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Reflexiones político-estratégicas un año después de firmado Pacto Farc-Santos

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     Análisis del conflicto colombiano

     Se cumple un año de la cuestionada firma del pacto personal entre Juan Manuel Santos y el terrorista Rodrigo Londoño alias Rimo o Timochenco. La evolución vertiginosa de los acontecimientos, nos sigue dando la razón que fue un grave error histórico con profundas consecuencias geopolíticas y geoestratégicas para el futuro de Colombia, a partir de la realidad básica, que en lugar de minimizar o erradicar la violencia, este acuerdo hecho a espaldas de los colombianos que dijeron no en las urnas, solo sirve como combustible para generar nuevas y cíclicas formas de violencia atadas al narcotráfico y a lo que con argucias las Farc llaman ahora “las protestas sociales”

    Pacto Farc-Santos Desde el ángulo de los objetivos nacionales, poco claros por cierto en la turbulenta historia colombiana, ni Santos ni De la Calle ni sus mudos acompañantes defendieron nada en Cuba, pues como no tenían plan estratégico gubernamental para contrarrestar el de las Farc, tampoco llegaron a la mesa con objetivos claros y definidos. Su interés primordial era coadyuvar en la consecución del Premio Nóbel de Paz para el vanidoso presidente y la candidatura presidencial del locuaz jefe de la delegación de paz. De carambola consiguieron la vicepresidencia para Oscar Naranjo.

    Desde la óptica de la geopolítica y la geoestrategia, es innegable que las Farc se apropiaron con marrullas y con sus alas políticas clandestinas denominadas milicias bolivarianas, partido comunista clandestino y movimiento bolivariano clandestino, del control geohumano, geoeconómico y organizativo de amplias zonas de la periferia o Hinterland, para consolidar allí proyectos agrarios tipo soviet, mientras los “camaradas” Timo, Márquez, Santrich y una buena cantidad de bandidos sin fusil de aquellos que nunca se identificaron como farianos, les ayudan en el congreso a consolidar el gobierno de transición hacia el socialismo del siglo XXI. Así paulatinamente avanzan hacia el heartland o corazón central del gobierno.

    Lo anterior explica que a las Farc les interesa más el congreso que la presidencia para el 2018, aunque le apuestan con todo a su estafeta y cómplice de larga data, que a la postre será su candidata paralela a De lacalle, con el fin de bloquear al Centro Democrático y a Vargas Lleras y así jugar con dos opciones. Es de suponer que los “estrategas” políticos de Uribe y Vargas Lleras ya descubrieron que el agua moja en esta evidente estratagema de comunistas armados y desarmados, con sus cómplices ansiosos de más e insaciable apetito por la mermelada derivada del postconflicto.

     Desde la óptica de la estrategia, hemos sido reiterativos que las Farc impusieron la iniciativa estratégica, manejaron a su antojo la dinámica política y establecieron un empate táctico al maniatar a las Fuerzas Militares, debido a la ausencia de plan estratégico gubernamental, la indiferencia de los gremios que hasta ahora comienzan a evidenciar la gravedad de lo pactado, la corrupción en el congreso y las altas cortes que dieron viabilidad a todo el embeleco santista, y la falta de profundidad analítica de los medios de comunicación o de la academia salpicada de izquierdosos pacifistas pro Farc.

     Tales realidades saltan a la vista, al escuchar hablar a los comandantes de las Fuerzas Militares, profiriendo sandeces de supuestas bondades de la JEP, o la multimisión militar del postconflicto, a sabiendas que la guerra con las Farc no ha terminado, porque audaces y calculadores como siempre los cabecillas dejaron más del 30% de sus cuadrillas armadas controlando el narcotráfico y sosteniendo la seguridad física de su longeva base política en zonas de presencia histórica del terrorismo comunista; se apropiaron del control humano de las zonas cocaleras, ingeniaron una cooperativa Ecomún que les sirve para lavar dinero y vincular a la fuerza a todos los campesinos que les sea posible, tienen varios candidatos a la presidencia, mienten con el cuento que “dejaron” todas las armas, manejan la agenda tramposa del Eln en Quito; dirigen la “protesta social” en todas las zonas que el gobierno Santos les legitimó y se proyectan hacia el socialismo del siglo XXI. pero, la lista sigue.

     De remate, las Farc cuentan con la estulticia funcional de los “pacifistas” que envenenados por un criterio anti-uribista, tildan de guerrerista o enemigo de la paz, a toda persona u organización que cuestione los graves yerros del pacto Farc-Santos, asi no pertenezca al Centro Democrático. Y para eso cuentan con algunos periodistas enmermelados o que deben favores políticos a Santos, para publicitar la farsa de inexistentes bondades de la paz.

