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Estaba demorado retiro de Juan Camilo Restrepo de mesa con Eln en Quito

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     Análisis del conflicto colombiano

    cover condor en el aire La renuncia de Juan Camilo Restrepo de la improductiva mesa de conversaciones con el Eln en Quito era un secreto a voces. Las razones son muchas y coincidentes con la poca seriedad del Eln y el costoso gasto de inversiones en viajes, burocracia, hoteles, viáticos, publicidad santista de autopropaganda, mediación politiquera del papa Francisco para firmar un espurio cese bilateral, y en especial manejo artificioso de las Farc, de lo que hagan los elenos en Quito, para continuar avante en el proyecto del socialismo del siglo XXI y las directrices del Plan Estratégico de las Farc.

     De remate no es la primera vez que Juan Camilo Restrepo abandona la nave de la paz en pleno recorrido y de paso deja a Santos colgado de la brocha. Al país y a los medios de comunicación se les olvida que cuando se trataba el tema de la reforma agraria en Cuba y Juan Camilo Restrepo ejercía como ministro de Agricultura, viajó a Cuba, se reunió con los terroristas y expresó mucho bla, bla, pero cuando se fue a concretar la obvia imposición de las Farc en este punto, Juan Camilo renunció al ministerio y se ocultó de los medios, para que nadie le preguntara acerca de la verdadera razón, por la cual dejó Santos solo en ese embeleco.

    Sin embargo, como Juan Camilo Restrepo es politiquero, y los de su entorno no se extinguen sino que se reciclan alrededor de la ineptitud y la incompetencia, tan pronto las Farc dieron luz verde al Eln para iniciar el show en Quito, Juan Camilo Restrepo aprovechó la amnesia colectiva de los colombianos y reapareció como el jefe negociador del gobierno Santos con el Eln.

     Y Santos cuyo diccionario personal carece de palabras tales como lealtad, seriedad, patriotismo, respeto por los gobernados y ajuste a la voluntad popular, olvidó el “incidente” de la huida de Juan Camilo en plena negociación en Cuba y lo colocó a la cabeza de un grupo de gaznápiros desconocedores del plan vuelo de águila del Eln, quienes están más ansiosos por los jugosos viáticos y comodidades que significan viajes en primera clase, hoteles, comidas, publicidad para futuros cargos políticos, etc; que por desarmar al grupo terrorista y someterlo a la justicia.

    Desde la llegada de Juan Camilo Restrepo a la mesa de conversaciones con el Eln, no se ha visto ningún avance sustancial en la eventual desmovilización de los terroristas. Por el contrario, el Eln ha jugado con la buena fe de los colombianos y la estulticia de Santos, Juan Camilo y los sordomudos que lo acompañan en Quito.

    La socarrona disculpa de Restrepo ha sido que se necesita que el Eln lleve a la mesa a un delegado de las cuadrillas que delinquen en el Chocó. O que el Eln es una “federación de bandidos” en la que cada quien opina lo que le place, etc., etc. En ocasiones anteriores, otros negociadores decían que el problema era la cuadrilla Domingo Laín del Eln. Y así en cada caso, cada quien ha justificado su ignorancia frente a la estructura político-estratégica del Eln y su incapacidad para diseñar una estrategia clara para bloquear la de los terroristas en la mesa de conversaciones.

    Para colmo de males, Juan Camilo Restrepo y los mudos que lo acompañan se afianzan en que tuvieron el “gran logro del cese bilateral con el Eln”, como si no se dieran cuenta que eso fue coordinado con las Farc y que además contaron con la complicidad de los sacerdotes clandestinos del Eln cuyos tentáculos se extienden a Europa y allí lograron convencer a los asesores del Papa en El Vaticano, que hiciera parte del show, bendiciendo un pacto que carece de seriedad, como lo demostró el asesinato de un líder indígena en Chocó y el ataque terrorista al centro Andino en Bogotá, con la nunca aclarada relación de la francesa que murió en el lugar.

    Por razones obvias y con el afán de justificar los logros del “Premio Nobel de Paz”, el gobierno Santos y los enmermelados que pululan en los medios, ocultan la verdad. Ni las Farc negociaron la paz, ni entregaron las armas, ni dejaron de apoyar la revolución chavista, amén que muchos “desertores” de los campamentos de paz están en los comités chavistas armados en Venezuela; ni el Eln está negociando en serio la desmovilización, ni Juan Camilo y sus acompañantes son idóneos para doblegar al Eln en la mesa de conversaciones.

     Lo peor es que ante la repetición de lo sucedido con las Farc en Cuba, que se vaya o se quede Juan Camilo Restrepo es intrascendente por dos razones claras: Ni es el personaje indicado e idóneo para esa tarea, ni está haciendo nada diferente que llevar a cabo lo que quiere Juan Manuel Santos para incrementar su ego de “pacifista” sin importar que se sacrifique a Colombia, o lo que es más dramático, que al final de su gobierno no concrete nada con el Eln, pero tendrá la estúpida disculpa similar a la de Andrés Pastrana en el Caguán. “es que la guerrilla no cumplió la palabra”.

    En síntesis, aunque es bien ido Juan Camilo Restrepo de la mesa de imposiciones del Eln en Quito, el panorama no es muy alentador, porque quien lo remplace debe tener el perfil de sujeción a los embelecos personales egocéntricos de Santos. De paso, a los mudos que “negocian” la paz, tampoco les interesa que el problema se solucione pronto, porque dejan de percibir dólares constantes y sonantes por su “patriótica actuación”.

     De coda, y con base en la experiencia de la forma como mal-funciona la política en Colombia, nada de raro sería que Juan Camilo Restrepo se estuviera reciclando para el  congreso u otro cargo politiquero ahora que vienen los comicios electorales, escudado como De la calle, Naranjo y Mora en el “abnegado servicio a Colombia” en la “búsqueda de la paz”. Eso es lo que da la fauna silvestre de la demagogia política colombiana, y no hay ni genes ni abono a la vista para mejorar la cosecha.

    Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    www.luisvillamarin.com

    Especialista en geopolítica, estrategia y defensa nacional

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