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¿Cómo se perfila la estratagema electoral de las Farc?

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     Análisis del conflicto colombiano

     Pacto Farc-SantosPara quienes aún tienen dudas, es importante recabar que el Plan Estratégico de las Farc está vigente y que por ende a nombre de la  paz marxista-leninista, los comunistas armados y desarmados, siguen en guerra contra Colombia, pues hay según ellos una guerra revolucionara sustentada en la teoría marxista de la lucha de clases, que solo se resolverá cuando el partido comunista gobierne el país y desaparezca el capitalismo en el país.

     El pacto Farc-Santos, firmado contra la voluntad popular expresada en las urnas el 2 de octubre de 2016, no fue un evento aislado del Plan Estratégico de las Farc, ni independiente del objetivo central que es la toma del poder y la implantación de una dictadura comunista en el país. Por el contrario, ese pacto fue un eslabón más de la cadena de hitos hacia ese propósito final.

     Con ocasión de la andanada mediática financiada por el gobierno y las Farc para tratar de convencer a los colombianos, que semejante error geopolítico e histórico, es por el contrario algo “positivo para el país”, las Farc presentaron dos candidatos presidenciales propios para las próximas elecciones, buscan ocupar la mayoría posible de curules en el congreso, y conseguir votos suficientes para negociar una eventual alianza con Sergio Fajardo, encaminada a fortalecer el gobierno de transición hacia el socialismo del siglo XXI.

     Aunque este razonamiento es controvertido por quienes aseguran que Fajardo ya es de las Farc, los hechos y la metodología estratégica y programática de las Farc indicaría, que el procedimiento es diferente aunque desde luego apunta a la consecución del objetivo inmediato de lograr el gobierno de transición y así, continuar el avance progresivo de la revolución comunista.

    Examinemos por partes. Primero las elecciones parlamentarias y luego las presidenciales para descifrar como juegan su cartas las Farc. Los cabecillas terroristas consiguieron 10 curules fijas, otorgadas a dedo por De la Calle y sus mudos en Cuba, al mismo tiempo que mediante argucias consiguieron el control geohumano de las zonas cocaleras donde ahora organizan a sus anchas a los cocaleros con la venia del gobierno que ataca a las bandas criminales y clanes de narcotraficantes, pero no a las “disidencias”, al maridaje con el Eln que dilata su paz particular, el contubernio con los gobiernos marxistas de Cuba, Bolivia, Salvador, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, pero sobre todo, dinero a raudales para comprar conciencias y hacer un oscuro fraude electoral.

    Con astucia las Farc no incluyeron en el pacto Farc-Santos la desmovilización de las milicias bolivarianas, el partido comunista clandestino y el movimiento bolivariano clandestino. Y De La calle con sus mudos asesores aceptaron tal imposición, sin importar que dentro de esas tres estructuras políticas ilegales, militan muchos de los miembros de la Marcha Patriótica, que por razones obvias siempre negarán cualquier maridaje con las Farc, asi convivan con ellos y muchos de ellos expresen el mismo lenguaje y los mismos objetivos políticos farianos.

     Lo anterior indicaría que las ambicionadas 16 curules que Juan Fernando Cristo y los demás integrantes del llamado cartel de la mermelada defienden con tanto ahínco dizque para las víctimas, serían para esos integrantes clandestinos no desmovilizados de las Farc, que siguiendo el discurso de los terroristas que negociaron en Cuba, serían “víctimas” del conflicto.

    En consecuencia las Farc buscarían en el congreso entrar pisando duro con 26 curules propias, más las de los “apaciguadores pacifistas” que comulgan su misma ideología y proyectos totalitarios contra Colombia, sumadas a las de los enmermelados santistas que pensando en sacar provecho propio de los recursos girados para la paz, les apoyarían todos los proyectos de ley encaminados a “blindar el pacto Farc-Santos”.

    Si las Farc logran conseguir esa ventaja estratégica, desatarán una oleada de leyes sin precedentes enfocada en desarticular y minimizar las Fuerzas Militares con el argumento que el país ya está en paz y no necesita tropas fuertes, y para consolidar la “nueva visión democrática del país” convocarían una constituyente financiada por el narcotráfico y manipulada por los cabecillas, y algunas “organizaciones sociales” que dicen en público no ser de las Farc pero en la clandestinidad garantes históricos de la subsistencia del grupo terrorista.

    Con esta parte de la estratagema en curso lograrían posicionar una fuerte alianza estratégica, tendiente a catapultar la construcción del gobierno de transición.

     En efecto, los cabecillas saben que Timochenco no tiene la más mínima opción de ganar en las elecciones presidenciales, debido a la resistencia que despiertan su figura y las andanzas de sus compinches, pero si tienen el dinero del narcotráfico, y la organización sociopolítica clandestina construida a lo largo de varias décadas en las zonas de presencia del grupo terrorista, para catapultar a su real candidatura presidencial, que tampoco ganaría, pero si lograría un alto caudal electoral, para superar a Petro y enseguida negociar “el cumplimiento de lo pactado con Santos”con el candidato más opcionado de la izquierda que es Sergio Fajardo, , dicho en términos castizos, la transición impositiva hacia la venezolanización de Colombia, a cambio de aprobaciones mutuas en el congreso.

     Pero si todo este andamiaje llegará a fallar, las Farc tendrían la opción de seguir utilizando al Eln como su punta de lanza, y a sus supuestas disidencias como el aparato armado listo a reiniciar el terrorismo comunista, además que “desmovilizados” que actúan como escoltas armados en las ciudades, en su condición de militantes de las Farc voltearían las armas contra el Estado que se las autorizó a nombre de la paz, y a ellos se sumarían los milicianos no desmovilizados listos para actuar como “comités de defensa de la revolución”

     Esta estratagema tan sencilla como real, no pudo ser captada por los negociadores de Santos en Cuba, ni por los medios de comunicación, ni por los “analistas políticos”, ni por las Fuerzas Militares, ni mucho menos por el cartel de la mermelada que rodea a Santos. Todos mudos, ciegos y sordos a pesar de la gravedad del asunto.

     Por las anteriores razones, el voto de los colombianos es trascendental e histórico para que la actual oposición obtenga mayoría en el congreso en 2018, y para que la habilidosa estratagema de las Farc no se cristalice en las elecciones presidenciales, pues lo que está en juego es el futuro de Colombia.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.com

Especialista en Defensa Nacional, Estrategia y Geopolítica

El coronel Luis Alberto Villamarín es autor de 3 libros y más de 1500 artículos relacionados con sus especialidades, analista invitado de diversos medios de comunicación en el mundo y conferenciante invitado en varios países.

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