     En la práctica no se ven operaciones militares poderosas contra las supuestas disidencias de las Farc, pese a que supuestamente las tropas no están en guerra contra ningún otro grupo terrorista grande. Esto debido al argumento surrealista del ejército multimisión, la calculada intromisión del Papa Francisco en el show publicitario del supuesto cese bilateral con el Eln, (incumplido permanente por este grupo terrorista), la espada de Damocles gravitando sobre las cabezas de las tropas con la JEP y otras arandelas y el falso cuento santista en autoproapaganda pagada en los medios de comunicación con recursos públicos, que la paz ya llegó y que gracias a Santos y al Consejo de Estado y a Fiscalía, etc, etc.. devolvieron fincas, no hay tiros en las escuelas y otros mensajes similares.

     Si fuera cierto lo que dice Santos que fue gracias a que el Ejército y las demás fuerzas militares, que los terroristas se sentaron doblegados a negociar, ahora que solo quedan unas supuestas disidencias y que según Santos y los demás gaznápiros que acompañan a Juan Camilo Restrepo en Quito el Eln está en proceso de desmovilizarse y “va por el camino correcto”, entonces, dónde está todo ese potencial humano y tecnológico para realizar un despliegue militar masivo y acabar de una vez por todas con los santuarios de las poco creíbles disidencias de las Farc en Guaviare, Caquetá y Meta por no citar otras guaridas.

     A lo anterior se suma que fieles a su trapacería consustancial, las Farc nunca entregaron a los menores de edad, los milicianos que no se desmovilizaron siguieron organizando grupos clandestinos armados en zonas rurales con la disculpa que son disidentes, el partido comunista clandestino no puso la cara como tal en Cuba sino por medio de sus dirigentes que no son tan clandestinos pero niegan pertenecer a las Farc, y de contera siguió organizando las bases civiles para la guerra revolucionaria o guerra popular prolongada en términos de Mao Tse Tung, porque nunca han recnunciado a sus ideales comunistas totalitarios.

     Respecto al dinero con el que han financiado la guerra narcoterrorista contra Colombia, las Farc se burlaron de Santos y por extensión de todos los colombianos, al entregar un inventario imposible de verificar y cuantificar, negaron su inmersión en el narcotráfico, escondieron los recursos derivados de la minería ilegal, no denunciaron propiedades que tienen en Venezuela, Ecuador, Panamá, Nicaragua, El Salvador ni los dineros en los paraísos fiscales, no recompensaron a las víctimas de sus atrocidades, etc.

    Pero como si esto fuera poco el representante de la ONU en Colombia anunció sin ruborizarse que el 55% de los terroristas concentrados en las zonas de desmovilización han escapado de allí para enrolarse a grupos criminales. Están en lo mismo que el paisa "en caminatas ecológicas" como dijo cínico Iván Márquez. Por no leer y dsconocer la metodología de las Farc, los sapientes mudos que acompañaron a De la Calle, no se dieron cuenta que es la misma estratagema de Tirofijo en los años sesenta cuando era inspector de obras públicas en Planadas Tolima luego de supuestamente haber dejado las armas, pero en realidad todos los fines de semana iba a la guarida a dar entrenamiento militar a los guerrilleros comunistas encabezados por Charronegro. Como los archienemigos liberales de Tirofijo descubrieron la fasa, ordenaron asesinar a Charronegro. Entonces, Tirofijo regresó a sus andanzas en las que estuvo hasta cuando murió en 2008.

     En síntesis un año después de la firma del pacto personal Farc-Santos, el pueblo colombiano que dijo no en las urnas a tantas capitulaciones del gobierno Santos, observa impávido como poco a poco, pues no es de un solo tirón, los comunistas armados y desarmados avanzan progresivamente hacia la “venezolanización” colombiana, con la consecuencia agravante que los dirigentes políticos ávidos de corrupción y componendas, ni entienden ni diseñan estrategias claras para contrarrestar las de las Farc y sus cómplices, porque aseguran que ningún bandido deja las armas para ir a la cárcel.

     Entonces, como también ha sido nefasta costumbre en las comunidades rurales colombianas, todo parecería indicar que resurgirían otras formas de violencia, venganzas personales o colectivas, el Ejército volvería a ser el trompo de poner de los dirigentes políticos corruptos, que luego se lavarán las manos diciendo que la justicia penal militar es ineficiente, que eso debe juzgarlo la corrupta justicia ordinaria, que hay que juzgar a los instigadores de la guerra, que los aforados civiles políticos son intocables pero que el fuero penal militar es nulo, etc..

     Entretanto el Ejército, que por su naturaleza, estructura orgánica, conocimiento del país, y capacitación profesional de sus miembros, debería ser la institución encargada de llamar a tirios y  troyanos para poner puntos sobre las íes acerca de la agresión que se cierne en el horizonte; en contraste, como institución de profunda credibilidad entre los colombianos, anda pensando en etéreas ensoñaciones multi-misionales, intercambios y aculturaciones diferentes a la primaria y esencial de ganar la guerra para conquistar la paz, sin actuar con el debido respeto por la institucionalidad, para llamar la atención de todos quienes por vanidades politiqueras, incumplen los deberes constitucionales y entregan el país al garete del terrorismo comunista.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.com

Especialista en Defensa nacional, Estrategia y Geopolítica

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