esclarecer las responsabilidades políticas, administrativas y eventualmente penales, por presunta traición a la patria de los mandatarios que pasaron por el cargo sin pena ni gloria, y que por inacción e irresponsabilidad ,permitieron esa evolución de los hechos.

    Pero claro eso nos pasa, porque un presidente elegido con dineros de la mafia se dedicó a defender su posición personal; otro escurrió el bulto a todas sus responsabilidades como el holocausto del Palacio de Justicia, otro entregó medio país a las Farc y el 85% del tiempo viajó y viaticó por el planeta por cuenta de los colombianos, y otro además de traicionar a su jefe natural y a los votantes, anda en campaña reelectoral desde el mismo día que se posesionó.

    Ninguno de ellos se preocupó por el problema con Nicaragua en la debida dimensión. Eso no tiene punto de discusión. Si lo hubieran hecho, Colombia no hubiera soportado la humillación de hoy.

    Y si de responsabilidades de inteligencia estratégica se trata, queda claro que en lugar de andar chuzando teléfonos de periodistas mamertos y de funcionarios venales, el DAS ha debido por ejemplo, hacer trabajos de inteligencia internacional para determinar cuánto dinero  pudo haber aportado Chávez para financiar la campaña político-estratégica de Nicaragua, cuales pasos dieron etc.

     Pero como ha sido la costumbre de la intocable y sabia “aristocracia” politiquera que nos malgobierna, su actitud arrogante, miope y torpe, fue superada con creces por un grotesco mandatario con actitud de rufián de esquina como Daniel Ortega, que con habilidad y audacia se rodeó de estrategas en negociaciones diplomáticas internacionales y al final se salió con la suya.

     Por estas razones, esto no se puede quedar así. Santos no puede ser reelegido. La canciller Holguín debe renunciar por incapaz. Los negociadores colombianos devolver al fisco nacional el dinero que injustificadamente recibieron por un trabajo que no supieron hacer. El Congreso de la República abrir el debate y sin contemplaciones,  juzgar a los responsables del fracaso.

     Aquí no cabe el argumento baladí que se mantuvo la soberanía sobre San Andrés y los cayos, pues eso ni estaba en discusión ni en duda. Colombia perdió mucho con esta decisión de la Corte de la Haya. Y los culpables del fracaso deben responder.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.com

Analista de asuntos estratégicos