Reflexiones político-estrategias del asalto al capitolio de Estados Unidos

Publicado: 2021-01-08   Clicks: 113

     Geopolìtica de Estados Unidos

      En desarrollo del seminario Geopolítica y Conflictividad, la Fundación Excelencia Liderazgo y Transformación, analizó la tensa situación generada en Estados Unidos tras la incursión de vándalos al capitolio, el 6 de enero de 2021, día en que se ratificaba por parte del órgano legislativo, el paquete de informes electorales de cada uno de los Estados, en la contienda Biden-Trump, que ganó el partido demócrata en las urnas.

      Durante el ejercicio académico se analizaron los siguientes temas:

      Los actos de violencia y desorden público que se suscitaron durante el asalto masivo orquestado por seguidores del presidente Trump, no son hechos aislados, sino el producto de una serie de acontecimientos instigados por propaganda, credos de superioridad racista, odios, polarizaciones, mentiras y estrategia del miedo.

       Algunos de los factores que llevaron a esta metástasis, se circunscriben a que desde el mismo día que Trump ganó la presidencia en 2016, la señora Hillary Clinton quien nunca superó la derrota, dedicó múltiples esfuerzos para sacar de la Casa Blanca a Donald Trump. A partir de ese momento la guerra de nervios y propaganda mutua se tornó persistente. Además, Trump, tampoco hizo mucho por mejorar la imagen que de él propalaban los acérrimos enemigos de la casa Clinton, y por el contrario, con algunas de actitudes dio insumos a sus adversarios para atacarlo.

        Las campañas presidenciales de Trump y Biden, se caracterizaron por mutua pobreza programática. Prevalecieron los insultos de parte y parte, los señalamientos y las acusaciones tendenciosas, sin que al final hubiera nada claro. Esa catarata de agresiones verbales estimuló tensiones cuyos resultados son impredecibles, pues lo sucedido el 6 de enero en la tarde, podría convertirse no en el final de una temporada de agresiones mutuas, sino el inicio de una conflictividad impredecible.

      La crisis económica mundial, producida por la pandemia y el consecuente estrés que esto genera en las personas, pudo haber influido en que los ánimos se caldearan peor, y muchas personas desfogaran la ira reprimida, saliendo a protestar con violencia.

       La Estrategia del miedo utilizada por las dos campañas para amedrentar a los adversarios políticos, utilizó la desfiguración de la verdad como mecanismo predilecto para desnaturalizar y satanizar al contendiente, llevando al imaginario colectivo, que de ganar uno u otro, Estados Unidos se volverá comunista, la libertad y la democracia se acabarán en el planeta; o que si ganaba Trump, los pobres sufrirían las más terribles limitaciones en el país.

      Concomitante con la estrategia del miedo y los anteriores factores, la polarización masiva dio pie para que por un lado supremacistas blancos y por otro Antifa y black livers, se fueran incrustando en sectores determinados de la población como justicieros particulares, lo cual tiende a ser grave debido a que en Estados Unidos, hay mucha libertad para poseer armas de fuego, pues los requisitos legales para el porte o la tenencia son fáciles de cumplir.

      Vistas las cosas con madurez y sin apasionamientos sectarios, en realidad ninguno de los dos candidatos era conveniente para Estados Unidos. Por razones de edad, concepción del mundo y por lo que demostraron en las dos campañas. Populistas, manipuladores y aferrados a los intereses de las castas de las dos colectividades, no las de su país.

      El rol de los jóvenes es cada día mas determinante en la política estadounidense, con la circunstancia agravante que están primando los sentimentalismos y los enfoques polarizantes sobre el raciocinio y la apertura mental para pensar en el Estados Unidos del futuro.

      El falso precepto del nacionalismo y las supremacías cargadas de odio que está siempre a un paso de la violencia, manejado con diferentes enfoques, pero con el mismo objetivo por las dos campañas, abre más boquetes para la polarización y la confrontación con el consecuente desconocimiento de las normas legales.

       La inexacta tesis del globalismo comunista dirigido por George Soros, no solo trasciende fronteras, sino que enceguece a jóvenes estadounidenses, mal informados de las realidades geopolíticas del mundo y de su país. Esto se torna más grave, cuando la polarización se multiplica y los grupos violentos se posicionan como referentes políticos.

      Las redes sociales manipuladas y manipulando mensajes son parte de un coctel nocivo y explosivo, alimentado por ambas campañas. Los desórdenes en el capitolio reflejan la negatividad de ese malentendido uso.

      En ese ambiente de consejas, agresiones verbales mutuas, sindicaciones temerarias, y calificativos desobligantes como terroristas, están sacando partido grupos como Antifa, Black Livers y los supremacistas blancos. Dada la legislación interna de Estados Unidos, es muy complicado decir que un grupo violento de estos sea terrorista, así esté cometiendo actos de terror, con la circunstancia agravante que no se ubica a quienes los financian e ideologizan.

       El ejemplo para Latinoamérica es letal. En especial para los radicalistas de izquierda que apadrinan guerrillas rurales y urbanas.

       Con el argumento de lo visto en la primera democracia del mundo donde el mandatario saliente se quiere atornillar en el cargo, los ideólogos marxistas latinoamericanos, pueden aducir una vez más, que la violencia política es válida para hacer reclamos políticos.

       Asimismo, vende al mundo la falsa idea que la política estadounidense es intocable, que la democracia es una mentira y que los intereses de los mas poderosos prevalecen sobre los de los demás ciudadanos.

       Por su parte los regímenes comunistas de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba, ganan un round estratégico, porque probablemente tendrán mayor connivencia y alivio de presiones por parte de la administración Biden.

        Entretanto se multiplica la incertidumbre dentro de Chile y Perú, dadas las ultimas situaciones de violencia caos y desorden político contra la institucionalidad, promovidas por izquierdistas y gestores del caos sociopolítico.

         Al ritmo que van los acontecimientos, es evidente que habrá negociaciones con Eln y más laxitud contra los cultivos ilícitos en Colombia.

        El rol de México y Centroamérica, seguirá siendo el de una mentalidad paleozoica de López Obrador, haciendo politiquería en la relación con Estados Unidos y el resto del continente, más populismo izquierdista, más manipulación en la guerra contra las drogas y la inmigración ilegal desde México, sumada a la difusión marxista de la necesidad de destruir el capitalismo.

        En síntesis, con lo ocurrido durante los últimos años en Estados Unidos, cuyo cúmulo de factores negativos hizo metástasis el 6 de enero de 2021 en el capitolio, hay una sola perdedora: la democracia. Que está herida y sus cicatrices no se curan de la noche a la mañana.

        Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

         Autor de 38 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

        www.luisvillamarin.com

 

 

Reciba gratis noticias, articulos y entrevistas

* indicates required

Maintained and Created by: { lv10 }

LuisVillamarin.com, 2015©